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La contracrónica del Real Zaragoza-Real Sociedad B: Paul Akouokou y el camino de redención de Bakis

El marfileño salvó un punto después de tres meses fuera entre sanciones y lesiones. En la segunda vuelta debe resucitar, ser importante y demostrar por qué fue la apuesta deportiva y económica para su puesto, como en su día el turco. A tiempo está

Paul Akouokou hace un corazón tras marcar el 1-1 contra la Real Sociedad B.

Paul Akouokou hace un corazón tras marcar el 1-1 contra la Real Sociedad B. / Jaime Galindo

Zaragoza

En este Real Zaragoza que es una caja de sorpresas, Sinan Bakis rescata puntos tras estar totalmente fuera de órbita, Kodro marca un triplete al líder en su casa y el último capítulo, es otro gol de un futbolista que parecía totalmente perdido para la causa y que hasta ahora no justificaba (ni se acercaba) la apuesta deportiva y económica hecha por él.

La temporada de Paul Akouokou da para libro. En el Ibercaja Estadio volvió a jugar en Liga, algo que no había sucedido desde aquella ida de olla contra la Cultural Leonesa allá por el 18 de octubre, cuando se cargó de un puñetazo la pantalla del VAR y fue sancionado con cuatro partidos. Y no solo participó, es que salvó a un Real Zaragoza que se lleva el mal menor ante la Real Sociedad B tras un gol suyo al poner el pie con calidad a una falta lateral.

Más allá del ventajismo propio de haber marcado y haber sido salvador, Paul fue solución cuando parecía que no podía serlo. Ante un Real Zaragoza horrible con balón y que tropezó en la misma piedra que contra Las Palmas, fue notable para ordenar a un equipo nervioso y con el pie tembloroso ante la presión rival.

El festival de pérdidas de balón ante la Real Sociedad B fue escandaloso y para meditar. Las ocasiones de Mikel Rodríguez, el córner que casi marca Aguirre de cabeza viene de un error, otra de Díaz y mismamente el gol del Sanse llegaron de pérdidas de balón ante la presión en campo propio. Un día más, quedó evidenciado que al Real Zaragoza le falta mucha calidad en el medio.

Paul Akouokou, por estilo de juego, no es la panacea. No es el futbolista con el pie fino que necesita el equipo aragonés y ese tipo de jugador capaz de echarse el centro del campo a sus espaldas y liderar el juego, pero sí que lo es para ofrecer sus virtudes al resto de sus compañeros. Es posicional, es duro y su capacidad de robar puede ser de gran ayuda a un equipo que solo vive cómodo si logra salir a la contra y al galope. Cuando tiene que crear, ahí ya cambia el asunto.

Salvando el encuentro de Copa ante el Burgos, no jugaba desde hacía tres meses. Primero, la sanción por el tortazo al VAR; después, una lesión en el aductor; y para terminar, otra en el talón. Y así es como, otro jugador que es todavía una apuesta total, tanto en lo deportivo como en lo económico, acaba desaparecido y siendo un pozo sin fondo de billetes tirados a la basura. Bien lo sabe el Real Zaragoza ahora mismo con Bazdar.

Sin embargo, está el ejemplo de Bakis, que en cierto modo se puede asemejar a Paul. Llegó como el jugador estrella y franquicia para su posición y terminó desdeñado, e incluso odiado, y siendo un problema para el club. Y ahora sigue sin ser el Bakis que se fichó, y seguramente no lo será ya y en verano se cerrará su triste capítulo, pero al menos está aportando algo.

Paul Akouokou tiene el espejo de Bakis para mirarse. Aunque el Real Zaragoza sondeó romper la cesión del Olympique de Lyon, el club francés no quiere y, sobre este escenario, con los problemas de creación y de contención que tiene el conjunto de Sellés, Paul tiene una segunda vuelta completa para dar un paso al frente y demostrar por qué se pasó todo el verano esperándole Txema Indias. Está a tiempo todavía.

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