La intrahistoria de la derrota en Andorra y la charla tensa en el descanso
Los jugadores tomaron la palabra en el intermedio más allá de lo que dijera Sellés y buscaron una reacción tras una primera parte que eran conscientes de que fue paupérrima. El vestuario está con su entrenador y no hay división mayoritaria en ese sentido

Dani Gómez, Valery y Larios, tras uno d elos dos goles del Andorra en la primera parte. / Carlos Gil-Roig
No fue un partido más el de Andorra y tampoco lo que sucedió en el Nou Estadi de Encamp en una derrota muy dolorosa y que tuvo un inaceptable primer tiempo, con una actitud y un desempeño impropios de un Real Zaragoza que se jugaba una final y que salió al campo a verlas venir. Esa sensación que tuvo el zaragocismo la tuvieron los propios futbolistas, los que estaban sobre el césped y los que se encontraban en el banquillo, donde tampoco se podía creer cómo estaba jugando el equipo, que encajó dos goles de forma rápida, los dos de Cerdà, y que fue un alma en pena en ese primer tiempo.
Los dos tantos del conjunto andorrano, el primero con tres recortes fáciles del Cerdá en el área, sin que Aguirregabiria, Francho o Rober taparan al jugador rival y el segundo en un remate de cabeza sin oposición en el área pequeña tras un córner, ya reflejaron la falta de tensión del equipo, que se vio clara en muchas otras facetas, a la hora de ganar duelos, en la precisión con el balón, en una sensación de abulia competitiva que no se podía consentir con lo que había en juego. Y de eso había perfecta conciencia en el césped y en el banquillo, donde no se daba crédito a la pésima imagen ofrecida.
El entrenador habló, pero sobre todo lo hicieron los jugadores, que dialogaron entre ellos en busca de un cambio radical que ofreciera otro Zaragoza tras el intermedio, que al menos la faz competitiva del equipo quedase clara
El descanso trajo una charla tensa entre los futbolistas y Sellés. El entrenador habló, pero sobre todo lo hicieron los jugadores, que dialogaron entre ellos en busca de un cambio radical que ofreciera otro Zaragoza tras el intermedio, que al menos la faz competitiva del equipo quedase clara. Sellés decidió no tocar nada en su once de inicio, aunque la lógica y la actuación del equipo invitaban a cambios ya no en el descanso sino mucho antes, a los 25 minutos de juego y ya con dos goles en contra, tras esa charla intensa que al menos motivó una reacción para mejorar la imagen. Los primeros cambios llegaron pasada la hora de juego, diez minutos después de la roja a Insua y del inmediato tanto de Dani Gómez que era el 2-1, con Gomes y Cuenca entrando por Soberón y Valery en el 61.

Sebas Moyano y Lucas Terrer, al final de partido. / CARLOS GIL-ROIG
"Es una primera parte que no se puede repetir. Energía no puede faltar nunca y menos llevando este escudo», dijo Juan Larios tras el partido, admitiendo el bochorno de ese primer acto, donde muchos jugadores de la plantilla tuvieron esa misma sensación, y reconociendo después el cambio tras el intermedio: «La actitud es esa, el equipo ha peleado, ha ganado duelos, ha estado en el área contraria, hemos probado al portero, pero no se puede esperar a ganar los partidos en los últimos 30 minutos, hay que competir desde el minuto uno y mirarnos a las caras y saber que tenemos que mejorar mucho», dijo Larios, el elegido para hablar por el club y el único jugador que dio la cara tras el choque cuando lleva solo tres semanas en la entidad.
El Zaragoza ofreció otra imagen en la segunda parte, aunque la expulsión de Insua en el minuto 50 por una segunda amarilla muy evitable puso la remontada en un imposible pese al gol rápido y acto seguido de Dani Gómez, donde se pudo ver a Francho celebrar con mucha rabia el tanto con el ariete. Las fuerzas se nivelaron pese a esa inferioridad numérica, aunque el daño ya estaba hecho de antes y el Zaragoza encajó una derrota que le acerca mucho más al abismo.
Larios: "Yo estoy con el míster y el grupo lo está, lo que haga el club es el club, pero nosotros estamos con el míster al 100%"
A estas alturas y salvo en algún caso aislado, que siempre los hay, no se puede decir que la plantilla no está con Sellés. No tiene el entrenador valenciano el vestuario soliviantado ni tampoco hay desconfianza en sus instrucciones ni en el mensaje que da. Puede ser que su discurso no llegue como debería, lo que es obvio vistos los resultados, pero no hay un conflicto generalizado entre el grupo y el técnico, que goza del consenso mayoritario en la plantilla, que confía en él y que está con él, por lo que por ese problema no se explica la actual situación absolutamente terrorífica y con un partido de 11 ganados y a seis puntos de la salvación.
"Yo estoy con el míster y el grupo lo está, lo que haga el club es el club, pero nosotros estamos con el míster al 100%", dijo Larios tras el partido,una declaración más que habitual en los vestuarios, que nunca dicen públicamente no estar con un entrenador, aunque ahora no sería una pose en la plantilla zaragocista.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Real Zaragoza ultima el despido de Sellés, aborda el de Indias y negocia con Lalo para asumir la dirección deportiva
- JIM tiene dudas y David Navarro es el entrenador interino del Real Zaragoza
- Rubén Sellés, Txema Indias, Lalo Arantegui y el Real Zaragoza que va a saltar por los aires
- El Deportivo se opone a la marcha de Ismael Arilla al Real Zaragoza y se remite a su cláusula
- Real Zaragoza - Burgos CF, en directo: ¡Kodro roza el empate!
- La caída del entrenador del Real Zaragoza: Sellés también perdió el norte
- Horas contadas para Sellés e Indias puede irse también ya
- La condena final de Rubén Sellés, la vergüenza histórica de Real Z LLC y el Zaragoza muerto en vida
