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La opinión de Sergio Pérez

Las razones empíricas por las que el Real Zaragoza todavía se puede salvar

A falta de cinco jornadas, la permanencia todavía es perfectamente posible. Hay cinco clubs para cuatro plazas de descenso. El nivel de los cinco es similar por lo bajo. Y uno se salvará haciendo una temporada pésima. Esa es la rendija por la que ha de colarse el Real Zaragoza

David Navarro, en la banda del estadio de El Alcoraz en el partido del domingo.

David Navarro, en la banda del estadio de El Alcoraz en el partido del domingo. / JAIME GALINDO

Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Empate, derrota, derrota, empate, derrota. Quince puntos en juego, solo dos sumados. Balance terrible en el momento más decisivo de la temporada y que ha impedido que el Real Zaragoza abandone la zona de descenso a pesar de que el Cádiz lo ha puesto tremendamente fácil y ha convertido la salvación de este año en una empresa extremadamente simple, en una ganga jamás vista. El primer efecto de David Navarro en el banquillo ha desaparecido por completo: ya nada queda de aquellos triunfos en el Nuevo Mirandilla, frente al Almería y el Racing.

El fútbol se ha volatilizado, también la consistencia defensiva. El acierto en ataque se ha evaporado y el equipo se está consumiendo poco a poco. Tampoco se salvan los días en los que se ha tocado a rebato contra corriente y se han generado oportunidades que han terminado en uys sin llegar a convertirse en goles. El colmo de los despropósitos fue lo que sucedió en El Alcoraz con la pérdida de papeles de Andrada. Lo que ocurre de puertas hacia dentro en el Real Zaragoza también daría para una serie de terror, algo totalmente habitual cuando un equipo de fútbol le sucede lo que le sucede a este Real Zaragoza.

Ya solo restan cinco jornadas y cada vez está más difícil porque cada vez queda menos tiempo. Sin embargo, aún no es imposible. Lo parece pero no lo es. En la pelea por escapar de uno de los últimos cuatro puestos, ahora mismo el conjunto aragonés es el segundo del furgón de los peores y le han tomado ventaja el Huesca y el Mirandés, que tienen un punto más. El Cádiz queda a tres después de otra derrota más, un derrumbamiento que ha abierto una puerta a la esperanza para los cuatro equipos que estaban desahuciados, también el zaragozano.

Saidu pelea un balón por alto con Javi Mier, jugador del Huesca.

Saidu pelea un balón por alto con Javi Mier, jugador del Huesca. / JAIME GALINDO

La dinámica es la peor de las posibles, las heridas de El Alcoraz son profundas y las posibilidades de que el milagro se culmine se van reduciendo semana a semana por la fuerza de la caída de las hojas del calendario y por la decadencia del nivel de juego, que ha ido decreciendo de manera constante. Por lo que sea, sobre todo por la caridad histórica del Cádiz, la permanencia aún es viable. No le den más vueltas: es así.

Después de cinco partidos sin ganar, de sumar dos puntos de quince, de vivir un episodio tan lamentable como el del final del encuentro del pasado domingo, de jugar un partido espantoso en Huesca, se hace difícil creer en nada. Pero es lo que el Real Zaragoza debe hacer: creer. Porque todavía se puede. El nivel de todos los equipos que luchan por la permanencia está siendo bajísimo, pero uno de los últimos cinco se salvará haciendo una temporada pésima. La obligación de David Navarro y de sus jugadores es aprovechar una oportunidad inaudita, no perder la fe y apurarla hasta que no quede ni rastro. Ha habido casos así en la historia de la Liga. Ganar el viernes al Granada y dormir fuera del descenso. Y lo que tantas veces ha parecido imposible volverá a ser posible.

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