Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La cuestionable gestión de la delantera en el Real Zaragoza: maneras de liarla

Mientras Bazdar y Pau Sans marcan nada más llegar a sus nuevos equipos, el Zaragoza se juega la vida con tres delanteros lesionados, otro en pleno rodaje tras cuatro meses sin jugar, un descarte de verano como referencia ofensiva y la incomprensible insistencia de Sellés en convertir centrocampistas en mediapuntas.

Soberón y Agada calientan en la banda durante el partido del sábado ante el Eibar.

Soberón y Agada calientan en la banda durante el partido del sábado ante el Eibar. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Unos la lían…y otros también. Mientras los delanteros descartados por el Real Zaragoza apenas tardan unos minutos en celebrar su primer gol en sus nuevos destinos, el equipo afronta la lucha por la supervivencia en cuadro, sin puntas en plenitud de facultades físicas y recurriendo a reubicaciones y apuestas extrañas.

El panorama cuestiona seriamente la planificación y la gestión de un club empeñado en hacer todo lo posible por desaparecer del fútbol profesional. Con la que está cayendo y con el barro hasta el cuello, el Zaragoza afrontó la trascendental batalla ante el Eibar con un canterano en punta, Marcos Cuenca, al que se pretendía dar salida en verano y al que el fracaso en otras gestiones dejó en la plantilla. Él fue el jugador más adelantado de los aragoneses, una posición que, si bien no le es extraña ya que ha sido delantero durante buena parte de su carrera, no había ocupado en el primer equipo, en el que una de las dos bandas había sido su hábitat natural.

Porque, esa es otra, su compañero más cercano fue Francho, un centrocampista reubicado por obra y gracia de Sellés en una mediapunta por la que siguen pasando más mediocentros (Guti, Moya y ahora Francho) que atacantes. Y, claro, como en los casos anteriores, la prueba salió mal. Y más en casa, donde el Zaragoza carece de muchas cosas, pero sobre todo de llegada y gol. Ante la carencia de atacantes, la lógica invitaba a pensar en situar a Rober por detrás de Cuenca y mantener a Francho en el costado, pero Sellés volvió a sorprender con una decisión de difícil digestión. Casi tanta como el incomprensible intercambio de posiciones entre Tachi, un central que jugó en el medio, y Saidu, un mediocentro al que el empeño en situarlo en la zaga acabará por echar a perder uno de los grandes valores que posee actualmente el club y seguido de cerca por numerosos clubes europeos y de fuera del continente.

El panorama, en todo caso, era desalentador. Tres delanteros (Dani Gómez, Kodro y Bakis) están lesionados y ni siquiera formaban parte de la convocatoria ante el Eibar. Otro, Soberón, volvía a una lista después de varias semanas fuera por otro percance físico. El cántabro no estaba para jugar muchos minutos, pero la falta de efectivos y el cansancio y molestias físicas de sus compañeros provocaron su entrada al campo en la segunda parte. Al igual que Agada, la extraña y controvertida apuesta de Txema Indias para reforzar el ataque. El nigeriano, fuera de forma, apenas ha completado unas cuantas sesiones de entrenamiento con el Zaragoza después de haber estado cuatro meses sin jugar un partido, cuando una situación crítica como la que atraviesa el equipo aragonés exige, ante todo, rendimiento inmediato. No hay tiempo ya para esperar o poner a punto. Los que sí lo estaban, sin embargo, no contaban y se marcharon cedidos a Polonia, donde ya han marcado mientras aquí, el equipo menos goleador de Segunda División sigue haciendo encajes de bolillos al filo del abismo.

Una gestión incomprensible

El caso es que la gestión de la delantera viene siendo cuestionable desde comienzos de curso, cuando el club estuvo todo el verano buscando una salida a Bakis (acaba contrato el 30 de junio) pero, tras frustrarse su regreso a Turquía, el delantero se quedó en la plantilla, aunque solo a raíz de la llegada de Sellés al banquillo contó con oportunidades. Para el madrileño, Dani Gómez era insustituible. Kodro contaba poco y Soberón menos. Para Sellés, en cambio, Soberón partió como el titular, si bien los malos resultados provocaron un cambio a la doble punta junto a Kodro, que pasó a ser el fijo. Dani Gómez quedó relegado al ostracismo superado en la rotación por Bakis, mientras que Bazdar y Pau Sans enfilaron la puerta de salida que acabaría por llevarles a Polonia, donde han tardado en marcar mucho menos de lo que tarda en entenderse una gestión envuelta en despropósitos. La liaron nada más llegar. Otros llevan haciéndolo toda la temporada.

Tracking Pixel Contents