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El rival del Real Zaragoza: Pablo Hernández, el milagro del hombre tranquilo

El entrenador, criado en el club orellut y que jugó en Valencia, Leeds, Getafe o Rayo, ha dado solidez y hechuras a la apuesta ofensiva del equipo y es de largo el mejor de Segunda desde que él llegó al banquillo para convertirlo en candidato a subir

Pablo Hernández, en un partido del Castellón.

Pablo Hernández, en un partido del Castellón. / LALIGA

Santiago Valero

Santiago Valero

El Real Zaragoza tiene ejemplos de apuestas recientes por entrenadores del filial, la de este curso por Emilio Larraz, la de la 20-21 con Iván Martínez, ambas con resultado negativo, o la de la 16-17 con César Láinez, que fue capaz de conducir al equipo a la salvación, pero en todo caso todas alejadas de lo que ha hecho Pablo Hernández en el Castellón. El exjugador de entre otros equipos Getafe, Valencia o Leeds, criado en la cantera del club de La Plana y que logró el ascenso el curso pasado a Segunda RFEF dirigiendo al filial orellut ha convertido al equipo de su corazón en el mejor de Segunda de largo desde que está bajo sus mandos.

El descaro y la electricidad de su fútbol se han transformado en traquilidad en el banquillo. Y hasta en humildad, mucha, pese al gran momento de su equipo: "En esta Liga si sacas pecho te lo hunden rápido. Debemos ir con la mentalidad de que será un partido difícil y complicado.  Debemos sacar nuestra mejor versión para conseguir la victoria allí, no vamos de favoritos", dijo este viernes sobre el choque.

El Castellón de Pablo ha sumado 36 puntos, cinco más que el segundo, el Almería, en ese tramo y ha colocado a su equipo, invencible en Castalia, seis victorias seguidas, y fuerte a domicilio, en puesto de ascenso directo

Pablo es todo calma, apenas da instrucciones, lo que deja a su segundo, en muchos momentos está con los brazos cruzados, y pocas veces se altera, muy alejado del típico técnico histriónico que necesita gesticular en todo momento. Pablo, tranquilo también en su vida privada, observa y ejecuta y su Castellón juega realmente bien y es un buen bloque con muchos nombres desconocidos. Su trabajo ya ha llamado la atención en la Premier y en el Valencia sonó como posibilidad si se cesaba a Corberán.

En 17 jornadas que lleva, desde que en la seis relevó a Johan Plat, ha sumado 36 puntos, cinco más que el segundo el Almería en ese tramo y ha colocado a su Castellón, invencible en Castalia, seis victorias seguidas, y fuerte a domicilio, en puesto de ascenso directo. Pablo ha cogido a un equipo que estaba en descenso, un punto por debajo del Zaragoza, y lo ha situado soñando con el ascenso, transformando la identidad del Castellón, esa apuesta ofensiva de Schreuder y su sucesor, Plat, que tenía muchas grietas en defensa en una vía mucho más sólida. El Castellón, que se ha reforzado con Raúl Sánchez, de regreso de su aventura en el Necaxa, y que lo acaba de hacer con el goleador Álvaro García, Varo, la pieza más codiciada de Primera RFEF, juega igual de bien al fútbol, ya que Pablo le ha añadido un segundo pivote en la medular y defensa de cuatro. Apuesta por un 4-2-3-1 (4-3-3 en fase defensiva) y es mucho más sólido.

Pablo Hernández saluda a Alberto González, técnico del Albacete.

Pablo Hernández saluda a Alberto González, técnico del Albacete. / LALIGA

En el Valencia de Emery

Le ha dotado de equilibrio al Castellón, que ha dado un paso de gigante con este exjugador criado en las entrañas del club de la Plana, donde su padre, Alfonso, también militó, y que cuando le tocaba dar el paso al filial fue fichado por el Valencia para el Mestalla. Pasó por el Onda cedido, por el Cádiz, donde dio un salto de nivel para que su buen año a préstamo en el Getafe le diera ya hueco en el Valencia notable de Emery, donde jugó mucho y bien pese a la dura competencia de Joaquín y en un equipo donde brillaban en ataque Villa, Silva, Mata...

Pablo es agarrado por Lanzaro en un Valencia-Zaragoza.

Pablo es agarrado por Lanzaro en un Valencia-Zaragoza. / EFE / JUAN CARLOS CÁRDENAS

Era un extremo que llegó a ser internacional absoluto con mucho descaro y desborde, que hacía goles, al Zaragoza le hizo dos (en la 09-10 y en la 11-12, ambos en Mestalla) y que después se marchó al Swansea inglés, a Catar (Al-Arabi), a Emiratos (Al Nasr) para volver a España, al Rayo, e irse después al Leeds donde completó cinco temporadas a muy buen nivel y devolviendo a ese club a la élite antes de colgar las botas con dos años (21-23) en el Castellón.

Tras colgar las botas en el Castellón, es accionista del club, ha sido su representante institucional, entrenador del filial y ahora del primer equipo, todo un ídolo para la grada de Castalia

Compró acciones del club junto a Ángel Dealbert, también de Castellón y compañeros de futbolistas en el Valencia, con el anterior propietario (Vicente Montesinos) y se quedó como representante institucional con Bob Voulgaris y después como entrenador del filial hasta que llegó el momento del primer equipo, en septiembre, primero interino y después, tras ocho partidos y 14 puntos de 24, como definitivo, con un año más de contrato y con un Castellón al que ha llevado arriba, donde es un ídolo absoluto. Todo un milagro, el suyo.

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