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La opinión de Sergio Pérez

Los rapapolvos de Rubén Sellés y el cordón umbilical que retiembla en el Real Zaragoza

El cordón umbilical que Sellés construyó con sus futbolistas a su llegada ha empezado a mostrar alguna señal de debilidad pública

Vídeo | El cambio de actitud de Rubén Sellés con su plantilla en el Real Zaragoza

El Periódico de Aragón

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

La derrota del Real Zaragoza en Albacete escoció. Fue fea y de las que dejan preocupado. Era la culminación de una serie de tres partidos terribles (empates en casa frente a la Real Sociedad B y el Castellón y el 2-0 del Belmonte). En la rueda de prensa posterior al encuentro, Rubén Sellés eludió por primera vez el tono paternalista con sus jugadores y disparó balas directamente de manera pública contra su plantilla por su falta de actitud.

El viernes pasado, en la previa del partido frente al Eibar, el entrenador valenciano insistió en su discurso y se mostró igual de serio y duro. “Todos somos responsables, yo el primero. No sé si han reaccionado bien o no y no me importa mucho. Al que no le guste, que no lo oiga”, dijo con contundencia. Tras el 1-1, una vez disputado el partido, fue más comedido.

El cordón umbilical que Sellés construyó con sus futbolistas a su llegada ha empezado a mostrar alguna señal de debilidad pública. En su momento, esa conexión dio buenos resultados y el Real Zaragoza se acercó a tres puntos de la permanencia cuando había estado a nueve. El fútbol del equipo creció, también su sustento táctico y su respuesta física. Por lo que fuere, ocho jugadores han caído ahora lesionados al mismo tiempo. Desde que pisó la ciudad, el técnico cuidó mucho a sus hombres y los protegió. Hasta que en Albacete dijo basta por una manifiesta falta de actitud y de hambre, manifestada en los primeros minutos de la primera parte, donde se construyó la derrota.

Rubén Sellés, pensativo durante el encuentro que midió al Real Zaragoza y al Eibar.

Rubén Sellés, pensativo durante el encuentro que midió al Real Zaragoza y al Eibar. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

El efecto Sellés ha desaparecido de unas semanas a esta parte. El primer día de los seis nuevos fichajes se quedó sin dos de ellos: El Yamiq fue expulsado y Cumic tuvo el infortunio de retirarse cojeando. El Zaragoza lleva una victoria en los últimos nueve encuentros y siete puntos de los últimos 27, otro dato terrible que lo tiene anclado en la penúltima posición, con el peso del destino empujando hacia la Primera RFEF.

Al campeonato le restan 17 fechas, 51 puntos. Las dos próximas jornadas, en León y Andorra, serán determinantes en el corto, medio y largo plazo. A pesar de tanto mal resultado todavía hay tiempo, dado que la distancia con la permanencia no se ha ensanchado en demasía: cinco puntos. Sin embargo, ahora mismo el problema ya no es el resto, es el propio Real Zaragoza. A no más tardar, Sellés ha de volver a encontrar el camino para ganar. Con los nuevos fichajes, con los viejos. Como sea.

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