La opinión de Sergio Pérez
Toni Moya y otros fichajes que atraparon al Real Zaragoza en una tela de araña sin escapatoria
Toni Moya es uno más de las contrataciones fallidas del Real Zaragoza que han lastrado al equipo en las últimas temporadas

Toni Moya posa para una entrevista con este diario en la Ciudad Deportiva. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Criado en la cantera del Atlético de Madrid, Toni Moya empezó a hacer carrera en el fútbol profesional en el Alavés, adonde emigró en la temporada 20-21 para jugar en Primera División. Centrocampista fino, con un pie diestro con mucha calidad, dotado para el pase y la circulación de balón, la visión y el golpeo a portería. Era y es un gran lanzador de faltas. En la élite, Moya disputó 28 partidos, 17 como titular, buenas cifras.
El Alavés descendió a Segunda y el medio extremeño permaneció en el equipo, donde fue una pieza de cierta relevancia en aquel inverosímil ascenso del conjunto vitoriano. Toni no fue recurrentemente titular en la Liga (14 veces) pero sí una pieza de recurso constante (39 partidos disputados). Es decir, estuvo en el plan de ascenso de Luis García Plaza.
Con el Alavés de regreso en Primera, de donde ya no se ha movido, Toni Moya se quedó sin sitio en el centro del campo. Ojo avizor, el Real Zaragoza ejecutó la operación de su fichaje en el mar de posibilidades de cada verano. Para Segunda División, Moya era un jugador de clase, con condiciones naturales para hacer fluir el juego y de elevar el nivel con su sola presencia.

El centrocampista del Real Zaragoza, en Córdoba en el último partido. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA
Esa era la teoría. La práctica ha sido absolutamente decepcionante. Participó mucho en su primera campaña (29 titularidades), menos en la segunda, la pasada (19 titularidades), y muy poco en la corriente (8 de momento). Su curva es netamente descendente en el Real Zaragoza, producto de la enorme distancia que ha habido entre su expectativa y su rendimiento.
Moya es un jugador de talento pero con un problema de físico y de ritmo. La velocidad del juego en Segunda le supera muchas veces y traslada una impresión visual negativa sobre su figura, algo extraño para un profesional de 28 años. Toni Moya es un ejemplo palmario de cómo las malas elecciones han condicionado la vida del Real Zaragoza en Segunda División.
Como ha ocurrido con apuestas capitales que no tuvieron ni pies ni cabeza y dilapidaron cantidades importantes de dinero. De las últimas temporadas Bakis, Manu Vallejo, Maikel Mesa, Aketxe, Bazdar o, este año, Akouokou o Valery, por ejemplo. Una red de errores en la que el Real Zaragoza ha quedado atrapado como en una tela de araña y sus temporadas, totalmente condicionadas y tiradas a la basura.
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