Entrevista | Exjugador del Real Zaragoza (1985-1988)
Rubén Sosa, 40 años después de su gol que dio la Copa al Real Zaragoza: «Estoy disponible hasta para dar la vida por el Real Zaragoza, me dio mucho»
Rubén Sosa fue el autor del gol que supuso la tercera Copa del Rey, lograda hace hoy 40 años en el Vicente Calderón ante el Barcelona. «Tuve la suerte de ser el elegido, fue una hermosura de conquista», asegura, para reconocer su cariño hacia el equipo zaragocista: «Ese gol es mi legado de gratitud para un sitio y un club que me marcaron»

Rubén Sosa posa con la réplica de la Copa del Rey en su domicilio en Montevideo. / SERVICIO ESPECIAL
Si 20 años no es nada que decía Gardel, 40 años, casi nada.
Es lindo que pasen los años, uno piensa en que está viejo, pero mejor que pasen y que podamos recordar momentos tan bonitos como esta Copa. Lo primero que me viene a la mente es el despertar el día del partido en el hotel, había sido mi cumpleaños el día anterior y vi a todos los maños allí en Madrid, fueron en tren, en coche, en bus... Un desembarco total. Me entusiasmé de una manera que pensé en que no podíamos no ganar, por mucho que estuviera enfrente el Barcelona de Schuster. Me emocionó mucho eso, después tuve la suerte y la felicidad de hacer el gol y eso no se olvida, pero en los momentos de antes del encuentro, ver a toda la gente que estaba allí, que quería vernos ganar y que podíamos hacerles tan felices, fue un subidón. No hacía falta más motivación que esa, más allá de lo que nos dijera el gran capitán Señor o el míster (Luis Costa). Y lo logramos.
"Cuando pitan la falta Señor me pregunta si iba a patear desde allí. Y le dije ‘yo pateo de acá’. Me dijo que era muy lejos, pero yo solo pensé en la portería y tuve esa suerte de ser el elegido, al desviarse y entrar ese balón"
Con un gol marcado por usted, una falta lejana en la que el balón lo desvía en la barrera Pichi Alonso para engañar a Urruti.
Cuando pitan la falta Señor me pregunta si iba a patear desde allí (unos 30 metros). Y le dije ‘yo pateo de acá’. Me dijo que era muy lejos, pero yo solo pensé en la portería y tuve esa suerte de ser el elegido, al desviarse y entrar ese balón ya que pudimos ganar esa Copa del Rey que para mí es una hermosura de conquista, por seguir la tradición del Zaragoza, que es un equipo copero y que luego lograría algunas más, aunque ahora ande tan lejos de todo eso.
Era la tercera en la historia del Zaragoza la conquistada hace 40 años y fue muy celebrada.
Sí, lo recuerdo bien. Ahora entran todos los jugadores que son campeones junto al palco a recibir el trofeo y allí estaba el presidente de la República de Uruguay, Julio Sanguinetti, junto al Rey. Pero en esa época solo subía el capitán, le daban el trofeo y lo bajaba. Fue una emoción muy linda para mí que el presidente de mi país estuviera ahí y yo marcara el gol de la final. Fue un título a todos los niveles muy completo, que lo valoré mucho entonces pero que lo hago aún más ahora.
"Tuve la suerte de contar con un entrenador como Luis Costa, que fue un padre para mí. Fue el que hizo a Rubén Sosa después, el que me dio la posibilidad de subir el primer escalón para lograr lo que logré como futbolista más tarde"
Llegó a España muy joven, con 19 años, desde el Danubio. El Zaragoza fue su primer escaparate antes de firmar una gran carrera en Lazio, Inter o Dortmund.
Tuve la suerte de contar con un entrenador como Luis Costa, que fue un padre para mí. Llegué allá siendo muy joven, a jugar con los grandes, lo que físicamente me costó y siempre me decía que entrenara duro porque iba a jugar. Los primeros partidos no hice goles, entrenaba en doble horario, me decía que fuera por la tarde a hacer ejercicios específicos, me ayudó mucho. Lo valoro muchísimo porque Luis fue el que hizo a Rubén Sosa después, el que me dio la posibilidad de subir el primer escalón para lograr lo que logré como futbolista más tarde.
Es que en su primera temporada no fue en muchos partidos titular, aunque sí en la final.
Luis estaba siempre pendiente de mí, supo tener esa paciencia con un extranjero que solo tenía 19 años. Le escuchaba mucho, también a Pedrito Herrera, que era como mi hermano mayor, recuerdo que me ayudó hasta a comprarme el auto. En ese vestuario encontré mucha ayuda, me fui muy jovencito y me quiesieron y me acogieron maravillosamente enseguida.

El delantero uruguayo, con dos jóvenes aficionados en 1986. / SERVICIO ESPECIAL
¿Se acuerda cuánto pagó el Zaragoza por usted?
Fui un jugador barato (unos 70 millones de pesetas) para el Zaragoza y después me vendieron mucho más caro (más del doble), con los goles que hice en esos tres años. Fui el mejor negocio para ese club, que me dio muchísimo más, que me aportó grandes cosas y maravillosos recuerdos.
Era un muy buen Zaragoza, con Señor, Pardeza, Güerri, Cedrún, García Cortés, Casuco…
Grandes jugadores que logramos ese título de Copa y que después jugamos la Recopa, llegando a semifinales contra el Ajax, no es poca cosa, porque en ese equipo había mucho nivel y un buen vestuario dentro de una ciudad que adoro, que espero visitar en muy poco tiempo, ya que tengo previsto viajar a España y a Italia. Quiero pasar unos días en Zaragoza, ver algún partido, volver a pasear por esa ciudad y estar cerca de un equipo que me ha dado mucho, ese empujón en mi carrera que después me permitiera disfrutar tanto en clubs en Italia, en la Lazio y el Inter. Recuerdo que estaba en ese país y fue en La Romareda el concierto de Michael Jackson y allí que nos presentamos para verlo. Para mí Zaragoza es mi ciudad divina, vivía a las afueras, con mi señora, mi hija nació allí. Tenemos muchos recuerdos lindos. Infinidad, de corazón.
"Me siento muy ligado a ese lugar y a ese equipo y, si ahora me piden que vaya para allí, que regrese para ayudar y colaborar en la entidad, yo no tengo problema en hacer lo que sea. No sería por plata sino solo por el sentimiento"
Ha ganado campeonatos de Liga en Uruguay, la Copa América, la UEFA, la Copa en Alemania… ¿La lograda en el Zaragoza qué significa para usted?
Fue la primera del resto para mí y la primera siempre es la más especial y recordada. Yo era un chaval que quería sobre todo jugar al fútbol, no me importaba el sitio, el idioma, lo que hubiera que hacer. A Zaragoza nos fuimos mi pareja y yo muy chicos, ella un año aún menos que yo, y logramos crear un entorno muy bonito, con familias españolas, hacer grandes amistades, los nuevos tíos y abuelos en ese país. Ese primer título para mí fue gritar a los cuatro vientos ‘yo puedo y voy a lograr algo en el fútbol’. Hacer ese gol fue darle las gracias a Zaragoza y al Zaragoza por todo lo que iba a vivir en esa institución, es mi legado de gratitud para un sitio y un club que me marcaron. Mi hija por ejemplo se llama Pilar por la Virgen. Me siento muy ligado a ese lugar y a ese equipo y, si ahora me piden que vaya para allí, que regrese para ayudar y colaborar en la entidad, yo no tengo problema en hacer lo que sea. No sería por plata sino solo por el sentimiento.

Rubén Sosa posa en La Romareda. / SERVICIO ESPECIAL
Tiene además un hijo que ha seguido sus pasos.
Sí, Nicolás. Es delantero como el padre, con la misma zurda que tenía su papá. Yo era más un ariete de entrar por la zona izquierda y él es más mediapunta, de llegar desde atrás, ya que es muy rápido y con potencia. Está en un club de la Serie B, en La Luz, en Montevideo. Este año estoy convencido de que va a ser su temporada, que lo va a hacer muy bien.
¿Cómo sería en el fútbol actual Rubén Sosa?
No lo sé, no se pueden comparar los tiempos y la forma de jugar. El fútbol actual busca ganar más dinero, el marketing o el salir en televisión, el de antes era más puro. Al menos, en mi caso. Es que yo era solo fútbol en mi vida, jugaba solo por el amor a este deporte, por la pasión que sentía. Siempre fui un delantero rápido, de potencia y remate fuerte, de buen tiro, no sé a quién me asemejaría de los puntas de ahora.
Tenía dos apodos, El Poeta del gol y el Principito. ¿Cuál le gustaba más?
Principito me pusieron porque Enzo (Francescoli) era el Príncipe, nuestro capitán en Uruguay y llegó por así decirlo el heredero. Los dos son buenos, me gustan. El Poeta me lo empezaron a llamar más en Zaragoza, aunque también leí que era el Speedy Gonzales, el ratón rápido de los dibujos, pero Ratón en ese equipo ya estaba Pardeza. La verdad es que le quiero mandar un mensaje de cariño a todo el grupo, porque todos me cuidaron y me quisieron. Pardeza por ejemplo fue mi compañero de ataque y de condiciones físicas parecidas, ya que éramos muy chicos, pequeñitos. Y sabíamos jugar muy bien al fútbol.
"Los futbolistas cuando llegan allí tienen que saber lo que ha sido este Zaragoza, la tradición de este equipo, su espíritu y su capacidad ganadora. Hay que levantar al club como sea, por lo que han sido esa camiseta, el escudo y toda su gente"
De aquel Zaragoza tan grande a lo que se vive ahora, tras 13 años en Segunda y a punto de bajar. Parece algo irreal, ¿no?
Es una película que no la queremos ver nadie, porque nos duele. Quiero volver a ver al Zaragoza estando con los mejores, en Primera, esa ciudad no se merece que esté ahí, en la Segunda. Ojalá con los jugadores, el cuerpo técnico y los dirigentes levanten al equipo de esta situación, ya que además está peleando por no bajar a la tercera, que sería algo tremendo. Estoy deseando ir a España también para trasladar todo mi ánimo para que el club levante porque tiene que levantar. La alegría que tendría si el Zaragoza logra afirmarse este año con la permanencia y crecer y subir la próxima temporada sería tremenda. Yo estoy disponible hasta para dar la vida por el Zaragoza, ya que me dio mucho a mí.

Rubén Sosa, con su hijo Nicolás, jugador de La Luz, en la Serie B de Uruguay. / SERVICIO ESPECIAL
¿De la afición zaragocista qué recuerdo tiene?
Es increíble. La Romareda, donde ahora no están jugando al construir el estadio nuevo, fue el campo más lindo en el que jugué y lo hice en grandes sitios en Europa, como el Giuseppe Meaza en Milán o el Westfalenstadion en Dortmund. Tenía la gente al lado, los sentía, recuerdo que me subía en la valla a festejar con los hinchas, cuando me gritaban mi nombre o un gol era impresionante. Fue inolvidable jugar en un sitio así y ahora cuando lo arreglen y sea nuevo el deseo es que el Zaragoza pueda volver a ser grande en ese escenario. Los jugadores tendrían que ilusionarse con esa idea, que no hay mejor sitio para jugar en ese campo nuevo que en Primera División, volviendo a la élite. Yo creo que los futbolistas cuando llegan allí tienen que saber lo que ha sido este Zaragoza, la tradición de este equipo, su espíritu y su capacidad ganadora. Insisto, hay que levantar al club como sea, por lo que han sido esa camiseta, el escudo y toda su gente.
¿A qué se dedica Rubén Sosa ahora mismo?
Estoy como embajador del Nacional de Montevideo, el club más grande de Uruguay. Ayudo a los entrenadores de las categorías que tiene el club, no quiero ser técnico, pero sí doy charlas y hago algún entrenamiento.
Suscríbete para seguir leyendo
- Ibai Gómez es el entrenador elegido por el Real Zaragoza
- El inmenso dolor de Néstor Pérez, el segundo entrenador del Real Zaragoza: En el nombre del padre
- El Real Zaragoza ultima la llegada de Drulic a la Ciudad Deportiva y la de Diego Serrano como entrenador del filial
- El Real Zaragoza que cambiará de arriba abajo y la sacudida en la propiedad de la SAD
- David Navarro, entrenador del Real Zaragoza: 'El mal del equipo se resume en la falta de contundencia en ambas áreas
- La claves económicas del descenso del Real Zaragoza a Primera RFEF: en torno al 40% del presupuesto, menos ingresos, reconstrucción masiva de la plantilla, bajón en los gastos...
- Váyanse todos y déjennos morir en paz: La contracrónica del Valladolid-Real Zaragoza
- Jardí, Rubén Díez, el nuevo Real Zaragoza de Lalo Arantegui y una responsabilidad histórica
