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El Real Zaragoza se queda sin tirar a puerta en un partido como local más de un lustro después

El equipo fue incapaz de disparar entre palos ante el Castellón, algo que no sucedía en un partido en casa desde la jornada inaugural de la temporada 21-22

Kodro levanta la mano durante el encuentro del domingo ante el Castellón.

Kodro levanta la mano durante el encuentro del domingo ante el Castellón. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Santiago Valero

Zaragoza

No es normal ni denota nada bueno que un equipo sea incapaz de disparar a puerta durante un partido. Lo es aún menos que semejante recital de inoperancia se produzca jugando como local, lo que, supuestamente, obliga a llevar más la iniciativa y a generar más juego y ocasiones. Sin embargo, a este raquítico Real Zaragoza hace mucho que se le atraganta jugar en su estadio, donde se siente mucho menos a gusto que fuera, ya que, lejos, la responsabilidad de crear y llegar recae, mayormente, en el adversario.

Es el conjunto aragonés un desastre en su feudo, donde no gana desde hace dos meses y en el que apenas ha salido victorioso en un par de ocasiones (una de ellas, ante un rival en inferioridad numérica durante buena parte del choque). El Ibercaja Estadio es terreno abierto a todo el mundo, salvo para un Zaragoza que apenas está siendo capaz de llegar a puerta. Preso de un planteamiento demasiado encorsetado y con un centrocampista de nuevo como segundo punta, se ha vuelto un equipo desconocido y sometido a adversarios de primer nivel (Castellón) o rivales directos por la salvación (Real Sociedad B). Sirvan estos dos últimos envites para advertir la involución de un conjunto aragonés que solo ha sido capaz de tirar entre palos en una ocasión (el gol de Akouokou frente al filial donostiarra) entre ambos choques. Antes, solo lo había hecho una vez ante la UD Las Palmas y dos frente al Cádiz, lo que significa que en sus cuatro últimos partidos como local, el Zaragoza ha sumado solo cuatro disparos entre palos, una ruina que alcanzó su punto álgido el domingo, cuando ni siquiera vio la cara al portero rival.

De mal en peor

Porque los de Sellés solo tiraron cuatro veces, y todas ellas acabaron fuera para protagonizar el peor dato ofensivo en años. En concreto, desde la primera jornada de la temporada 2021-2022, cuando, con Juan Ignacio Martínez en el banquillo, el Zaragoza también completó un partido entero sin tirar a puerta ante el Ibiza. En aquella ocasión, el bagaje ofensivo de los aragoneses apenas registró siete lanzamientos fuera, un caudal, en todo caso, superior al del pasado domingo.

Entre los últimos cuatro encuentros como local, el equipo aragonés apenas suma cuatro disparos entre palos

En casa, pues, el Zaragoza llega muy poco y mal. Casi siempre a remolque y con severas dificultades en la generación como consecuencia de la carencia de un mediocentro con criterio para superar líneas desde el pase, todo se basa en la contención sin sitio para la confección. Las piezas en la plantilla responden a un perfil similar (Keidi Bare, Guti, Francho) mientras que Saidu y Toni Moya han sido reubicados en otras posiciones en una desafortunada decisión de Sellés sobre todo en lo que concierne al extremeño, que, como ya pasó con Guti hasta que el canterano pidió al técnico salir de ese puesto, no aporta sino que resta desde la mediapunta en partidos en casa, donde se precisa más presencia ofensiva.

El caso es que el Zaragoza ha salido milagrosamente vivo de estos dos últimos duelos seguidos como local en los que el rival ha sido muy superior hasta el punto de tener sometido al equipo aragonés durante toda la primera parte, lo que ha obligado a Sellés, en ambos casos, a rectificar un planteamiento nefasto en el que el valenciano reincidió el domingo contra todo pronóstico y para sorpresa generalizada. Aquella gran idea que sorprendió al Racing y que encumbró a Sellés tenía sentido ante aquel rival y en ese estadio. Aquí, en casa, se ha convertido en una ocurrencia desprovista de lógica.

Así que, seguramente, haría bien Txema Indias en añadir al carro de la compra la urgente adquisición de un centrocampista distinto a los disponibles en la plantilla. No le ha ido bien al Zaragoza sin una pieza de estas características cuando ha tenido que llevar la iniciativa, sobre todo, en casa o, como casi siempre, cuando el partido se ha puesto cuesta arriba tras encajar primero.

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