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La crónica del Real Zaragoza-Real Sociedad B (1-1). Un arreón de regreso a la UCI

El Real Zaragoza vuelve a una versión mediocre y firma un partido muy flojo, superado casi siempre por el Sanse n Paul niveló al final un choque que pareció perdido y evitó una derrota que era un varapalo terrible

Crónica del Real Zaragoza

El Periódico de Aragón

Santiago Valero

Santiago Valero

Salvó un punto el Real Zaragoza sobre la bocina ante el Sanse en un partido donde mereció perder, donde fue peor que su enemigo, directo en la lucha por la permanencia, cuando la derrota, devastadora, le devolvía de lleno a las sombras, al funeral del descenso, después de parecer lleno de vida tras ganar en Santander. Las tablas, un mal menor y que mantienen al equipo en la UCI, llegaron por medio de un protagonista inesperado, Paul Akouokou, que firmó el empate tras el gol de Gorka Carrera, que hizo justicia al mejor fútbol realista y que llenó de nervios y de enfados al Ibercaja Estadio, con una afición harta de estar harta.

Ese arreón fue lo único positivo de un duelo que deja claras dos cosas: salir del descenso está siendo una tarea hercúlea y lo va a seguir siendo y el equipo necesita refuerzos que no llegan. El punto tiene su valor, sí, pero era un partido de obligada victoria en un estadio que lleva tres choques seguidos sin ver ganar a su equipo con un Zaragoza que es un paupérrimo local, con solo 9 puntos de 33. Con ese balance casero no se va a salvar. Con el fútbol ante el Sanse, tampoco.

La Real Sociedad B tuvo más ritmo y fútbol y el Zaragoza, con Sellés errado en la apuesta y en los cambios, no funcionó en casi ningún momento

El punto deja a tres la permanencia con el Castellón visitando este mismo y frágil escenario del Ibercaja la semana próxima, aunque visto su nivel en casa y el buen momento del rival... Al Zaragoza, está claro, le queda un largo trayecto, aunque al menos el punto deja otra lectura de la trágica derrota que asomaba.

Misma apuesta, distinto marco

Sellés dispuso el mismo equipo que había ganado ante el Racing, pero ni el contexto, por la lluvia y el escenario, ni el rival eran los mismos y eso se notó desde el principio, con la Real Sociedad presionando muy arriba y apostando por un partido de elevado ritmo, aprovechando la rapidez del césped por el agua, que pronto se le atragantó a los zaragocistas. Una falta de entendimiento de Saidu y Andrada y una mala salida en un córner del meta ofrecieron los dos primeros avisos visitantes, aunque el argentino se redimió despejando el tiro de Jon Balda.

El Sanse era mejor y el Zaragoza achicaba agua, aunque un buen pase de Keidi Bare puso en ventaja a Cuenca y su tiro dio en Kita y el canterano no acertó en la chilena a centro de Francho. Era un partido donde pasaban muchas cosas, en el que la Real B dominaba la medular con Carbonell y Mikel Rodríguez y se afilaba en Astiazarán y en la movilidad de Ibai Aguirre, mientras Toni Moya no estaba cómodo en su labor de mediapunta. Nada cómodo en una apuesta que no tocaba dado el partido.

Con todo, lo que más preocupaba en el Zaragoza eran los errores con el balón ante la presión del enemigo, con una buena ración de ellos, Gomes, Saidu, Keidi... Andrada blocó un remate de Mikel y paró otro intento de Gorka Carrera a centro de Balda, aunque la mejor del rival llegó en un córner, con Aguirre rematando a placer de cabeza sin que Cuenca le siguiera y el balón marchándose fuera por poco para alivio del Ibercaja Estadio.

La falta de Toni Moya y ¿un gol legal?

Por suerte, el Sanse bajó el ritmo a la media hora del pleito y el Zaragoza empezó a equilibrar los duelos perdidos en el uno a uno. Una falta en la frontal lanzada por Toni Moya mientras la colegiada establecía la barrera sin haber pedido el centrocampista la distancia trajo la polémica, ya que el gol debía haber sido válido. El tramo final deparó un duelo más nivelado, con un centro de Francho que no tuvo rematador y un último cabezazo de Aguirre que atrapó Andrada.

No tocó el equipo Sellés y dos acciones ganadas por Kodro y no finalizadas dibujaron un espejismo que no tardó en diluirse. Dani Díaz remató fuera por poco y Astiazarán tuvo otra por la colección de errores que de nuevo era el Zaragoza antes de que Sellés moviera el banquillo, esta vez sin acierto en sus decisiones, con Paul y Valery por Keidi y Cuenca, cuando este era de lo más incisivo del equipo, de lo casi único. No cambió la cara del Zaragoza, que solo se sostenía en alguna arrancada de Francho y que pudo encajar el primero en una contra en la que Mikel superó en velocidad a Tasende y su envío no lo tocó por muy poco Gorka Carrera.

Tachi por un tocado Saidu y Bakis, por Moya, fueron los elegidos por Sellés para jugar con dos puntas, pero el Sanse golpeó por fin en un robo de Dadie a Bakis que Gorosabel convirtió en medida asistencia a Gorka Carrera para hacer un justo 0-1 en el 73. Moyano relevó a Gomes y el Zaragoza, cuando parecía muerto, revivió. Bakis debió marcar a gran pase de Francho y Kodro cabeceó al palo un envío de Valery.

Tasende, muy fino con el balón, puso un centro medido que nadie remató, pero sí una falta que Paul, desapercibido y desordenado hasta entonces, se encontró para igualar en el 88. De ahí al final, pudo pasar de todo y no pasó nada. El Zaragoza salvó un punto en un partido mediocre. No le saca de pobre ni de la UCI.

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