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Real Zaragoza

El autobús del Real Zaragoza da esquinazo a la afición y sale por la puerta de atrás del Ibercaja Estadio

Un gran despliegue de la Policía Nacional está presente a la salida del campo para que la cosa no pase a mayores

El autobús del Real Zaragoza da esquinazo a la afición y sale por la puerta de atrás del Ibercaja Estadio

Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

Un jugador del Sporting de Gijón corriendo solo hacia la portería y la afición del Real Zaragoza alentándolo para que marque gol para después celebrarlo con sorna. Más que una burla, que también, era para sentir alivio. Ya está, se acabó el sufrimiento. La agonía había llegado a su fin. Aunque la tristeza ya habrá tiempo de sentirla, lo que ahora mismo siente el zaragocismo es una ira que durante el encuentro se pudo intuir y tras el pitido final explotó.

«De La Romareda no vais a salir», comenzó a cantar algún sector de la afición. Otros no tuvieron ni fuerzas para eso y decidieron abandonar el Ibercaja Estadio en un doloroso silencio. Los cánticos de la protesta anterior al inicio del choque volvieron a repetirse, esta vez con más fuerza y con insultos más graves.

Muchos jugadores ya ni los escucharon porque abandonaron el campo antes de tiempo. Algunos, como El Yamiq o Dani Gómez, huyeron hacia el túnel de vestuarios sin ni siquiera dar la mano a los rivales. Keidi Bare, obligado a hablar con la televisión poseedora de los derechos de la competición, fue el que se acabó llevando la mayor pitada. Que no era ni mucho menos solo para él, pero era el único que estaba porque el resto ya había desaparecido.

Tensión en aumento

La tensión, con el césped del Ibercaja Estadio ya como un solar, se trasladó a los exteriores del campo. Ahí, alrededor de 500 furiosos aficionados esperan la salida del autobús del Real Zaragoza. Que muchos seguidores blanquillos iban a querer despedir a los jugadores y al cuerpo técnico era tan previsible que la Policia Nacional, en un gran despliegue de seguridad, está ahí esperando para que la que cosa no pase a mayores. Aunque hubo muchos que se cansaron de esperar y acabaron yéndose antes de que el autobús zaragocista apareciera. Entre que duraba la espera y no, los que sí salieron aplaudidos fueron los futbolistas del Sporting de Gijón.

Pero por primera vez en la temporada, el vehículo en el que salió la plantilla del Real Zaragoza no abandonó el estadio por la salida habitual. Se decidió que el autobús diera esquinazo a la afición y así tratar de evitar cualquier tipo de conflicto. Aun así, los aficionados se acabaron dando cuenta de la jugada del despiste y corrieron hacia la salida alternativa para intentar llegar a mostrar su descontento. Un final tristísimo para una jornada dramática.

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