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La opinión de Sergio Pérez

La huella del fichaje de Rubén Sellés y los próximos movimientos en el mercado del Real Zaragoza

Sellés ha completado la primera parte del trabajo. Todo lo que la SAD consiga sumar a esta causa hasta el 2 de febrero será bueno para el futuro del Real Zaragoza.

Rubén Sellés da instrucciones a sus jugadores en el partido del Real Zaragoza en Santander.

Rubén Sellés da instrucciones a sus jugadores en el partido del Real Zaragoza en Santander. / CARLOS GIL-ROIG

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Rubén Sellés ha cambiado al Real Zaragoza a todos los niveles, también físicamente. El propio entrenador reveló tras la victoria en Santander que su equipo está entre los que mejores datos ofrece cada jornada en Segunda. La evolución salta a la vista. El ritmo, la velocidad, el brío y la intensidad de los jugadores se ha disparado desde la llegada del entrenador valenciano, quien desde el principio puso una palabra en el centro de sus grandes objetivos: competitividad.

La competitividad en todas las esferas, en el juego, en la mentalidad y en el despliegue sobre el campo. Gracias a la mano del técnico, el Real Zaragoza ha resurgido de sus propias cenizas y ha alimentado las esperanzas de permanencia con verdades y razones fundadas.

La energía, la garra, el nervio, la fuerza, la capacidad para mantener un ritmo alto de juego, con constancia y sin caídas, han sido factores claves en la resurrección del Real Zaragoza y uno de los principales efectos del impacto de la llegada de Sellés. El equipo juega ahora a otra cosa, lejos de aquel trote cochinero con el que no iba a ningún lado.

Sellés quiere ritmo, ritmo y más ritmo. Todo el rato, cada minuto, en cada momento. Por ello, el Real Zaragoza está en el mercado buscando ese perfil de jugador para el invierno: poderoso, con muchas piernas, robusto y resistente.

El nigeriano Willy Agada es el gran objeto de deseo para reforzar la delantera. Se trata de un punta con un físico privilegiado, con un tren inferior vigoroso y capacitado para jugar tanto de delantero centro como de extremo. En las últimas temporadas ha estado en la MLS estadounidense entre el Sporting Kansas City y el Real Salt Lake. En tres años y medio ha hecho 23 goles en 86 partidos.

Agada, de 26 años, es un perfil totalmente distinto a Kodro. Más pequeño, 1,76 metros, pero muy fuerte, 74 kilos. Un jugador que complementaría lo que ya le está funcionando a Sellés jugando con Kenan como referencia arriba y para apuntalar una idea: la de ser un equipo de altas revoluciones, poderoso físicamente. Por el costado izquierdo, Valery se hizo con la titularidad pero aún no ha conseguido romper. En su ausencia, Marcos Cuenca jugó por ese lado. Agada añadiría otra variante tanto en la zona del nueve como por banda.

Sellés ha completado ya la primera parte del trabajo y ha puesto la zona de la permanencia a tiro, cuando lo que heredó era un muerto en vida. Pero, sobre todas las cosas, ha construido un equipo con identidad, casi siempre competitivo y capaz de ganarle a cualquiera, cuando el que él recogió perdía con cualquiera y le costaba un mundo sumar. Todo lo que la SAD consiga añadir hasta el 2 de febrero a la causa de la salvación será bueno para el futuro del Real Zaragoza.

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