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Una auditoría obliga a cambiar el césped del Ibercaja Estadio: el Real Zaragoza no podrá usarlo hasta mediados de agosto

La sustitución del tapete costará más de 175.000 euros y comenzará el 13 de julio, una vez hayan acabado los conciertos programados de Leiva y Romeo Santos

Una auditoría interna obliga a cambiar el césped del Ibercaja Estadio.

Ibáñez / Gracia / Galindo

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Este domingo finaliza la peor campaña de la historia del Real Zaragoza. Lo hace en casa, contra el Málaga CF (18.30 horas), para poner fin a una temporada indigna con un descenso a Primera RFEF ya consumado y que ha provocado que el club abandone el fútbol profesional por primera vez en 77 años. Ha sido, además, el primer curso lejos de La Romareda, cuyas obras siguen a buen ritmo con una finalización prevista para mediados de 2027. Queda, por tanto, al menos una liga más en el Ibercaja Estadio del Actur, que deberá sufrir cambios este verano en su césped, que será retirado y reemplazado.

Así lo ha dictaminado una auditoría encargada por la sociedad mixta Nueva Romareda, que ha sacado a licitación un contrato "de urgencia" por algo más de 175.000 euros (sin IVA, que se deduce al pagarlo la sociedad) para ejecutar el cambio del verde entre julio y agosto. Será una actuación que se llevará a cabo a partir del 13 de julio, diez días después del concierto de Romeo Santos y Prince Royce, el segundo que se celebrará en el campo modular del Parking Norte tras el de Leiva, programado para el próximo 27 de junio.

La licitación es de "urgencia" porque, tal y como recogen los pliegos de condiciones, el Real Zaragoza necesita poder disponer del estadio a principios de agosto de 2026 para completar su pretemporada y celebrar "diferentes torneos", como el Memorial Carlos Lapetra. Los jugadores están citados para volver al trabajo a medidados de julio, por lo que los primeros compases de la preparación estival se tendrán que desarrollar lejos del que será su feudo.

Estado de las obras de La Romareda

Jaime Galindo

En ese sentido, la adjudicataria retirará el césped actual entre el 13 y el 20 de julio y, tan solo una semana después, deberá preparar la capa base y colocar el nuevo tapete. Por tanto, a finales de ese mes ya deberá estar plantado el césped, que luego pasará otras dos semanas de enraizamiento hasta que el Real Zaragoza pueda volver a usarlo para entrenar y disputar amistosos. Esto es, a mediados de agosto.

Cabe recordar que el fútbol no profesional, en este caso la Primera RFEF, empieza más tarde que la Primera y la Segunda División, en principio en el último fin de semana de agosto, fechas para las que, en teoría, la hierba debería estar ya en perfectas condiciones. La adjudicataria deberá encargarse del mantenimiento del campo de juego hasta que lo entregue a la sociedad, momento en el que los cuidados pasarán a depender del club.

Pero ahí no se acabarán las obligaciones de la contratista, pues la sociedad Nueva Romareda no recepcionará la obra hasta dos meses y medio después, ya que el césped deberá pasar una auditoría de calidad a través de un Laboratorio Certificado FIFA. Es obligatorio que el terreno de juego cumpla de forma favorable todos los parámetros, o de lo contrario el coste de su reparación lo asumirá la empresa responsable, aunque el Real Zaragoza podría seguir jugando mientras tanto.

Un año complicado

"Como consecuencia de una auditoría encargada por (la sociedad) Nueva Romareda sobre el estado del terreno de juego, resulta necesario proceder a su sustitución. Si bien dicha auditoría aún no es definitiva, sus conclusiones preliminares indican que hay que retirar e instalar el césped nuevamente", reza la memoria justificativa del contrato, para después ampliar que se sustituye tras los conciertos para "garantizar" que su estado sea "acorde a las necesidades y exigencias" de la competición.

David Navarro, en un entrenamiento enb el Ibercaja Estadio.

David Navarro, entrenador del Real Zaragoza, en un entrenamiento en el Ibercaja Estadio. / Jaime Galindo

No ha sido una temporada fácil para el estadio modular, en el que el Real Zaragoza jugará esta próxima temporada, aunque, en caso de necesitarlo por el devenir de las obras en el Ibercaja Romareda, podría ampliar su presencia. En él, el club tan solo ha ganado cuatro partidos de 20, a falta del de este domingo, una irregularidad que ha sido fatal.

El césped ya comenzó con mal pie en julio de 2025, antes incluso de ser estrenados, ya que una plaga de conejos causó importantes deterioros y obligó a cambiar el 20% del terreno de juego. Asimismo, ha habido ligeras quejas a lo largo de la temporada por parte de varios futbolistas por la dureza del tapete, aunque en ningún caso ha sido un problema comparable con el de la Ciudad Deportiva.

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