Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La opinión de Sergio Pérez

La sonrojante dejadez de Jorge Mas y el Real Zaragoza abandonado a su suerte

La ausencia del presidente y de los consejeros de la propiedad en un momento tan crítico es una metáfora de cómo está el Zaragoza: dejado de la mano de Dios

Jorge Mas habla con Feranndo López en el palco del Ibercaja Estadio en su última visita, en septiembre ante el Valladolid.

Jorge Mas habla con Feranndo López en el palco del Ibercaja Estadio en su última visita, en septiembre ante el Valladolid. / JAIME GALINDO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

El Real Zaragoza está a punto de terminar un ciclo de trece temporadas en Segunda División de la peor manera posible. No será con el regreso a Primera, el sueño de cualquier aficionado de bien desde el último descenso, ya lejanísimo en el tiempo. Será con otro descenso, esta vez a Primera RFEF.

A pesar de su pésimo comportamiento futbolístico, físico y mental, a lo largo de estos últimos meses el Real Zaragoza ha mantenido la puerta de la salvación abierta porque las matemáticas le mantenían con vida. En realidad, el equipo estaba muerto. No porque el milagro fuera imposible, que no lo era desde el punto de vista numérico como se ha comprobado semana tras semana gracias al derrumbamiento del Cádiz, sino porque lo que había era un grupo de futbolistas incapaz, de una ineptitud máxima, sin amor propio ni carácter ni voluntad para pelear por el escudo que tan lamentablemente están representando.

El partido frente al Sporting fue la penúltima estocada. De nuevo, el encuentro fue bochornoso, patético. La confirmación de que nadie en el equipo creía en nada y la constatación del drama deportivo que se viene encima. Todo empezó el pasado verano con la configuración de una plantilla cara, con un límite salarial que ha acabado rozando los trece millones de euros, el mayor de esta etapa de Segunda, pero repleta de taras, defectos conceptuales, dinero tirado a la basura y muy mal confeccionada por Txema Indias y Mariano Aguilar.

El director general Fernando López, solo en el palco este pasado domingo frente al Sporting.

El director general Fernando López, solo en el palco este pasado domingo frente al Sporting. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

La primera elección de entrenador, Gabi Fernández, resultó el principio del fin. La primera piedra ya estuvo mal puesta, luego el edificio se ha derrumbado por una total falta de consistencia. Las soluciones a los problemas que aparecieron durante el pasado verano no han tenido ninguna efectividad. No han funcionado ni los cambios de entrenadores, solo circunstancialmente y de manera temporal, ni el grueso de las apuestas del mercado de invierno. Únicamente Rober se ha mantenido en pie dignificado su nombre y su profesión. El Yamiq, el otro gran fichaje, ha sido una enorme decepción a todos los niveles. Mawuli y Larios, poca cosa; el resto, nada.

Con una altísima probabilidad, el Real Zaragoza descenderá de manera matemática este próximo fin de semana en Las Palmas, curiosamente donde hace doce años estuvo a punto de volver a Primera. Pero en realidad ya ha bajado. Una vez más, Jorge Mas volvió a estar ausente en un momento de gran complejidad haciendo una absoluta dejación de sus funciones. De nuevo, para vergüenza de todo el zaragocismo, para sonrojo de todos, el presidente del club fue incapaz de estar donde le correspondía, ejerciendo su cargo, poniendo la cara y dándola en el peor de los momentos.

Por el palco tampoco apareció ninguno de sus compañeros de viaje. Solo Fernando López, el director general, el ejecutivo de la propiedad en la plaza. Ni ellos ni ninguno de los impulsores de este proyecto desde otras esferas. El paso de ser grandes amigos en público a grandes desconocidos en público es imperceptible cuando aparece una crisis de esta magnitud. El fútbol es así. La vida, también. Mientras, el Real Zaragoza sigue estando huérfano. Huérfano de todo y de todos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents