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La opinión de Sergio Pérez

Rober, Francho, Dani Gómez y las tres esperanzas del Real Zaragoza para el milagro de la salvación

El equipo se aferra a Rober González, Dani Gómez y Francho como sus principales armas: el primero aporta talento innato, el segundo goles y movilidad y el capitán, rasmia aragonesa

Rober González, con Dani Gómez justo detrás, celebra el 1-1 ante el Ceuta tras una bonita vaselina.

Rober González, con Dani Gómez justo detrás, celebra el 1-1 ante el Ceuta tras una bonita vaselina. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

A pesar de los pesares, de haber sumado solo dos puntos de los últimos doce y de mandar señales claras de agotamiento, futbolísticas, físicas y anímicas, el Real Zaragoza sigue todavía vivo en la pelea por la permanencia en Segunda División. A pesar de todos esos pesares y de una temporada absolutamente incalificable si no es para utilizar adjetivos negativos producidos en serie. Este es el panorama: quedan 18 puntos por disputarse y el equipo aragonés es decimonoveno a solo tres puntos de la zona de la salvación, que marca el Cádiz, el bendito amigo que ha aparecido en esta travesía que aún puede tener final feliz.

La creíble y furiosa reacción con la llegada de David Navarro, saldada con un magnífico balance de nueve puntos sobre doce posibles, con victorias en Cádiz y ante dos gallos de la categoría en el Ibercaja Estadio, el Almería y el Racing, alimentó con razones fundadas las esperanzas de que el milagro se consumara. Ciertamente, todo está mucho mejor que cuando el técnico heredó el equipo medio desahuciado, a ocho puntos del objetivo. Las oportunidades desperdiciadas en el último mes han sido traumáticas, algunas de máxima importancia, como la victoria que debió ser y no fue en Leganés, el doloroso patinazo frente el Mirandés con señales preocupantes por la pérdida de identidad defensiva y el empate ante el Ceuta a pesar de jugar en superioridad toda la segunda mitad.

Con todo ello, y aunque el tiempo va consumiéndose, el Real Zaragoza continúa con vida deportiva. El equipo está mostrando debilidades relevantes, como la endeblez con las manos de Esteban Andrada en la portería, la falta de consistencia defensiva de los primeros días con Navarro al mando, el discreto nivel de El Yamiq, la delicada situación física de varios jugadores o el desacierto en el área contraria, con especial mención al momento de Kenan Kodro o a las dificultades de Marcos Cuenca para convertir en gol su extraordinaria capacidad de trabajo.

Francho aplaude a la afición después del encuentro del pasado sábado.

Francho aplaude a la afición después del encuentro del pasado sábado. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

El Real Zaragoza tiene tres argumentos a los que agarrarse por encima del resto. Cuenta en su plantilla con Rober González, un futbolista fabuloso, con talento natural, una zurda finísima y en un gran estado de forma. El centrocampista regatea, conduce, provoca faltas y tarjetas, inventa pases y llega al gol. Al Ceuta también le marcó y pudo hacerle alguno más con una mejor colocación técnica a la hora del golpeo.

Junto a él la otra esperanza ofensiva a la que sujetarse en esta cofradía del clavo ardiendo es Dani Gómez. Suma ya nueve tantos y desde que Navarro es el entrenador le ha marcado al Almería, al Deportivo, al Racing, al Mirandés y al Ceuta, dos de ellos de penalti, que hay que meterlos. Su ostracismo durante cuatro meses de la temporada lo puede pagar caro el Real Zaragoza.

A estas dos armas se suma Francho. El capitán regresó el sábado después de varias semanas de parón para realizar un tratamiento conservador de sus problemas de rodilla. Dio la asistencia del 1-1 y jugó con el orgullo, el deseo y habituales, con rasmia aragonesa y el fútbol que él puede ofrecer a su equipo del alma. Estiró el campo, tuvo mucho recorrido y fue de lo mejor. A ellos, y al Cádiz, tiene que encomendarse el Real Zaragoza en las últimas seis jornadas.

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