La opinión de Sergio Pérez
La peor plantilla de la historia del Real Zaragoza y la tragedia del descenso a Primera RFEF
El Real Zaragoza no ha sido capaz de sacar la cabeza ni con las mil oportunidades que le ha dado el Cádiz, esta semana de nuevo. Camina hacia el descenso pero sigue sin estar descendido

Los jugadores del Real Zaragoza aplauden a la afición blanquilla desplazada a Valladolid tras otra derrota. / CARLOS GIL-ROIG

El Real Zaragoza 2025-2026 hubiera descendido de categoría hace ya semanas si no se hubiese cruzado en su camino hacia el infierno con el Cádiz, cuyo derrumbamiento deportivo quedará en la historia del fútbol profesional español: suma 5 puntos de los últimos 54. Ese desmoronamiento tan inusual tuvo su continuidad este pasado viernes con otra derrota más, esta vez frente al Deportivo. El 0-1 del Nuevo Mirandilla concedió la enésima bola extra al Zaragoza, como ya había sucedido en jornadas precedentes.
David Navarro y sus futbolistas se presentaron en Valladolid en una dinámica muy negativa por su propio hundimiento futbolístico, físico y mental pero con otra rendija numérica abierta, una más. Quizá ese hilillo de luz era solo un espejismo engañoso, pero realmente existía y aún no ha dejado de existir de facto. Un triunfo en Zorrilla hubiera supuesto terminar la jornada a un punto de la zona de la permanencia con tres partidos por delante.
A pesar de todo ello, el Real Zaragoza volvió a fallar de manera triste. El equipo entró en el encuentro con los brazos caídos, rendido a su propia suerte, sin energía ni fe en sí mismo, tampoco razón futbolística alguna. En el minuto 3, Insua sepultó todas las esperanzas de agarrarse al clavo ardiendo del naufragio del Cádiz con dos acciones patéticas. Primero concedió un córner aventando un balón como quien manda la temporada a tomar viento. Y después perdiendo la marca de Latasa en el saque de esquina. 1-0 y adiós.
En menos de nada, el Real Zaragoza se enterró a sí mismo. El resto del partido fue una radiografía de toda la temporada: impotencia absoluta para dominar las áreas, incapacidad total para hacer gol y otro fallo lamentable en defensa, en esta ocasión de Ale Gomes en el 2-0. Por el medio, solo hay que salvar la dignidad personal y futbolística de Rober, el único jugador que está siendo capaz de aguantar el tipo, de mantenerse en pie.

Dani Gómez se echa las manos a la cara después de fallar una ocasión de gol. / CARLOS GIL-ROIG
El resultado, otra oportunidad perdida por pura ineptitud. Fue otro paso más hacia un destino que parece inevitable, aún no el definitivo porque los rivales continúan encadenando derrotas, quién sabe si el antepenúltimo o el penúltimo. El Valladolid llegó al partido en un estado preocupante, el Real Zaragoza todavía fue capaz de hacerlo peor, con jugadores en un momento ridículo, especialmente aquellos sobre los que recaía el peso de una mayor responsabilidad y debían tener las espaldas más anchas para soportar el peso de la resurrección.
Ya venía de un mal año en Granada, pero la temporada de Insua en Zaragoza ha sido terrorífica. Como la de Radovanovic, que misteriosamente ha desaparecido de la foto. Los meses de El Yamiq quedarán en la estantería de los peores recuerdos. A Keidi Bare le ha superado el tiempo: su motor ya no tiene caballos. Por querer ayudar, Francho lo único que está haciendo es ensuciar su nombre. Calidad pura nunca le ha sobrado pero con los arrestos físicos le daba para sacar la cabeza y sobresalir en el contexto actual. A Kodro se lo ha tragado la tierra y Dani Gómez ha terminado perdiéndose en una pelea estúpida contra sí mismo por falta de IQ.
De Andrada no hace falta ni hablar. Dentro de cien años aquí solo se le recordará por el puñetazo que le pegó a la historia de un club glorioso. Adri Rodríguez parece un portero maldito. Aguirregabiria, Larios, Tachi, Juan Sebastián, Tasende, Pomares y Ale Gomes. Vaya defensa.
Toni Moya, ay Toni Moya, Raúl Guti, Mawuli, Saidu, Akouokou, por quien la SAD perdió meses de negociaciones como si fuera un tesoro, Moyano, Paulino, Soberón, Valery, Cuenca, Hugo Pinilla, Cumic, Agada y Sinan Bakis, estos dos últimos penosas metáforas de cómo dilapidar fichas en jugadores absolutamente inservibles. La temporada de los casi trece millones de euros de límite salarial está cerca de terminar de modo terrible.
Estos futbolistas forman el peor Real Zaragoza de la historia. Su manera de jugar, impropia del profesionalismo, con unos déficits tremendos, la falta de compromiso de unos cuantos de ellos y su incapacidad para reaccionar a pesar de las numerosas oportunidades que han tenido para hacerlo, esta jornada de nuevo, producen una enorme amargura mientras la tragedia del descenso a Primera RFEF se acerca cada vez más.
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