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La calamitosa gestión de la última jugada del Real Zaragoza ante el Granada: una temporada en dos minutos

La sucesión de malas decisiones de los jugadores en la acción que llevó a la derrota el viernes es fiel reflejo de una campaña envuelta en despropósitos y caos

El Yamiq abronca a Mawuli tras el tanto del Granada.

El Yamiq abronca a Mawuli tras el tanto del Granada. / Jaime Galindo

Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

Nunca una jugada definió mejor una temporada entera. Fueron dos minutos horrendos, dramáticos, terroríficos, en los que el Real Zaragoza lo hizo todo mal, como durante el peor curso en la historia del club. Durante ese corto espacio de tiempo que transcurrió desde el saque de falta favorable a los aragoneses al tanto con aroma a matarile del Granada, la sucesión de errores graves y despropósitos fue colosal, casi indigna del fútbol profesional.

Todo empezó con una falta a favor. Con ya cinco minutos por encima del 90 y a dos de los siete de añadido decretados por el colegiado, Adrián decide tocar en corto hacia Mawuli en la primera decisión cuestionable ante la cercanía del final, lo que pedía colgar el balón hacia un área en la que esperaban los más altos del equipo. El mediocentro enlazó con Pinilla, que tampoco miró al área y devolvió el esférico a Mawuli para que el ghanés ignorase de nuevo el envío aéreo y optara por el pase a Dani Gómez, caído a banda, que, en otra garrafal elección, intentó regatear a un rival, que le arrebató el balón y propició una contra a la que solo respondió Pinilla ante el desajuste provocado por la masiva presencia de compañeros en el área aún esperando ese centro que nunca llegó.

La bronca de El Yamiq a Mawuli fue tan visible como excesiva para escenificar el tremendo enfado del central hacia la gestión de una jugada que dejó sin puntos a un Zaragoza reflejado a la perfección en esa dramática forma de utilizar su última bala.

También en el banquillo cundió el asombro ante la concatenación de decisiones de los futbolistas. En todo caso, el saque en corto en ese tipo de faltas lejanas es una de las opciones que se vienen trabajando en la estrategia, ahora, por cierto, en manos de Quique García, desplazado desde la secretaría técnica al campo de entrenamiento hasta la conclusión de la temporada. En Huesca, una situación idéntica se gestionó de forma muy diferente, con un envío de Francho al área que resultó inofensivo. Ante el Granada, se optó por la otra alternativa, con un resultado demoledor.

La idea era descolgar a alguien y generar movimiento detrás de la barrera y encontrar a alguien que pudiera romper ahí, pero todo salió al revés. El momento del partido y la desesperación general exigía buscar el camino más corto hacia el marco rival. Puede haber directrices desde el banquillo, pero son los jugadores los que tienen la última palabra en la toma de decisiones. Y más cuando los nervios y las prisas lo envuelven todo. A ellos les corresponde hacer la lectura adecuada y pertinente en cada momento de cara a usar una u otra vía. En este caso, es evidente, la elección fue fatal. Todo saltó por los aires.

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