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Fallece el exentrenador del Real Zaragoza Lucien Müller

Dirigió al equipo zaragocista en la 76-77, poniendo fin con el descenso a la época de los Zaraguayos. Hizo historia en el Barcelona y el Mónaco y también jugó en el Real Madrid

Lucien Müller en su época de entrenador en España.

Lucien Müller en su época de entrenador en España. / SERVICIO ESPECIAL

Santiago Valero

Santiago Valero

Lucien Müller, que dirigió al Real Zaragoza durante una temporada, en la 76-77, ha fallecido a los 91 años de edad. Nacido en Bischwiller, una localidad de la región francesa de Alsacia, hizo historia como jugador en España, ya que militó en el Real Madrid y el Barcelona, llegó en 1976 al banquillo zaragocista cerrando la etapa de los Zaraguayos que concluyó con el descenso a Segunda y la dimisión de José Ángel Zalba.

Sucedió a Luis Cid Carriega en el puesto y el Zaragoza pasó de aspirar a la UEFA a luchar por evitar el descenso, aunque pudo acabar la temporada, ya que la destitución planeó en muchos momentos, pero no evitó ese descenso a Segunda poniendo fin a unos años de gloria en el club aragonés. Dirigió 44 partidos en aquella temporada al Zaragoza, con 17 victorias y tras su paso por La Romareda se marchó al Burgos. En otros banquillos en España tuvo más suerte que en el del conjunto aragonés.

Formado en el Stade Reims, Müller, un excelso centrocampista, jugó en el Real Madrid, donde estuvo tres años y logró tres Ligas, antes de llegar al Barça, en 1965, demostrando su tesón y carácter y conquistando una Copa de Ferias y otra del Generalísimo. Fueron precisamente esas virtudes las que le avalaron para llegar, años después, al banquillo del Barça. El Barça lo fichó del Burgos, algo que hoy en día parecería una excentricidad. Müller fue, por tanto, el primer entrenador de la era Núñez, en 1978, pero no llegó a acabar la temporada. El presidente lo destituyó poco antes de la final de la Recopa de 1979, un título histórico en Basilea: aquel día, el Barça ya lo entrenaba Joaquim Rifé.

Su trayectoria como entrenador había empezado en Castellón, en una época en la que Castalia era una plaza áspera y ambiciosa. Allí firmó su primera gran tarjeta de presentación: subió al equipo y llegó a estabilizarlo en la élite, en una etapa que lo colocó en el radar de la Liga. España le abrió la puerta y Müller se quedó: el paso por Burgos y Zaragoza reforzó esa etiqueta de entrenador “de oficio”, acostumbrado a pelear partidos y vestuarios.

La cumbre de su carrera como entrenador, sin embargo, se escribe en el AS Monaco. En el Principado construyó un equipo competitivo: ganó la Coupe de France de 1985 y firmó noches de impacto que aún se recuerdan en la Ligue 1. Allí se vio al Müller más reconocible: el técnico que buscaba orden sin apagar el talento, capaz de convertir un grupo en un bloque y de castigar con contundencia cuando el partido se abría.

Después volvió a España para nuevos retos, con el Mallorca, al que subió a Primera, y un último regreso a Castellón, ya en el tramo final de su trayectoria. Se retiró definitivamente en 1992, cerrando una carrera de entrenador marcada por el viaje constante y la misma idea que le definía como futbolista: el juego se gobierna con cabeza.

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