Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La opinión de Sergio Pérez

La metralleta de Rubén Sellés y la última bala del Real Zaragoza con otro cambio de entrenador

La falta de resultados ha provocado un cambio en Sellés, que ha criticado a jugadores, a la afición y al propio club tras perder la identidad futbolística que le dio personalidad al Real Zaragoza

Vídeo | Las palabras de Rubén Sellés a sus jugadores, la afición y al club en el Real Zaragoza

El Periódico de Aragón

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

La situación del Real Zaragoza es extremadamente mala. Es colista con solo 15 partidos pendientes de disputarse (y la jornada todavía podría haber sido peor…), ha sumado un triunfo en los últimos once encuentros, su balance actual es de 9 puntos de 33 y viene de manchar el escudo del león otra jornada más con una primera parte indigna en Andorra, con un comportamiento sorprendente de los jugadores en una coyuntura de extrema necesidad. Todo ello bajo la batuta de Rubén Sellés, el actual entrenador, el hombre en el que se depositaron las esperanzas de salvación a su llegada por su capacidad intervencionista en el equipo. Ahora simboliza lo contrario.

Le costó tres partidos, aquellas derrotas encadenadas en Gijón, contra el Deportivo y en Granada, pero el entrenador valenciano se hizo con el equipo y le dio una identidad futbolística. Su Zaragoza empezó a tener personalidad y a ofrecer argumentos para creer que el milagro no era imposible.

Sin embargo, en el tránsito de diciembre a enero, con febrero incluido en ese pack, Sellés ha perdido las riendas del equipo y el rumbo tan acertado que un día logró encontrar. Ha sufrido muchas bajas, algunas fundamentales para la estructura de su juego. Eso le ha penalizado. Además, el mercado de enero se resolvió otra vez de manera muy tardía y sus efectos, si los hay, están aún por ver.

Los malos resultados también han hecho mella en Sellés, que ha visto cómo su credibilidad empezaba a menguar. Cuando el entrenador comenzó a verse acorralado por el paso del tiempo y la ausencia de triunfos, cambió de discurso y de táctica: de la mano tendida a disparar a diestra y siniestra. Primero tiró contra sus jugadores después de aquella lamentable derrota en el campo del Albacete con una pésima imagen. Ese día, Sellés rompió el cordón umbilical con el que había protegido y arropado a su plantilla desde el día que llegó.

Después, contra la afición, a la que sorprendentemente exigió más apoyo después del empate a cero en León. Y, por último, también hacia dentro, cuando en la rueda de prensa previa al choque de Andorra dijo aquello de que en el club había gente nerviosa: “Quien no esté, sea interno o externo, que no moleste”, soltó.

Semana a semana, la vida de Sellés en el Real Zaragoza ha cambiado de manera meteórica. Al principio se le vieron brotes verdes sin resultados, luego tuvo resultados y algún partido muy consistente y, después, se agarró a la barandilla de varios empates raspados cuando el barco volvió a zarandearse. Así hasta ahora cuando el técnico vuelve a estar enemistado con las victorias.

La SAD ha cambiado de entrenador una vez esta campaña. La situación es tan crítica que el segundo relevo se entendería como algo normal. La permanencia no es imposible, es aún posible. Pero si el sexto triunfo no llega ya, la obligación del club será agitar el avispero otra vez y gastar la última bala en busca de un milagro. Con otro entrenador.

Tracking Pixel Contents