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La opinión de Sergio Pérez

El aluvión de bajas en el Real Zaragoza, el compromiso y el anhelo de acabar a un punto de la salvación

El equipo aragonés podría certificar su descenso a Primera RFEF este mismo fin de semana y también quedarse a un punto de la zona de la permanencia

David Navarro, durante un entrenamiento de esta semana en la Ciudad Deportiva.

David Navarro, durante un entrenamiento de esta semana en la Ciudad Deportiva. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

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Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Castellón-Cádiz este mismo viernes. Real Sociedad B-Mirandés y Cultural-Eibar, el sábado. Real Zaragoza-Sporting, el domingo. Y para finalizar, Leganés-Huesca, que será el partido del lunes. Estos son los encuentros de la antepenúltima jornada de Liga en Segunda División en los que están implicados los equipos, cinco, que pelean por evitar el descenso, pozo al que caerán cuatro. El Cádiz tiene ventaja sobre el resto a pesar de que sus últimos meses han sido catastróficos (5 puntos de 54). Incluso así cuenta con una renta de tres puntos sobre el Huesca y el Mirandés y cuatro con el conjunto blanquillo.

Después de una reacción inicial consistente en resultados y juego, el Real Zaragoza de David Navarro ha colapsado y se ha detenido en seco. Viendo cómo se han comportado sus rivales y cómo de mal les ha ido, no cuesta decir que la oportunidad perdida ha sido enorme. Con poco más, el conjunto aragonés tendría la cabeza fuera de la zona de peligro.

La cuestión es que eso ya es hablar por hablar. La realidad es que el Real Zaragoza ha llegado a las tres últimas jornadas en una posición pésima, con pie y medio en Primera RFEF, y con las oportunidades de salvación prácticamente agotadas. Prácticamente.

Por deméritos de sus enemigos, que todavía no han hecho definitivos los deméritos propios, el Real Zaragoza tiene una mínima oportunidad a la que agarrarse. Desde el punto de vista numérico, que al final es lo que da y quita razones en el deporte, el Real Zaragoza puede descender matemáticamente este próximo fin de semana en el peor de los escenarios.

Dani Gómez intenta regatear a Juan Sebastián en una sesión de entrenamiento.

Dani Gómez intenta regatear a Juan Sebastián en una sesión de entrenamiento. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Pero también puede acabar la jornada a un punto de la zona de la salvación si vence y se dan una serie de resultados que, visto lo ocurrido hasta ahora, no serían extraños, si algo se puede considerar normal en la categoría. Quiere decir esto que David Navarro y sus futbolistas tienen la obligación de pelear por que se llegue a ese escenario y dejar las puertas abiertas para las dos últimas jornadas, enfrentamientos complejísimos contra Las Palmas y Málaga.

No tirar la toalla, aunque todo parezca perdido, sobre todo por la pésima dinámica de los dos últimos meses y por la incapacidad de la plantilla, futbolística, mental y en algunos casos hasta de compromiso. El equipo llegará a este encuentro con más de una decena de bajas, entre lesiones, sanciones y casos sospechosos. Las oportunidades para alcanzar la salvación son mínimas, muy pequeñas. Pero no son inexistentes. No debería estar permitido rendirse antes de tiempo.

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