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La opinión de Sergio Pérez

El fichaje de Ibai Gómez por el Real Zaragoza y las elecciones de entrenador de Lalo Arantegui

En su anterior etapa en el club, el director deportivo dejó más cosas buenas que malas. Entre las peores estuvieron sus demasiados tiros errados en la selección de técnicos

Ibai Gómez, durante una rueda de prensa en su etapa con el Andorra.

Ibai Gómez, durante una rueda de prensa en su etapa con el Andorra. / FC ANDORRA

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Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Cómo tuvo que llegar a ser la situación de límite para que el Real Zaragoza decidiera volver sobre sus pasos. Límite, dramática y deportivamente aterradora. En ese contexto, con el equipo cerca de precipitarse al pozo más hondo de toda su historia, la tercera categoría del fútbol español, la SAD se vio obligada a cortar por lo sano y despedir a la vez a Txema Indias y a Rubén Sellés.

Como remedio, el club volvió a ponerse en brazos de Lalo Arantegui, un director deportivo que había dejado buenos recuerdos, los playoffs de la temporada 2017-2018 y de la 2019-2020, y algunos otros mucho más dudosos. En su primera etapa en la SAD, que concluyó con el director deportivo aragonés agotado desde todos los puntos de vista, Lalo demostró habilidad para explorar mercados secundarios, fue valiente para apostar por los jóvenes, con buen olfato, tacto para distinguir al futbolista con condiciones técnicas, hábil para hacer buenos fichajes sin coste y en el arte de la cesión de jugadores con presente y, sobre todo, con mucho futuro buscando rendimiento de un año.

En su hoja de servicios también dejó un importante número de contrataciones inservibles y sonoros tiros por la culata. Pero su balance fue más bueno que malo en el contexto en el que tuvo que trabajar: con dificultades económicas y límites salariales inferiores a los actuales.

Su principal caballo de batalla fue la elección de entrenadores, donde falló bastante más que acertó. Empezó bien con su apuesta por Natxo González, que armó un equipo que iba como un tiro hacia el ascenso. Aquella aciaga tarde contra el Numancia, con fútbol a raudales pero sin acierto ante la portería, lo mandó todo al traste. Eso y la decisión del técnico de volar hacia el Deportivo, noticia que se conoció con la temporada todavía en juego.

Lalo Arantegui, director deportivo del Real Zaragoza, posa en la Ciudad Deportiva.

Lalo Arantegui, director deportivo del Real Zaragoza, posa en la Ciudad Deportiva. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

A partir de ahí se sucedieron errores con Imanol Idiakez y Lucas Alcaraz, hasta que Arantegui recurrió a Víctor Fernández en un giro de guion que luego se volvió a repetir. También pareció que sí pero fue que no después de la pandemia, en parte por el efecto provocado por el parón y en parte por no estar a lo que había que estar en la vuelta de la competición. Su relación con Víctor fue la que fue y fue cómo fue.

La campaña de su despido la inició con Rubén Baraja y la continuó con Iván Martínez. Un desastre absoluto, a cual mayor. Había perdido el norte y su figura estaba muy desgastada. En su regreso al cargo, en el peor momento de la historia del Real Zaragoza, Lalo decidió que David Navarro continuara hasta el final de la temporada tras el triunfo balsámico de Cádiz. El resultado final no está siendo bueno. La salvación estaba en la mano por las facilidades dadas por los rivales, pero el balance numérico con Navarro al frente ha sido realmente flojo.

En el descenso que está muy cerca de confirmarse, la responsabilidad de Lalo ha sido prácticamente inexistente. Solo se le puede recordar que donde pudo acertar tampoco lo hizo: otra vez mal con la elección de entrenador. Ahora se echará en brazos de Ibai Gómez, un técnico muy joven, hambriento de éxito, con ganas de trabajar, una visión moderna del fútbol y con todo por hacer. Arantegui necesita dar en el clavo para el proyecto en Primera RFEF porque la figura del técnico será capital para este Real Zaragoza a punto de caer a los infiernos y que, a partir de ya, solo tendrá un único reto: regresar a Segunda a la primera.

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