La desaparición de Valery tras el vendaval que sufrió el Real Zaragoza ante el Castellón: lo que el viento se llevó
El catalán ha pasado de ser titular indiscutible para Sellés a no tener minutos en los dos últimos partidos

Valery, apesadumbrado durante el encuentro ante la Real Sociedad B. / Jaime Galindo

Valery Fernández ha pasado del todo a la nada. El extremo, el fichaje más relevante del Real Zaragoza el pasado verano y llamado a ser uno de los jugadores más determinantes de la categoría, acumula dos partidos completos sin minutos, un ostracismo que contrasta con el puesto fijo que le había asignado Sellés desde su llegada al banquillo.
Siempre que estuvo disponible, el catalán había formado en el once titular del equipo aragonés. Lo hizo en nueve encuentros, todos los dirigidos por el técnico valenciano a excepción del disputado en Granada, donde fue baja por un problema muscular. Concebía Sellés el Zaragoza sobre Valery y diez más mientras el jugador parecía caminar poco a poco hacia su mejor versión después de un inicio de curso marcado por los problemas físicos y un rendimiento muy lejano al esperado. “Llevo aquí desde agosto y parece que sea un año. Me han pasado muchas cosas sí, alguna a nivel personal que afecta y se sobrelleva como se puede. Pero tengo una familia que se desvive por mí y estoy en un club que está muy pendiente de mí. Noto el cariño de todo el mundo y eso ayuda mucho. Vine, además, con una lesión en el hombro, no hice pretemporada y me costó a nivel físico, pero he ido ganando en minutaje y eso se nota en el rendimiento. Anímicamente estoy bien tras un año muy complicado para mí, el peor de mi vida con mucha diferencia”, confesó el futbolista en una entrevista concedida a este diario a finales de noviembre en la que admitía haber padecido problemas de salud mental el curso pasado.
Sellés quitó al descanso a Valery, Gomes y Tasende ante el Castellón y ninguno ha vuelto a jugar
Pero aquello parecía haber quedado definitivamente atrás. El gerundense volvía a sonreír y disfrutaba en el campo. Ni siquiera una alopecia areata que le provocó la caída del pelo de golpe en apenas unos días, mermó una confianza que le convertía en pieza básica para Sellés y en uno de los favoritos de la grada.
Sin embargo, todo cambió a raíz del encuentro disputado en el Ibercaja Estadio ante el Castellón. Antes, tanto él como el resto del equipo habían ofrecido una paupérrima imagen ante la Real Sociedad B justo después de haber pasado por encima del líder, el Racing, en Santander, donde el catalán, con fiebre, no jugó. Un caótico primer tiempo del que el Zaragoza se libró de milagro de una goleada de escándalo dejó en el banquillo a Valery, Tasende y Gomes. Ninguno de ellos ha vuelto a jugar, en lo que parece un claro mensaje del entrenador hacia ellos.
El sábado, Valery ocupó el banquillo por séptima vez esta temporada, casi tantas como las diez en las que ha formado parte del once inicial de un Zaragoza en el que todavía no ha marcado esas diferencias a las que parecía destinado por condiciones, categoría y calidad. Aquel vendaval (deportivo y climatológico) se llevó por delante muchas cosas, entre otras, a un jugador cuya búsqueda de su mejor versión se detuvo bruscamente. “Estoy a gusto, me voy soltando más, pero aún me falta un poco. De hecho, creo que puedo dar mucho más y estoy en el camino hacia mi mejor versión”, decía tras ganar en Eibar.
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