El Real Zaragoza, ante su enésima oportunidad de salir del descenso: más vidas que un gato
El conjunto aragonés sigue sin romper el techo de cristal de conseguir salir fuera de la zona de descenso, desperdiciando varias ocasiones de oro para escapar del hoyo y dar un salto clasificatorio y moral decisivo

David Navarro, ayer durante el entrenamiento del Real Zaragoza en la Ciudad Deportiva con los jugadores ejercitándose detrás. / Jaime Galindo
Lleva el zaragocismo, y por supuesto todo el Real Zaragoza, semanas soñando con salir de la zona del descenso, pero no termina nunca de romper ese techo de cristal. Ya son varias las oportunidades que ha desperdiciado el conjunto aragonés bien para acercarse como nunca o, incluso, para lograr huir del pozo en el que lleva desde aquel lejano 14 de septiembre, lo que hace plantearse si es la mente la que tira del ancla tras meses de lucha o si es un tema futbolístico. Seguramente ambas.
Porque ya no es solo despediciar oportunidades, es que casi siempre que el conjunto aragonés ha tenido la ocasión de dar un golpe encima de la mesa y «acabar con esta broma», como dijo Pablo Insua la semana pasada, el Real Zaragoza ha decepcionado. Y eso denota que la mochila de esta temporada pesa todavía una barbaridad.
Mientras el Cádiz (otro que tal baila) y el Real Zaragoza se retroalimentan y se van dando oportunidades mutuamente, el Real Valladolid agradece el sinfín de errores de ambos conjuntos para escapar y el Huesca y el Mirandés aprovechan para unirse a una fiesta que, hasta hace bien poco, parecía que iba a ser un mano a mano entre gaditanos y zaragozanos.
Y pese a perder en Huesca y llevar cinco encuentros consecutivos sin conocer la victoria, y también pese a que el Real Zaragoza ha vuelto a bajar al penúltimo puesto, la Hypertensiones le da otra oportunidad más. Inverosímil, pero si gana el viernes en casa al Granada saldrá del descenso por unas horas y a la espera de lo que hagan el Cádiz en León ante la Cultural, el Huesca en Santander y el Mirandés en Almería. Pero hay que hacerlo, que no es poco.
No hay que irse demasiado lejos para ver la última opción tirada al limbo, mismamente el pasado domingo contra el Huesca, que de paso le adelantó en la tabla. Perdió el Real Zaragoza siendo un equipo muy poco reconocible, ahogado en el rombo y superado en lo físico y lo emocional por el conjunto azulgrana, puñetazos al margen. Dolió la derrota, el final, el cómo y más aún que esa hipotética y soñada salida del descenso iba a ser para toda la semana tras la enésima derrota del Cádiz.
Una semana antes, ante el Ceuta, también fue sangrante. No se podía salir de abajo, pero sí quedarse a un punto tan solo del Cádiz en caso de vencer a un rival sin nada en juego y que igualó con uno menos en una acción mal defendida y que evidenció los nervios y el miedo a ganar. Otro tortazo cuando está a punto la orilla.
Tras ganar al Racing en casa, venía una semana clave ante el Leganés y el Mirandés, entonces para coger al Valladolid. El triunfo pucelano ante el Cádiz cambió el foco de la presa y había que ganar en Butarque, también para meter al Leganés en el ajo. No lo hizo el conjunto blanquillo, aunque justo es decir que mereció ganar.
Días después vino el golpetazo más doloroso seguramente y el gran punto de inflexión, que fue el Mirandés. Un día para ganar que terminó en drama con la derrota ante el cuadro jabato tras fallar, otra vez, lo infallable. Aquel día hizo mucho daño.
Y así es como el Real Zaragoza lleva un mes intentando salir del pozo, tras haberse vuelto a hundir entre enero y marzo, sin terminar la faena. Venció en Santander en enero y ahí estuvo a tres puntos de la permanencia, con la Real Sociedad B marcando el límite y el Granada y el Huesca por delante. Tras superar al líder, venían la propia Real B y el Castellón al Ibercaja Estadio y, como contra el Huesca, no fue solo no ganar, sino que los dos empates fueron de milagro y sin merecimiento alguno en dos encuentros indignos de un equipo que debía salir a comerse el mundo. Y a sus rivales.
Después, por si no fuera suficiente, cinco partidos seguidos sin ganar con rivales directos entonces de por medio como el Eibar, la Cultural Leonesa o el Andorra. Y lo mismo pasó tras vencer al Leganés en la jornada 16, el 30 de noviembre. Ahí estaba último, pero a tres de la permanencia, y en vez de responder acabó sumando solo dos puntos de 12. El Granada, la enésima oportunidad y quizá la última.
Suscríbete para seguir leyendo
- La única ventaja económica del descenso a Primera RFEF. El convenio de acreedores del Real Zaragoza se suspendería por 5 años
- El portero del Real Zaragoza Esteban Andrada recurre al abogado Juan de Dios Crespo para intentar rebajar su sanción
- La grotesca y metafórica última jugada de una vida y la casi sentencia de muerte del Real Zaragoza
- El Real Zaragoza no merece vivir. La crónica del Zaragoza-Granada (0-1)
- La Guardia Civil estrecha el cerco sobre los autores de las pintadas contra jugadores y directivos del Real Zaragoza
- La reconstrucción a fondo del Real Zaragoza y la revolución en todas sus estructuras
- Guti está a dos partidos de renovar aunque el Real Zaragoza puede rescindir el contrato en caso de descenso
- Emilio Larraz confirma su salida del Real Zaragoza: 'Chavales, seguid creyendo en el trabajo diario y disfrutad del camino