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La crónica del Real Zaragoza-Sporting. La infamia trae ya el infierno

Un Real Zaragoza absolutamente destrozado rubrica de forma virtual su descenso a Primera RFEF con la enésima demostración de impotencia, esta ante el Sporting, y con una nueva derrota en casa para constatar que el final ya es inevitable. Saidu adelantó a un equipo que se disolvió como un azucarillo ante un Ibercaja indignado y roto de dolor

VÍDEO | Final del partido entre el Real Zaragoza y el Sporting

Miguel Ángel Gracia

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Santiago Valero

Santiago Valero

Cualquier pesadilla no habría sido tan perversa con este Real Zaragoza destrozado y condenado, al que ya se le abren las fauces del infierno, que se ve venir desde hace tiempo y que es virtual tras la derrota ante un Sporting que ni necesitó hacer lo justo para ganar en un partido vergonzoso e infame, una muestra rotunda del destrozo absoluto que viven el club y el equipo, que se van de cabeza a Primera RFEF sin remedio. En Las Palmas, a cinco puntos de la permanencia cuando quedan seis, se certificará esa tragedia (ni ganando se garantiza seguir en Segunda) tras una agonía terrible y desoladora, envuelta en un paño de lágrimas y de sonrojo por parte de una afición que mostró su enfado y que salió rota de dolor por un Zaragoza de 10 derrotas en casa que duele muchísimo y que se va a la tercera categoría en España.

Saidu adelantó al Zaragoza que empezó bien, pero el Sporting solo tuvo que esperar a que el equipo se descosiera con una defensa terrorífica muestra de un bloque que se le ha caído por completo a David Navarro, que va a terminar de la peor forma su etapa en el banquillo, con una banda frágil y paupérrima, incapaz de ganar a nadie, por mucho o poco que se juegue. El Zaragoza en la segunda parte fue la viva imagen de la impotencia y encajó un gol más en los estertores del drama, con el Ibercaja envuelto en dolor e indignación, un equipo destrozado, un club desnortado y una realidad terrible. Eso es este Zaragoza.

Con cambio de esquema para jugar con un 4-3-3, con Saidu de ancla en el medio en su retorno y Tasende y Pinilla de novedades en la banda izquierda con el retorno de Rado al eje empezó el Zaragoza la cita, con los ecos de la protesta de la afición, con el Gol de Pie vacío y el Ibercaja muy lejos del lleno y con un Sporting que, con la intensidad justa, sin alardes, mantuvo la defensa de cinco y que sin referencias arriba situó a Gelabert y Gaspar más adelantados.

El Zaragoza salió con más pujanza que otros días. O el enemigo le puso las cosas muy fáciles. Dani Gómez, Cuenca y Toni Moya, este tras un error de Yáñez, debieron marcar, pero no lo hicieron en un equipo que vivía en el campo del rival y que aún tuvo dos ocasiones más, también falladas por Hugo Pinilla y Cuenca. Aunque solo fuera por lo que llegó el cántaro a la fuente, se dio de bruces el Zaragoza con el gol, tras un córner que Yáñez había concedido en un cabezazo de El Yamiq para que Saidu, de potente remate desde la frontal tras el despeje de Pablo Vázquez para hacer el 1-0 en el 22.

Sin embargo, sin que el Sporting necesitara elevar el nivel, Adrián evitó el gol de Justin Smith y en el córner Perrin, solo y con el error de marca de Juan Sebastián, aprovechó la prolongación de Vázquez para empatar. La estrategia es otro drama... Tantos hay...

El empate dio un apagón absoluto del Zaragoza, que empezó a defender de forma espantosa, con los centrales desubicados, con la medular perdida y con el Sporting dominando el partido solo controlando el balón. Un penalti de Adrián a Corredera tras un fuera de juego que no lo fue por Rado trajo, revisión de VAR mediante, el segundo del Sporting del propio Corredera, que tuvo una segunda oportunidad de lanzarlo por la invasión del área en la primera, detenida por Adrián. Con nada, el Sporting le había dado la vuelta al partido ante un espectro.

Moya y Cuenca tuvieron las dos últimas antes del descanso, con la misma nula eficacia en ellas para un Zaragoza malo de solemnidad en las dos áreas, sobre todo en la propia. La segunda parte empezó con cambio de sistema (4-4-2), con Kodro situándose junto a Dani Gómez para quitar a Rado por enésima vez lesionado con Saidu pasando al eje, con Sebas Moyano relevando a Cuenca. El cambio no surtió efecto ninguno. El Sporting vivió tranquilo el paso de los minutos, ante un Zaragoza sin fútbol, sin nada que mostrar, solo indignidad, con repliegues lentos, sin un desmarque potable, con centros perdidos y sin peligro...

Gelabert y Guille Rosas pudieron marcar y Adrián le hizo la parada de la noche a Amadou Coundoul. Navarro se jugó las bazas de Álex Gomes y Larios, después del debutante Tobajas. Dio igual. El Yamiq notó molestias, antes Juan Sebastián y Tasende en este Zaragoza también pírrico en la parte física. Solo un disparo a puerta en toda la segunda parte para que el esperpento llegara en el 1-3 en una falta mal botada por Toni Moya, con Adrián en el área rival y en un error de Gomes para que Amadou marcara a puerta vacía. El infierno ya está ahí, solo falta certificarlo, porque el Zaragoza ya tiene cerrado el ataúd y resta poner la lápida, que llegará en breve. Colista merecido e indiscutible tras un curso terrorífico, se va a Primera RFEF, ojalá sea el inicio de un cambio radical a todos los niveles de este equipo y de este club absolutamente indignos.

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