La crónica de la SD Huesca-Real Zaragoza. Estocada de condena con esperpento
Un dudoso penalti da la victoria en el derbi para el Huesca mientras el Zaragoza, que no estuvo a altura, ve muy cerca un descenso inevitable tras un duelo con final con tangana, expulsados y una acción vergonzosa de Andrada en una jugada que acabó con Tasende y Dani Jiménez también con la roja. El meta argentino, que tendrá una sanción ejemplar, no puede volver a vestir esta camiseta

El Periódico de Aragón

El derbi acabó con derrota para el Real Zaragoza y con la imagen del tremendo puñetazo en una acción injustificable que Andrada le soltó a Pulido en una jugada que acabaría con roja también a Tasende y a Dani Jiménez, que golpeó al meta argentino a su vez, un final polémico y lamentable de un duelo que acabó con muchas, con casi todas realmente, esperanzas de salvación para el equipo zaragocista mientras que el oscense sueña con una permanencia que tenía más lejana. La SD Huesca fue mejor y sobre todo en la segunda parte plasmó su superioridad con un penalti muy discutible, se diría que no existente, de Kodro a Jesús Álvarez que transformó Sielva para que el Zaragoza fuera un quiero y no puedo. Y además acabara condenado en esa jugada final.
Andrada, que había sido el mejor del Zaragoza, ensució ese guion con su acción y el Zaragoza sale con cara de clara condena a Primera RFEF cuando quedan 5 jornadas a tres puntos ahora de la permanencia pendiente de un Cádiz que juega este lunes para un equipo que no se encontró en el rombo que dispuso David Navarro, equivocado otra vez en la apuesta, y que fue inferior a un Huesca muy sobrio y mejor en la medular y en el gobierno del partido, que nunca tuvo, mucho más débil físicamente y en lo futbolístico que el cuadro oscense, que logró la primera victoria de Oltra.
Con calor y sin zaragocistas en las gradas, aunque algunos había y burlaron la arbitraria y absurda norma del Huesca, arrancó el derbi. Dispuso ese equivocado rombo por lo que exige físicamente para un equipo sin fuelle David Navarro con Cuenca de pareja de Dani Gómez y con Rober de enganche para que Mawuli, la otra novedad en el once, se situara en los pasillos interiores con Francho y Saidu de pivote ante un Huesca en el que Oltra no tocó su esquema clásico y ubicó a Javi Mier con Sielva y Álvarez en la medular por detrás de Enrich en fase defensiva y apostó por Ro en el lateral zurdo, la alternativa más natural.
El partido arrancó con una jugada que pudo cambiar el devenir de todo, tras un mal despeje de El Yamiq, un error de Mawuli y en la que Toni Abad estuvo más listo que el acelerado Saidu, que le hizo penalti. Sielva fue el encargado de lanzarlo y Andrada demostró con una mano abajo el acierto en su continuidad hasta enloquecer al final. En el córner posterior, el argentino sacó también una buena mano al disparo de Ro.
El partido estaba eléctrico y al Zaragoza le costó serenarse. Basó su apuesta en los envíos largos de Andrada buscando a Cuenca y Dani Gómez y que Rober agitara la lámpara. Un balón del meta se le puso de gol a Cuenca y no acertó y una falta posterior la puso con música Rober para que Insua la prolongara y Dani Jiménez sacara la mano de la tarde en el remate de El Yamiq a bocajarro.
El pleito avanzaba entre imprecisiones e intensidad, con mejor manejo de balón del Huesca, sobre todo cuando pasaba por las botas de Portillo o Luna, y con el Zaragoza más entonado en la presión. Enrich no aprovechó un despiste de Mawuli y remató desviado y Cuenca mandó al limbo la mejor combinación zaragocista con pase final de Dani Gómez. El partido, flojo de calidad y repleto de nervios, tenía la emoción de lo que había en juego, con el Zaragoza dando más muestras de flaqueza física, y Toni Abad le arrebató un balón a Cuenca tras una buena acción de Francho antes de que El Yamiq la enviara al cuarto anfiteatro tras un despeje en un córner para que se llegara al descanso sin goles.
La segunda parte arrancó sin cambios y con el Huesca más entonado, con un fallo de Luna con todo a favor y una gran parada de Andrada con el mismo rematador. El Zaragoza era muy inferior y Navarro metió a Kodro por un agotado Cuenca antes que una falta de Larios a Abad fuera el preludio del segundo penalti de la tarde, muy justito y dudoso este, de Kodro sobre Jesús Álvarez que Sielva esta vez sí mandó a la red en el 64.
El Zaragoza cayó del todo en la lona y los cambios de Navarro no le levantaron, con el retorno de Guti y Tasende al campo, mientras Oltra apostaba por Enol, Jordi Martín y Carrillo, primero lateral derecho y luego central tras la salida de Agbekpornu. El Zaragoza era un quiero y no puedo, sin un buen desmarque ni una acción de combinación para que los minutos cayeran sin que Dani Jiménez pasara un apuro.
Toni Moya y Pinilla fueron los últimos relevos zaragocistas sin que nada cambiara el devenir de los blanquillos mientras El Alcoraz festejaba la victoria y llegó la acción de Andrada, que no puede volver a vestir esta camiseta y que ya había buscado provocar la segunda amarilla, y la tangana final tras ir el colegiado a revisar la roja de Tasende, que le había pegado una patada anterior a Dani Luna, y ver a Dani Jiménez perder también los nervios en la pelea sobre el césped. Es una estocada que huele a condena zaragocista inevitable con camino a Primera RFEF. Hacerlo además con una imagen así....
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