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Alberto Guitián, exjugador del Real Zaragoza: "¿Si me imagino al Zaragoza fuera del fútbol profesional? Más bien lo temo"

A punto de colgar las botas, el cántabro admite que se equivocó al no renovar después de su primera etapa y el fiasco de Palamós. Volvió para rozar el ascenso y ahora teme por un equipo que «siempre llevaré en el corazón»

Alberto Guitián posa para EL PERIÓDICO durante su etapa en el Real Zaragoza.

Alberto Guitián posa para EL PERIÓDICO durante su etapa en el Real Zaragoza. / EL PERIÓDICO

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

¿Qué es de su vida?.

Estoy disfrutando del último año de mi carrera en el Atlético Albericia, de Tercera, jugando con amigos y con menos presión. Además, estoy de segundo entrenador del División de Honor del Racing junto a Sergio Matabuena y también estoy en el área de optimización de talentos de jugadores de la cantera, a los que intento ayudar con todo lo que esté en mi mano, incluyendo situaciones personales o redes sociales. Estoy aprendiendo y disfrutando mucho.

O sea que lo deja. 35 años tiene. ¿Ya vale?

Lo tengo claro, sí. Es mejor dejarlo cuando estás disfrutando y yo ahora me lo estoy pasando bien haciendo algo que me lo ha dado todo.

¿Espinas clavadas?

Siempre queda alguna. Soy muy autocrítico y he pensado mucho en las decisiones que he tomado, alguna de ellas equivocada. Aunque he disfrutado mucho del camino y he tenido mucha suerte.

¿Cuál fue su peor decisión?

Como bien sabe mi familia, no haber renovado con el Zaragoza tras mi primera etapa. Me fui a Valladolid y salió todo bien deportivamente, pero esa espina clavada siempre la he tenido. No llegamos a un acuerdo y todo se ensució mucho tras aquel partido en Palamós ante la Llagostera, pero estaba muy a gusto y era muy feliz en Zaragoza. De hecho, volví a los pocos años, así que imagínese cómo tenía de clavada esa espina, pero no quise meter presión extra a la familia en ese momento, aunque siempre quise seguir.

Volvió y pasó lo que pasó...

La pandemia, sí. He tenido experiencias de todo tipo en Zaragoza, aunque, por suerte, me tocó vivir una etapa en la que se luchaba por lo máximo: el ascenso y no como ahora. Siempre fuimos poderosos entre grandes equipos y contábamos con jugadores muy buenos, muchos de los cuales aún siguen en Primera División.

«El Zaragoza y la ciudad siempre tendrán un lugar grande en mi corazón, fui feliz allí»

¿Cuál es el primer recuerdo que le viene a la cabeza?

El último partido en Málaga, donde ganamos 0-1 y nos pusimos con 4 puntos de ventaja sobre el tercero. En el vestuario ya estábamos echando cuentas y aquella escena fue inolvidable. Es que íbamos muy bien y, además, el ambiente era genial

¿Qué se hizo mal durante aquel parón de tres meses?

Seguro que hicimos cosas mal, pero era una situación tan extraordinaria que sería injusto acusar a nadie de algo. Hicimos lo que pudimos desde casa y el club puso las medidas que consideró adecuadas. Creo que fuimos el equipo que más notó no estar con su afición porque estábamos volando, sobre todo en casa, y todo el mundo pensaba que íbamos a ascender, pero no fuimos capaces de conseguirlo en aquellos once partidos.

¿Cuánto le duele el Zaragoza?

Siento mucha pena. Zaragoza es una ciudad espectacular donde siempre me he sentido querido y valorado, también por el club. Me supo muy mal no lograr el ascenso porque habría sido algo histórico y ahora verlo en la actual situación me produce una pena enorme. Ahora que se acerca mi retirada, el Zaragoza siempre tendrá un lugar grande en mi corazón, con esa espina que le digo por no haber podido culminar aquella temporada con un ascenso histórico para el club y la ciudad. Estoy muy orgulloso de haber jugado en el Real Zaragoza.

«La Segunda te enseña que cambiar de plan cada año no es una buena idea, hace falta estabilidad»

Desde entonces, todo ha ido a peor. Mucho peor.

Cambiar de plan cada año no es una buena idea, eso te lo enseña la Segunda División, que te exige dar continuidad a algo. El Racing, por ejemplo, lleva varios años con el mismo entrenador y eso hace que el equipo consiga una identidad y se sabe bien qué jugadores forman el bloque fuerte. En el Zaragoza eso se fue perdiendo. Salí yo, luego Eguaras, Zapater... se va el núcleo duro y eso en un vestuario hace mucho, aunque no sean jugadores que decidan partidos. Se pierde corazón, desde mi punto de vista.

¿Cree que la situación actual tiene arreglo?

No se puede dar nada por hecho, pero es una situación complicada, límite. Veo casi todos los partidos y en Santander el Zaragoza jugó un partidazo y todos pensamos que ese era el momento para encadenar tres o cuatro triunfos y salir, pero te vuelves a poner a dos partidos y es complicado jugar en ese club y esa ciudad. Debes tener mucha experiencia y personalidad. Ahora, además, está costando mucho hacer goles.

Acaba de llegar alguien al que usted conoce bien: El Yamiq, con el que formó pareja en el centro de la defensa en su anterior etapa en el club. ¿Cómo valora su incorporación?

Es un jugador que, si está al cien por cien, es de otra categoría. Es un tío que tira de corazón e impulsividad total y ahora se verá en la necesidad de ser el líder del equipo, pero si pudiera darle un consejo le diría que hiciera bien lo suyo y no intentara hacer más allá de lo que debe hacer. Porque a veces te intentas meter en otras cosas y acabas descuidando lo tuyo. Con todo el nivel que tiene, si hace lo que debe, el equipo dará un salto muy grande con él.

Lo del sábado es un drama. Usted jugó en ambos equipos, aunque en la Cultural apenas unos meses. ¿Cómo ve el partido?

Duro, de pocos goles y que se decidirá, quizá, por un solo detalle: una expulsión, un error, un balón parado...Cuando los dos equipos están tan sensibles y la presión es tan alta... el que caiga quedará muy tocado. Supongo que el de casa tiene algo más de presión. En ese sentido, al Zaragoza tampoco le está marchando bien con el cambio de estadio. En fin, ya le digo: un detalle.

¿Se imagina al Zaragoza fuera del fútbol profesional?

Más que imaginarlo, lo temo. Por desgracia, no sería el primero y, aunque todos tenemos en la cabeza aquello de que el Zaragoza no puede bajar, ahora el calendario te obliga ya a ganar muchos partidos. Queda tiempo y hay margen, pero esa distancia de cinco puntos no puede aumentar ya porque situarte a tres partidos te obliga a hacer una gesta. Ojalá les vaya bien a los dos, aunque mi corazón me tira más hacia el Zaragoza por todo lo que he vivido allí.

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