Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El desgaste de la figura de Jorge Mas en el Real Zaragoza: si yo fuera presidente

De nuevo la lejanía rebaja el intento de implicación y compromiso que Jorge Mas pretendía trasladar en sus primeras palabras hacia el zaragocismo en casi un año

Jorge Mas, con La Romareda de fondo antes de ser derribada.

Jorge Mas, con La Romareda de fondo antes de ser derribada. / REAL ZARAGOZA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

«Yo quiero que el presente y el futuro pudieran superar esa historia del Real Zaragoza, devolviendo a este equipo a la Primera División, a LaLiga, para así poder en un futuro aspirar a competir en Europa, en puestos de Europa League o en Champions League». 24 de mayo de 2022. Tarde nublada en La Romareda, cuyo césped acoge la puesta en escena del personaje más esperado. Jorge Mas, destacado multimillonario estadounidense, desembarca en el Real Zaragoza, en el que ejercerá como presidente, mismo cargo que ocupa en la junta directiva de la constructora MasTec.

Propietario gerente y CEO del Inter Miami , Mas recibe una bienvenida propia de Mr. Marshall. Su primera visita a Zaragoza, rodeado de su familia, paraliza la ciudad. Su figura derrocha carisma y transmite tanta seguridad como sus palabras. Aliado primero a Beckham y después a Messi, Mas promete grandeza en torno a un Real Zaragoza al que llega a definir como «la joya de la corona» del proyecto empresarial del que forma parte y en el que La Romareda y la cantera ocupan un lugar preferencial.

Pregona a los cuatro vientos el empresario que el equipo volverá pronto a Primera e, incluso, habla de Europa como objetivo a medio plazo para desatar la ilusión en torno a un zaragocismo que, al fin, escuchaba lo que tanto tiempo llevaba esperando: «El dinero no será un problema». Música celestial. Gloria bendita.

Cuatro años después, el Real Zaragoza no es nada de lo que prometió Mas, que solo acertó en una mejoría económica devaluada ahora por el mayor fracaso en la historia del club: el descenso a Primera RFEF y la consiguiente salida del fútbol profesional. Ni rastro de grandeza ni de Europa. Ni siquiera se ha peleado por el ascenso. De hecho, el Zaragoza solo ha luchado por no bajar desde que la propiedad tomó las riendas. Hasta ahora se había salvado gracias a un factor Romareda ahora ya inexistente por la demolición del viejo estadio. El nuevo, cuyo coste iba a ser asumido en su totalidad por el club pero que se costeará entre todos, es lo único que avanza.

En estos cuatro años, Mas ha venido apenas en nueve ocasiones a Zaragoza. La última fue hace ocho meses, en septiembre, cuando el presidente ocupó por primera y última vez el palco del Ibercaja Estadio. Aún más tiempo (casi un año) hacía desde sus últimas declaraciones acerca del Zaragoza. 72 horas después del descenso, sin pronunciar la palabra perdón y en una entrevista dirigida y sin preguntas, El todavía presidente quiso transmitir fortaleza, implicación y compromiso pero la declaración de intenciones, de nuevo, se pierde en la lejanía que lo envuelve todo. Pretendió trasladar seguridad, autocrítica y propósito de enmienda pero no eligió la mejor vía para hacerlo. Aquella figura envuelta en carisma, prestigio y autoridad a la que el zaragocismo se aferró hace cuatro años, también ha quedado marcada. Aquel ganador por el que todos apostaban, lleva demasiado tiempo siendo un extraño para un zaragocismo al que abandonó cuando prometió no hacerlo jamás y que ahora exige mucho más que una entrevista enlatada bajo las mismas promesas de siempre para volver a creer en esos millonarios que le han hundido en la miseria.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents