La opinión de Sergio Pérez
La arenga de Agada y el orgullo y la dignidad de defender el escudo del Real Zaragoza
La salvación del Real Zaragoza es improbable pero aún no es imposible. La plantilla está obligada a pelear hasta el final, como les pidió Agada a sus compañeros

Willy Agada, en su presentación como jugador del Real Zaragoza. / PABLO IBÁÑEZ

La temporada del Real Zaragoza ha sido como el combate de un boxeador a contrapié, llevado contra la lona constantemente y golpeado aquí y allá, cada vez peor herido, pero sin llegar nunca a caer por completo. En algún momento de esta pelea agónica, el equipo pareció que podía ponerse en pie de nuevo y aguantar en el ring sin doblar la rodilla. Todavía no lo ha hecho, no porque no esté muy lastimado sino porque a sus rivales, especialmente el Cádiz, tampoco les han sobrado las fuerzas, más bien se han quedado sin ellas.
A falta de cuatro partidos (Valladolid este sábado, Sporting de Gijón en el Ibercaja Estadio luego, Las Palmas fuera y Málaga en casa para cerrar la competición), el Real Zaragoza está a cuatro puntos de distancia de la zona de la permanencia después del 2-2 del Cádiz en León. Y menos mal. El equipo no había hecho sus deberes un día antes y había caído de la peor manera: en la última jugada, una triste metáfora de una temporada lamentable.
Es decir, desde el punto de vista matemático, la salvación no es imposible aunque su complejidad ha aumentado sensiblemente desde el punto de vista numérico. El problema del Real Zaragoza está tanto en el trecho que tiene que recortar como en la preocupante pérdida de calidad de su nivel de fútbol y del bajón físico, de energía y de fe con respecto a los primeros partidos con David Navarro al mando.

Un aficionado, triste y preocupado al final del partido del pasado viernes en el Ibercaja Estadio. / JAIME GALINDO
La cosa está muy complicada, para muchos inviable. Como imposible todavía no lo es, sino improbable, el Real Zaragoza, es decir, David Navarro y todos los futbolistas, tienen la obligación de apurar hasta la última opción en las dos próximas jornadas, las que finalmente definirán el futuro del equipo, del club y de 94 años de historia. El partido de Valladolid sí que es una última bala: solo vale ganar.
Navarro y sus jugadores tienen el deber de defender con orgullo y la máxima dignidad el valor y la nobleza del escudo que llevan bordado en la camiseta y pelear por salvar su destino aunque el futuro parezca predestinado. Ir a Valladolid como si no hubiera un mañana, que realmente no lo habrá si no llega una victoria. Y vencer, que abriría otra vez la puerta a la esperanza. Y luego ganar al Sporting. Y aunque nadie llegara a saber por qué, tratar de hacer que suceda. Por sí mismos, por su propia profesionalidad, por su propia honra y, sobre todo, por el Real Zaragoza. En el primer entrenamiento de la semana, este pasado lunes, Agada tomó la palabra pidiendo el máximo compromiso a viva voz. No juega, pero todo es bienvenido. Como dijo el nigeriano, hay que dejarlo todo en el campo porque todavía hay una oportunidad real.
Suscríbete para seguir leyendo
- La única ventaja económica del descenso a Primera RFEF. El convenio de acreedores del Real Zaragoza se suspendería por 5 años
- El inmenso dolor de Néstor Pérez, el segundo entrenador del Real Zaragoza: En el nombre del padre
- Real Valladolid - Real Zaragoza, en directo: Insúa regala el 1-0 a Latasa
- La Guardia Civil estrecha el cerco sobre los autores de las pintadas contra jugadores y directivos del Real Zaragoza
- Váyanse todos y déjennos morir en paz: La contracrónica del Valladolid-Real Zaragoza
- El Real Zaragoza que cambiará de arriba abajo y la sacudida en la propiedad de la SAD
- El descenso a Primera RFEF del Real Zaragoza ya puede ser matemático la próxima jornada
- El Real Zaragoza apuesta fuerte por el hispanoecuatoriano Diego Monzón