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La opinión de Sergio Pérez

Los perfiles de auxilio de Rober González y Willy Agada y las claves de sus fichajes por el Real Zaragoza

La posición del Real Zaragoza ante el mercado de invierno ha sido de desventaja. La SAD ha optado por jugadores que no están en su mejor momento, pero recuperables. Falta hará que rindan desde ya

Rubén Sellés saluda a Rober González antes de un entrenamiento.

Rubén Sellés saluda a Rober González antes de un entrenamiento. / REAL ZARAGOZA

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

A veces querer es poder. Y a veces, no. Es lo que le ha ocurrido al Real Zaragoza en este mercado de invierno, periodo clave de la temporada en el que hubiera querido acelerar algunas operaciones y recortar sus plazos para ganar tiempo, pero no podía hacerlo. El club quería pero no podía en las dos direcciones: en las salidas, que eran la palanca que condicionaba el resto de los movimientos, y en los fichajes.

Como consecuencia de esta particular coyuntura, el Real Zaragoza se vio obligado a utilizar las dos primeras semanas de esta ventana en la gestación, desarrollo y remate de las diferentes negociaciones para hacer espacio físico en el equipo en términos de fichas y para crear un espacio económico, de holgura salarial, que permitiera dar entrada a las nuevas incorporaciones. La SAD lo tuvo claro desde el principio: prefería perder algo de tiempo que perder mucho dinero regalando activos a bajo precio.

La primera baja en la plantilla fue la de Kosa. Se produjo el 13 de enero. El eslovaco hizo las maletas de regreso a su país, al Kosice, después de año y medio prácticamente inédito y a un nivel muy bajo. La segunda, la de Samed Bazdar, que ha puesto rumbo al Jagiellonia polaco, equipo que pagará alrededor de 100.000 euros por el préstamo y que tendrá una opción de compra de 2 millones de euros por el 80% del pase del futbolista al final de esta campaña. Los casos de Pau Sans y de Dani Gómez continúan abiertos y lo seguirán estando hasta el 2 de febrero.

El primer fichaje de enero fue Rober González. Su llegada fue oficial el viernes, día 23. El centrocampista ofensivo, de 25 años, firmó a préstamo procedente del NEC Nijmegen de la Eredivise de los Países Bajos. Se formó en el Betis y en España ha jugado en Las Palmas, Alavés o Racing. Es un jugador talentoso, con una zurda de mucha clase capaz de actuar por ambas bandas, preferentemente a pierna cambiada, o en la zona de la mediapunta, donde puede explotar toda su creatividad. Ahí debería venirle bien a Sellés: necesita alguien intuitivo, con pase y gol.

Luis García Plaza, que fue su entrenador en Vitoria, lo define así: “Es un jugador de primer nivel en Segunda”. Su perfil encaja perfectamente en el modelo del técnico valenciano. Con su contratación, el Real Zaragoza ha querido rellenar un espacio que estaba vacío: el del talento puro para producir fútbol entre líneas o por los costados.

Con Rober González, el club ha apostado por la clase de nacimiento y por fichar una pieza complementaria a lo que ya había en la plantilla. Es algo similar a lo que sucede con Willy Agada, delantero nigeriano de 26 años cuyas características no abundan: hombre potente, para correr a los espacios y versátil. A pesar de que es pequeño puede actuar de nueve o entrar por las bandas. Añade más velocidad al plan de Sellés para los cuatro meses decisivos de la Liga. Ya está en Zaragoza. Tanto Rober como Agada deberían incorporar virtudes no existentes a las de Kodro y Bakis, cuyos perfiles son diferentes, en espera de lo que el futuro depare con Dani Gómez y quién sabe qué posibles llegadas más.

La posición del Real Zaragoza ante el mercado de invierno ha sido de desventaja desde el primer momento: por su situación clasificatoria, salvada de milagro con dos empates ante la Real B y el Castellón en dos malos partidos pero con dos buenos botines para cómo fueron los encuentros, y por sus ataduras contractuales y salariales. En enero, un club en tantos problemas no firma nunca lo que quiere, firma siempre lo que puede. La SAD ha optado por jugadores que no están en su mejor momento (la trayectoria de Rober González ha sido descendente y Agada lleva sin jugar desde finales de octubre), pero que siguen en buena edad para rendir físicamente, con condiciones de base y, por lo tanto, recuperables para su mejor nivel. Esa es la apuesta. El equipo los va a necesitar. Acertar será decisivo.

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