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Hugo Pinilla desoyó ofertas de España y del extranjero en enero para quedarse en el Real Zaragoza

El canterano, a cuya madre recientemente fallecida dedicó Kodro el gol de la victoria en Cádiz, se ha propuesto triunfar en el equipo de su vida

Hugo Pinilla trata de obstaculizar a Iza durante el encuentro del viernes en Cádiz.

Hugo Pinilla trata de obstaculizar a Iza durante el encuentro del viernes en Cádiz. / Carlos Gil-Roig

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Han tenido que pasar 28 jornadas de la peor temporada en la historia del Real Zaragoza para que un entrenador se haya atrevido a otorgar un puesto en el once a Hugo Pinilla, que hasta este viernes solo había sido titular en Copa y que apenas había participado durante 18 minutos, repartidos entre dos partidos, en Liga, ambos con Gabi en el banquillo. Nunca se atrevió Sellés a echar mano del canterano, cuyo ejemplo de entereza tras haber perdido a su madre hace una semana, ha encogido el alma y se ha ganado el corazón del zaragocismo.

La lección del canterano, de tan solo 19 años, se recordará durante mucho tiempo. Pinilla se agarró con fuerza a ese escudo que lleva tatuado a fuego en las entrañas para aliviar el inmenso dolor producido por la pérdida de su madre, Cristina, a la que estaba muy unido. Su encomiable forma de gestionar semejante calvario ha sido determinante en la conjura impuesta por un vestuario que se ha volcado con Pini, a cuya madre dedicó Kodro el tanto de la victoria en Cádiz, donde el zaragozano debutó como titular en Liga completando un gran encuentro desde la izquierda. Sus desmarques en ruptura (agua bendita en un equipo plagado de jugadores que la piden al pie y no al espacio), su capacidad de asociación, su dinamismo, ayuda en defensa y su atrevimiento a la hora de pedir el balón fueron oxígeno puro en un Zaragoza al que el talento de Pinilla le hacía demasiada falta desde hace demasiado tiempo, pero Sellés nunca le dio la oportunidad ni siquiera de fallar a pesar de admitir que era de lo mejor en cada entrenamiento.

El ostracismo de Hugo, de hecho, bien pudo alejarle del Zaragoza en el mercado invernal. Y es que el aragonés tuvo numerosas ofertas, tanto de equipos españoles como del extranjero, para salir del conjunto aragonés, hasta el punto de que alguna de ellas llegó a obligarle a meditar sobre su futuro ante la falta de oportunidades en un primer equipo del que casi siempre formaba parte de la convocatoria, pero nunca jugaba, lo que reducía también su participación con el Deportivo Aragón, con el que apenas ha podido disputar cuatro partidos desde que empezó 2026.

Pero Pinilla se aferró a su deseo de triunfar en el equipo de su vida, desoyó todas las propuestas y reforzó su apuesta en firme por seguir en el Zaragoza, con el que tiene contrato hasta 2028. A pesar del fuerte interés y el enorme atractivo de alguna de las ofertas, el canterano siempre estuvo convencido de que su oportunidad acabaría llegando, si bien ha tardado mucho más de lo esperado. En su entorno, Hugo, seguido de cerca por las principales canteras del país, tomó una decisión respaldada por el club: no se movía del Zaragoza, al que deseaba con todo el alma ayudar a salir de la peor situación de su historia.

Y en ello está. Tras la peor semana de su vida, Pinilla volvió a sonreír. Después de entrenamientos entre lágrimas, el fútbol ejercía de refugio y terapia para mitigar en la medida de lo posible ese dolor que abrasa. "Mamá, sé que me has apoyado, me apoyas y me apoyarás siempre. Sigues a mi lado, guiándome y estando junto a mí. A seguir hasta el final porque el Zaragoza nunca se rinde", ha escrito el aragonés en sus redes sociales en las últimas horas para dar continuidad a ese emotivo mensaje al cielo que lanzó nada más acabar el partido en Cádiz. "Ella quería que fuera feliz y yo lo soy en el campo. Ha sido la peor semana de mi vida, pero sé que mi madre me sigue apoyando y estará muy orgullosa. Quiero decirles a mi padre y a mi hermana que ellos dos son las dos personas más importantes de mi vida, que vamos a tirar para delante, que les quiero un montón, como a mis tíos y a toda mi familia. Vamos a tirar para delante y la vida es para los valientes". Nobleza y valor.

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