La opinión de Sergio Pérez
David Navarro, la fórmula de la Coca-Cola y los partidos más importantes de la historia del Real Zaragoza
El Real Zaragoza se juega su futuro en siete partidos cruciales, donde el objetivo es evitar el descenso a Primera Federación, una categoría distante de la trascendencia histórica del club

David Navarro, en el banquillo del campo del Cádiz, donde debutó esta temporada. / CARLOS GIL-ROIG

Lo han leído en el titular de este artículo. El fútbol, y el mundo del deporte en general, tiende de manera natural a la hipérbole, a la exageración, a la amplificación de las emociones, en un sentido y en su contrario. El Real Zaragoza no es una excepción a esa norma sino una norma de ese patrón de funcionamiento que se acrecienta por la condición de equipo grande a pesar del momento especialmente pequeño que le está tocando vivir.
El titular de este artículo no es una grandilocuencia. El Real Zaragoza va a jugar los siete partidos más importantes de su historia contemporánea, de las últimas décadas. Se va a jugar seguir en el fútbol profesional, lo que ahora mismo sería un gran éxito y la puerta abierta a nuevas posibilidades de futuro en el corto-medio plazo, o caer a la Primera Federación, una categoría ajena a su rico pasado, a su propia idiosincrasia y que para nada se corresponde con la importancia y la fuerza de la cuarta ciudad de España.
A pesar de la temporada tan terrorífica, que no ha habido por donde cogerla casi en ningún momento, el Real Zaragoza sigue en disposición de salvarse gracias al primer arreón logrado con la llegada de David Navarro, por el mal hacer de uno de sus rivales (el Cádiz) e incluso después de haber perdido los dos últimos encuentros y de haber sumado un punto de los últimos nueve.

Un grupo de aficionadas celebra un gol en el Ibercaja Estadio. / JAIME GALINDO
Quedan siete encuentros. Son estos: Ceuta, Huesca, Granada, Valladolid, Sporting, Las Palmas y Málaga. Estos son los siete partidos más importantes de la historia contemporánea del Real Zaragoza. Cuando se hizo cargo del equipo, David Navarro consiguió un efecto inmediato, tres triunfos en cuatro fechas, y una clara mejoría del nivel de juego, de la seguridad defensiva, de la producción ofensiva y de la actitud. Además logró reconciliar al equipo con sus aficionados a través de un discurso acertado.
Ante el Mirandés, pero sobre todo frente al Córdoba, el equipo perdió una parte importante de sus mejores atributos. Ese es el trabajo que el entrenador aragonés tiene de aquí a finales de mayo: recuperarlos para recuperar las victorias. Si hace falta descifrando la fórmula de la Coca-Cola. Y, así, tomar vuelo y aprovechar la debilidad de alguno de sus oponentes para acercarse al único objetivo que hay ahora mismo: salvar el pellejo y continuar en Segunda División.
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