Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sin tiempo para remilgos: así es la primera RFEF, con cambios en la normativa arbitral y una estructura muy distinta

El Real Zaragoza y la SD Huesca confirmaron este domingo su presencia la próxima temporada en la categoría de bronce, con la conformación de los grupos aún en el aire

Los jugadores del Real Zaragoza salen al campo para el partido ante el Sporting de Gijón en el Ibercaja Estadio.

Los jugadores del Real Zaragoza salen al campo para el partido ante el Sporting de Gijón en el Ibercaja Estadio. / Miguel Ángel Gracia

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Un cambio de etapa drástico y cruel para el fútbol aragonés se hizo oficial este domingo con los descensos simultáneos de Real Zaragoza y SD Huesca a Primera RFEF. El deporte de la comunidad se ha despertado con velo negro y en pleno duelo por su abandono del fútbol profesional. Un pesar que, sin embargo, no puede permitirse durar eternamente, ni siquiera un poco más de lo inevitable para dos clubs que deben ponerse a trabajar cuanto antes en el proyecto del próximo curso, cuyo objetivo evidente será lograr el ascenso en una categoría muy distinta a todo lo que conocen.

La Primera Federación, que ha vivido esta campaña su quinta temporada, nació en 2021 como una reestructuración federativa que dividió a la antigua Segunda División B en dos, la actual Segunda RFEF y la categoría a la que acceden ahora Zaragoza y Huesca. Allí les espera el CD Teruel, único club aragonés tras el descenso del Tarazona, que ayudará con su meritoria permanencia a presenciar un acontecimiento histórico: las tres capitales de provincia juntas en una misma Liga. Un hecho que tendrá que hacer realidad la conformación de los dos grupos de Primera RFEF, con rumores de un interés compartido entre los dos clubs descendidos de no coincidir en el mismo, algo que, debido a la proximidad geográfica, se prevé difícil.

Ambos equipos no quieren tener que cruzarse en el camino en busca de un ascenso harto complicado. Y es que aquí, en la promoción, llega la primera diferencia respecto a la Segunda División. Tanto el Real Zaragoza como el Huesca conocen el proceso de subir a Primera en su era más reciente en Segunda, los oscenses con dos ascensos directos y los de la capital con tres intentos por medio del playoff. Ahora, en Primera RFEF, solo una plaza de ascenso directo está disponible en cada grupo, por lo que se limitan las opciones.

Los jugadores del Huesca, encabezados por Pulido, durante el partido ante el Castellón.

Los jugadores del Huesca, encabezados por Pulido, durante el partido ante el Castellón. / LaLiga

En cuanto a la fase de promoción, son igualmente cuatro equipos los que se clasifican por grupo, con dos eliminatorias a doble partido para lograr el ascenso. Se priman, eso sí, los nuevos cruces, con enfrentamiento entre el segundo de un grupo y el quinto del otro, y al revés; y entre terceros y cuartos de cada clasificación. En este sentido, desde que existe la Primera RFEF, siempre ha ascendido al menos uno de los equipos descendidos de Segunda el año anterior, y dos de los cuatro posibles lo han hecho en dos ocasiones (la última este curso: Tenerife y Eldense). En las eliminatorias de playoff, además, se juega prórroga en caso de empate en el global, pero no se llega a los penaltis en beneficio del mejor clasificado en Liga regular, a excepción de coincidir en la última ronda dos que compartan puesto en sus respectivos grupos.

En esa pugna por el regreso a la categoría de plata, el Zaragoza y el Huesca competirán con históricos del fútbol español y potentes filiales. Además, tendrán que hacerse a una nueva realidad administrativa y deportiva que la mayoría de sus rivales ya conocen. En cuanto a la conformación de la plantilla, la normativa exige 18 fichas senior (mayores de 23 años). Unos cambios estructurales que irán ligados a las condiciones económicas, marcadas por un descenso notable en los ingresos por derechos televisivos, más una previsible disminución de abonados y de recaudación en taquilla.

IBERCAJA ESTADIO ESTADIO MODULAR DONDE JUEGA EL REAL ZARAGOZA.

El Ibercaja Estadio, vacío antes del inicio de temporada. / Jaime Galindo

Adiós al VAR, llega el FVS

También en el transcurso de los partidos se notarán los cambios, en especial, en la actuación arbitral. Con el descenso, el VAR desaparece y deja paso a su hermano menor, el FVS (Football Video Support). Esta herramienta de videoarbitraje no contempla la presencia de un segundo equipo de colegiados más allá del que hay sobre el césped, es decir, sin sala VOR. El propio árbitro principal es el que opera y revisa, a petición de los equipos, las jugadas dudosas. Cada club dispone de la posibilidad de pedir dos revisiones en los supuestos permitidos, los mismos que con el VAR (goles, penaltis, tarjetas rojas directas y confusiones de identidad). En caso de revisarse una jugada y declinarse el cambio de decisión, el equipo que la ha solicitado gasta una de sus peticiones y, si el árbitro corrige su actuación, la mantiene.

El otro gran cambio de paradigma se produce en la zona baja, por donde ninguno de los equipos debería pasar. En Primera RFEF, la cuota de descenso aumenta significativamente. Cinco equipos, de cada grupo de 20 en lugar de los 22 de Segunda División, baja de forma automática sin la posibilidad de luchar por la permanencia, como sí ocurre en otras categorías. La proporción de equipos descendidos pasa del 18 % al 25 %, lo que convierte la lucha por la salvación en una auténtica guerra. Así le ha ocurrido este año a un Tarazona que, tras finalizar la última jornada en la decimosexta posición, ha bajado a Segunda RFEF.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents