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Real Zaragoza

La contracrónica del Real Zaragoza-Granada: un inoperante cadáver (otra vez)

El equipo aragonés se supera en incompetencia y es incapaz de superar a un Granada que no se cansó de hacer regalos hasta que no le quedó más remedio que apuñalar a una afición que ya solo quiere dejar de sufrir

El Yamiq, tumbado en el césped del Ibercaja Estadio en una acción ante el Granada

El Yamiq, tumbado en el césped del Ibercaja Estadio en una acción ante el Granada / Jaime Galindo

Arturo Pola

Arturo Pola

Zaragoza

Por mucho que duela y aunque cueste encontrar explicaciones, a ningún aficionado del Real Zaragoza le pudo sorprender lo que pasó en el Ibercaja Estadio. Si el equipo aragonés ha sido la imagen viva de la inoperancia durante toda la temporada, ¿por qué iba a ser diferente esta vez? Dio igual que con una victoria ante un equipo que vino de campo y playa a orillas del Ebro hubieras dormido fuera del descenso tropecientos días después. Como también dio igual el día del Huesca o el del Ceuta. El Real Zaragoza es carne de Primera Federación y, si se consuma lo que parece ya no tener remedio, tendrá lo que ha merecido.

Porque por su propia incompetencia ha tirado por la borda las enésimas oportunidades que están concediendo los equipos que están peleando por el descenso. Son todos tan horrorosos que solo había que intentar ser el menos malo. Pero ni por esas. Porque si uno se quita las gafas zaragocistas, ver al conjunto blanquillo es hasta insoportable. Que acabe ya esta agonía. Porque el último minuto ante el Granada quedará como el epitafio del Real Zaragoza en lo que fue un perfecto resumen del desastre y el despropósito que han perpetrado los aragoneses desde el mes de agosto.

Pero antes de analizar esa infame última jugada conviene repasar un encuentro en el que el Real Zaragoza se mostró un equipo tan torpe como para no saber ni aceptar regalos. Y no es el primer día. Porque si el Ceuta ya vino al Ibercaja Estadio con una intensidad más bien justita, lo del Granada fue un despiporre. La defensa de los andaluces era un esperpento jugada tras jugada. Si ya en la primera parte había dejado muestras de una blandura que, si no se hubiera jugado el Real Zaragoza lo que se estaba jugando, hubiera podido ser considerada tierna y hasta graciosa. Pero es que el inicio de la segunda parte ya fue de traca. Por su salud, no vean repetidos los primeros 10 minutos de la reanudación porque se van a cabrear más de lo que están.

Vodevil final

Pero ya no es que los de David Navarro no consiguieran ver puerta, es que les costaba hasta generar peligro ante un equipo al que solo le faltó hacerle pasillo e indicar con luces parpadeantes el camino hasta la portería de un inseguro Astralaga. Pero que no, que el Real Zaragoza no estaba y, a estas alturas de la película, ya ni los más optimistas lo esperan. Conforme fueron pasando los minutos, los blanquillos fueron agarrotándose más y más viendo como tenían que sacar un encuentro (que ya tenía que haber estado sentenciado) en los últimos instantes si no querían perder el último aliento de vida.

El zaragocismo las ha visto ya de todos los colores, pero cuando parece que su equipo ya es imposible que le desconcierte más, allá van unos jugadores que van a entrar por la puerta grande en la historia negra del club. Cuando el Granada jugaba con uno menos y llevaba prácticamente toda la segunda parte sin verle la cara a Adrián, el Real Zaragoza decidió devolverle todos los regalos de golpe. Y los andaluces, que no son tan torpes, se llevaron una victoria que ni estaban buscando. Del 1-0 de Pinilla se pasó al vodevil que montaron entre el canterano, Mawuli y Dani Gómez que, además, te hace perder un punto. Pero ya da igual. Quizá mejor así. Porque ya vale de sufrir para nada y de seguir paseando un cadáver andante.

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