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Insua-El Yamiq, la enésima pareja de centrales en el Real Zaragoza: el rosario y la novena

El gallego, el zaguero más regular, y el marroquí, fichaje estrella, apuntan a formar en Andorra la novena pareja de centrales del curso para aportar al fin estabilidad a una zona en precario

El Yamiq realiza un ejercicio durante un entrenamiento.

El Yamiq realiza un ejercicio durante un entrenamiento. / PABLO IBÁÑEZ

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

El Real Zaragoza cambia de centrales cada tres partidos, y eso no son buenas noticias. Ni mucho menos. El centro de la zaga viene siendo un campo de minas en un equipo al que se le acumulan los problemas en defensa en forma de lesiones, sanciones, percances de todo tipo, bajos estados de forma y una acentuada irregularidad en una parcela en la que la estabilidad brilla por su ausencia.

Hasta ocho parejas distintas de centrales han formado ya en el once titular de un conjunto aragonés llamado a estrenar en Andorra la novena, integrada por El Yamiq e Insua y destinada a ser el dúo titular en el centro de la defensa zaragocista de aquí al final de curso. Si las lesiones no lo impiden, claro. Y eso, habida cuenta de los problemas físicos sufridos a lo largo de toda la campaña, ya es mucho decir.

El regreso de El Yamiq tras cumplir en León el partido de sanción que le fue impuesto tras ser expulsado en el descuento del encuentro ante e Eibar es la mejor noticia posible para un Zaragoza en el que el marroquí está llamado a aportar todo ese liderazgo del que ha carecido durante todo el curso. El fichaje estrella del mercado invernal ya fue protagonista en su puesta en escena con un gol, otro en propia puerta y una expulsión contra el Eibar, pero si en aquella ocasión su pareja fue Saidu, en Andorra lo será Insua, seguramente, el central más regular de la temporada. Ambos aportarán, o así debería ser, poso, experiencia, madurez y sobriedad a una defensa incapaz de transmitir cierta solvencia durante la campaña.

Será, pues, el noveno intento por juntar a dos centrales de garantías. Las combinaciones previas han tenido de todo. Desde centrales puros (Radovanovic-Insua, Tachi-Insua, Radovanovic-Tachi o Gomes-Insua) hasta reubicaciones varias (de Saidu y Pomares) para formar en el centro de una zaga que se queda sin Tachi por lesión (fue operado el pasado viernes de una rotura de menisco) y sin la posibilidad de contar con Saidu, que será sometido a un tratamiento conservador para abordar un edema óseo en su rodilla.

Además, Radovanovic sigue arrastrando problemas en la zona costal que le impiden estar al cien por cien y tampoco Insua, con molestias recurrentes en la tibia, se encuentra en plenitud.

El caso es que, por unas cosas u otras, la defensa zaragocista viene siendo un problema desde hace mucho tiempo. En concreto, su zona central, donde se han acumulado las carencias tanto en el campo como en la planificación desde los despachos. Y es que la incorporación de un central ha sido la necesidad más urgente a lo largo de los últimos mercados y, después de haber fracasado en los dos últimos, el Zaragoza al fin acertó en enero con el regreso de El Yamiq, convertido ya en una de las escasas esperanzas para el zaragocismo.

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