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La inseguridad de Andrada abre el debate en la portería del Real Zaragoza

El conjunto aragonés, que solo encajó 2 goles en los 4 primeros partidos con Navarro, ha recibido 6 en los otros 4, lo que sitúa al argentino en el foco y abre el debate sobre un posible relevo bajo palos

La inseguridad de Andrada abre el debate en la portería del Real Zaragoza

MIGUEL ANGEL GRACIA

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Logró David Navarro a su llegada dotar de una considerable dosis de seguridad y solvencia defensiva a un Real Zaragoza al que cogió hecho unos zorros. A base de sentido común y coherencia tanto en los planteamientos como en la elección de jugadores y la gestión durante los partidos, el técnico aragonés concibió la misión de rescate desde la valentía y un fútbol más ofensivo y asociativo del que propuso Sellés, pero consciente de la necesidad de soldar una portería demasiado vulnerable que solo se había quedado sin perforar en tres de los 18 encuentros dirigidos por el valenciano. Cualquier intento de reacción pasaba por una mejoría en todos los sentidos.

Dicho y hecho. El Zaragoza de Navarro echó a andar con pasos firmes y decididos. En su estreno, el técnico logró ganar en Cádiz (0-1) merced a un tanto de Kodro en la primera parte y una solvencia defensiva que anunciaba una progresión confirmada después en los dos partidos en casa frente a dos colosos (Almería y Racing) solventados ambos con idéntico marcador: 2-0.

Entre ambas citas, el Zaragoza cayó en Riazor (2-1) tras un notable encuentro de los aragoneses, que, incluso, se adelantaron en el marcador. Pero dos errores defensivos (uno de Andrada en un tiro lejano de Stoichkov y otro de Insua en un despeje blando en el tramo final del choque) dejaron sin puntos a una escuadra que, desde que dejó sin marcar al Racing, no ha parado de encajar.

Esos dos goles encajados en los cuatro primeros partidos de Navarro contrastan con la media docena (dos de Ceuta y Mirandés y uno de Córdoba y Leganés) recibidos en los cuatro últimos. No ha vuelto a cerrar la puerta un conjunto aragonés lastrado por errores individuales, con Larios, Aguirregabiria, Insua, Juan Sebastián o El Yamiq como protagonistas habituales en unas fotos en las que el que más está apareciendo, en todo caso, es el portero.

Y es que el bajón de Andrada es notorio. El meta argentino y su manifiesta inseguridad sobre todo a balón parado, vienen costando puntos a un Zaragoza en el que se ha abierto de par en par el debate en la portería. El choque del pasado fin de semana ante el Ceuta, marcado por la sucesión de fallos graves en la gestión del saque de esquina que originó el empate ceutí en el minuto 89, ha colmado la paciencia de buena parte de la grada, que señaló, sobre todo, a Andrada, de nuevo demasiado metido atrás en este tipo de jugadas en las que no es capaz de transmitir autoridad. A pesar de su envergadura, duda demasiado, apenas sale y, cuando lo hace, suele quedarse a medias, como volvió a quedar patente en un par de acciones el pasado sábado.

No está bien Andrada, cuyo gusto por el estatismo llega a desesperar a buena parte de una afición que reclama a Adrián, que no juega desde hace más de cuatro meses (diciembre del año pasado ante el Cádiz) y que todavía no conoce la victoria con el Zaragoza (tres empates y siete derrotas con el hispano-argentino bajo palos).

El caso es que el debate está en la calle. Andrada, que ha dejado la portería a cero en siete de los 26 partidos jugados con el Zaragoza, ha encajado 34 goles y ha realizado 83 paradas, entre ellas dos de las cuatro penas máximas que le han lanzado. Fundamental para Sellés por su capacidad para iniciar jugada con el pie y, de este modo, facilitar la salida de balón de un equipo cuyos centrales carecen de esa capacidad, comenzó la temporada como suplente de Adrián después de que su llegada se demorara hasta última hora del mercado estival. La negativa del Rayo Vallecano a facilitar la llegada de Cárdenas abocó a Txema Indias, entonces director deportivo, a recurrir a la alternativa de Andrada para completar una portería en la que Adrián, a pesar de los resultados iniciales, no dejó una mala impresión.

Tras la derrota en Ceuta, en la sexta jornada, Gabi optó por el cambio y Andrada accedió a una titularidad que mantuvo hasta la undécima, cuando Sellés acometió otro cambio de guardián para devolver la portería a Adrián, que, sin embargo, solo duró tres partidos (saldados con derrota). En el derbi contra el Huesca, Andrada recuperó un sitio que ya solo ha perdido debido a la sanción por acumulación de amarillas. Ahora, de nuevo el derbi podría acoger otro movimiento.

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