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El gol, una causa perdida en el Real Zaragoza

El alejamiento del Zaragoza con el gol desde que Sellés deshizo la doble punta es evidente. Entre los once titulares en Albacete apenas firmaron 12 goles el curso pasado y la mitad de ellos fueron de Francho (4) y Guti (2)

Bakis se lamenta tras fallar una clara ocasión en Albacete.

Bakis se lamenta tras fallar una clara ocasión en Albacete. / Carlos Gil-Roig

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

El gol se aleja cada vez más del Real Zaragoza. O el Zaragoza se aleja cada vez más del gol. Tanto monta. Ni un solo tanto en dos partidos consecutivos y apenas uno en los últimos tres subrayan la enemistad del conjunto aragonés con el marco contrario, al que cada vez mira más de lejos.

No es que no marque, es que apenas tira a puerta un Zaragoza incapaz de generar y amenazar y en el que gol lleva años siendo un problema bien gordo. No es de extrañar, de hecho, a tenor de la reñida relación con él que mantienen sus futbolistas desde hace tiempo. Seis de los que fueron titulares en el Belmonte han anotado este curso, pero solo Kodro lo ha hecho en más de una ocasión.

No hay francotiradores en el Zaragoza. Ni futbolistas con gol al menos en los últimos tiempos. Entre los diez jugadores de campo que formaron en la foto en tierras manchegas apenas sumaron doce tantos el curso pasado, un registro que evidencia el escaso caudal ofensivo de un equipo que necesita, más que nunca, las victorias. Y, por tanto, el gol. Además, entre Francho y Guti, dos centrocampistas, firmaron la mitad (6) de esos doce tantos. El capitán hizo cuatro y dos hizo Guti, ambos en el Zaragoza. Kodro también logró un par en el Gaziantep, en el que jugó cedido por el Ferencvaros y los mismos que celebró Rober, que el sábado debutó con el Zaragoza, en el NEC Nijmegen antes de recalar a préstamo en el Racing.

El reducido listado lo completan Insua y Aguirregabiria, que anotaron un tanto en las filas de Granada y Cartagena, respectivamente. El resto de los que formaron en la foto (Tachi, Juan Sebastián, Akouokou y Sebas Moyano) no hicieron diana, si bien solo el canterano permanece este curso con su cuenta particular a cero.

El mal no es nuevo, pero escuece de lo lindo. Más que nunca, incluso. El del sábado en Albacete fue el noveno partido sin marcar de un Zaragoza enemistado con el gol durante todo el curso pero que pareció recuperar fluidez y confianza con Sellés, si bien al técnico le costó encontrar remedio para un enfermo terminal. Lo hizo potenciando algunas cosas, suprimiendo otras y modificando varias. Entre los ingredientes figuró la inclusión de una doble punta, lo que desterraba la figura del centrocampista puro (Guti) convertido en mediapunta. Tuvo que ser el canterano el que pidiera a su técnico dejar de ocupar esa demarcación y regresar a su sitio, aunque Sellés se esforzaría después en asegurar que no había tomado la decisión en base a esa conversación con su jugador.

El caso es que el Zaragoza resucitó porque tenía más sentido. Kodro y Soberón se entendían bien y el equipo agradecía una asociación que aumentaba la presencia ofensiva de un conjunto aragonés que al fin cargaba el área. Así se ganaron tres partidos consecutivos y se sumó un punto de oro en Málaga. Todo parecía en su sitio. El Zaragoza, al fin, tenía sentido. Y gol, que ya no era una causa perdida.

Pero otros tres partidos seguidos sin ganar acabaron con la doble punta. Las derrotas en casa ante Cádiz y Las Palmas (1-2) fueron determinantes para que Sellés volviera a las andadas y recuperara la figura del centrocampista (Toni Moya) como mediapunta, lo que dejaba solo arriba a Kodro. Y el cambio no pudo surtir mejor efecto, ya que el Zaragoza borró al líder (Racing) en su propio campo anotando tres goles fuera de casa por primera vez en mucho tiempo, lo que animó al técnico a mantener la idea en casa, donde fue un fiasco, como en Albacete. Eso sí, con Soberón, que había sido suplente en Santander, fuera del equipo primero por sanción y luego por lesión.

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