Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ruptura total entre Ramón Lozano y el Real Zaragoza

El director de la cantera, cuyo desencuentro con el club es absoluto, debe incorporarse el martes a su puesto de trabajo pero es probable que no lo haga

Ramón Lozano, en su despacho de la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza.

Ramón Lozano, en su despacho de la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

El desencuentro entre el Real Zaragoza y el director de su cantera, Ramón Lozano, no tiene vuelta atrás. La ruptura entre ambas partes es total y derivará en la salida del aragonés de una entidad a la que accedió por última vez hace una década de la mano del entonces director deportivo Narciso Julià.

Oficialmente, Lozano se encuentra de vacaciones, pero la realidad es otra. El máximo responsable de la cantera apura sus últimos días en el club, con el que termina contrato en junio, aunque lo más probable es que la desvinculación llegue antes. De hecho, Lozano debería reincorporarse este martes, día 20, a su puesto de trabajo, pero es altamente probable que no lo haga.

La intención del empleado del Real Zaragoza es quedar desvinculado de la SAD mediante una resolución anticipada de su contrato. La rescisión, en cambio, no entraría, de momento, en los planes del club, que podría llegar a acusar a Lozano de abandono de su puesto de trabajo en caso de que no se incorpore esta mañana, cuando expira ese periodo supuestamente vacacional. El acuerdo, en estos momentos, se antoja remoto.

Porque la ruptura es absoluta. El conflicto amenaza con perpetuarse sin que ninguna de las dos partes se quiera pronunciar al respecto tras haber alcanzado su punto álgido después del nombramiento, hace dos meses, de David Navarro como nuevo Coordinador Deportivo del Área de Fútbol con la relación entre la cantera y el primer equipo como principal cometido. La sintonía entre Lozano y Navarro se deterioró hasta el punto de convertir la situación en insostenible. Fuentes cercanas al entorno de Lozano aseguran que está pasándolo muy mal y que la actual situación y el desencuentro con la entidad han entrado en una situación sin retorno.

Además, la SAD también tiene en mente una profunda revolución de esta parte del club, que se considera clave en el proyecto y a la que se le quiere dar un lavado de cara absoluto en instalaciones y nombres en los próximos meses. En la reunión que el consejero y accionista, Juan Forcén, y el director general, Fernando López, mantuvieron recientemente con las peñas se les aseguró que esta revolución en la Ciudad Deportiva se iba a llevar a cabo en estos meses hasta el final de temporada. En esa remodelación no tienen cabida Lozano y Espinosa, que también acaba contrato, al igual que el técnico del filial, Emilio Larraz, cuyo futuro también apunta fuera de la Ciudad Deportiva.

Lozano llegó a la dirección de la cantera en abril de 2016, cuando sustituyó en el puesto a José Ignacio Soler y fue una apuesta de Julià en la etapa del exjugador como director deportivo zaragocista. Lozano, perfecto conocedor de la filosofía zaragocista, habiendo pertenecido ya al club en otras etapas, sumaba también experiencias internacionales en Ghana o Kuwait. Espinosa por su parte dejaba su cargo como observador del Barcelona y antes había estado en la cantera de entrenador y, de hecho, con el cadete consiguió el campeonato de España con él en el banquillo.

El conflicto abierto entre Lozano y el Real Zaragoza acentúa el caos existente en una Ciudad Deportiva presa, desde hace semanas, de un vacío de poder que afecta directamente a la actividad. La academia, como así la denomina el presidente Jorge Mas, sufre una profunda crisis que afecta tanto a sus trabajadores como a unas instalaciones obsoletas pendientes desde hace tiempo de una reforma integral que, según trasladó el club a sus accionistas durante la última Junta Ordinaria, se ha encargado a Idom y, supuestamente, se llevará a cabo durante el primer semestre de este año.

Mientras, los empleados y los futbolistas tratan de mantenerse ajenos al lío y continúan trabajando. La fábrica sigue funcionando pero lejos de las mejores condiciones posibles. No puede ser de otro modo cuando el jefe no está y su ausencia responde a un conflicto sin retorno con el club. Se avecinan cambios, muchos, en una Ciudad Deportiva que también es un desastre.

Tracking Pixel Contents