Entrevista | Exentrenador del Real Zaragoza (17-18) y técnico del Sant Andreu
Natxo González habla tras su infarto del Real Zaragoza y lo que le espera en Primera RFEF: "Lalo me inspira fiabilidad; con él, el club está en buenas manos"
"Lo aceptas y te recuperas física y psicológicamente, es algo que me ha tocado y ya está", asegura sobre el susto vivido el 15 de abril, antes de lograr el ascenso con el Sant Andreu, que será rival zaragocista: "Lo que más va a necesitar el Zaragoza es calma, que todos sabemos que allí y en ese contexto es muy difícil"

Natxo González, con la copa que acredita el título de campeón con el Sant Andreu en el grupo de Segunda RFEF. / SANT ANDREU
¿Cómo se encuentra Natxo González desde el susto, ese infarto que sufrió el 15 de abril pasado? ¿Cómo está físicamente?
Bien. Bueno, cada día me siento mejor. Lógicamente, esto es un proceso que hay que pasar, pero bueno, estoy contento porque voy bien y eso es lo importante.
Este tipo de de cosas siempre se asocian a situaciones de estrés, de señales de que se tiene que cambiar un poco de hábitos y de vida. No sé si le ha hecho ver la vida de de otra manera.
No, no. Esta situación científicamente no está comprobado que pueda venir por un por un exceso de estrés o lo que sea de ese tipo. Hay varios factores. Por lo tanto, tampoco le doy muchas muchas vueltas. Sí que al principio es un poco de shock, pero luego pues mira, me ha tocado y ya está. Y lo importante es que seguimos adelante y que vamos a continuar dando mucha guerra.
"Fui a urgencias con un dolor en el estómago, o sea que no esperaba ese diagnóstico. Entonces cuando ya me vieron me dijeron que estaba teniendo un ataque e imagínese mi sorpresa. Así que en ningún momento yo pensé que podía ser un infarto"
¿En algún momento llegó a temer por su vida?
No, porque yo fui a urgencias con un dolor en el estómago, o sea que no esperaba ese diagnóstico. Entonces, cuando ya me vieron me dijeron que estaba teniendo un ataque e imagínese mi sorpresa. Así que en ningún momento yo pensé que podía ser un infarto. Y a partir de ahí, pues es aceptarlo, que no es fácil, y recuperarse tanto físicamente como psicológicamente, porque es una circunstancia que, por supuesto, no te esperas. Más, en una persona que se cuida y que por tanto no entiendes el porqué. Como me dijo el cardiólogo, te ha tocado y ya está. No hay que darle más vueltas.
Ese infarto le privó de disfrutar el ascenso sobre el césped del Sant Andreu, aunque no se perdió unos días después la celebración.
Sí, imagínese, todo el año currándotelo para que en el día más más chulo te pille en el hospital. El partido del ascenso contra el Reus estaba ingresado, me había pasado tres días antes, o sea que no pude disfrutarlo entre comillas con la gente pero, bueno, sí que lo pude disfrutar internamente. Era el objetivo y por supuesto que estaba muy contento y feliz con ese ascenso para regresar a Primera RFEF y lo haces con un equipo al que le tienes mucho cariño, el Sant Andreu, un club que me ha acompañado mucho en mi carrera.
No se tardó en anunciar su continuidad.
Sí, tenía una renovación en caso de ascenso, no hubo ni que sentarse a negociar nada.
"Este ascenso me demuestra que sigo estando ahí, que cuando cojo proyectos desde el inicio normalmente suelo cumplir objetivos. He pasado tiempos complicados a nivel profesional y ahora esto me refuerza mucho y me hace ver que sigo siendo el mismo, incluso mejor que antes"
¿Y cómo afronta ahora usted el retorno a esa categoría?
Tengo esa sensación de volver un poquito. He tenido dos o tres años complicados a nivel profesional, porque las cosas no me habían salido, yendo a proyectos ya empezados, difíciles y, como se suele decir, malparidos desde un principio. Regresar al Sant Andreu, un sitio que conocía, conseguir ascender y poder volver a empezar otra temporada con un equipo demuestran que sigo estando ahí, que cuando cojo proyectos desde el inicio normalmente suelo cumplir objetivos. Estoy muy contento porque he pasado tiempos complicados a nivel profesional y ahora esto me refuerza mucho y me hace ver que sigo siendo el mismo, incluso mejor que antes.
Esos proyectos a los que alude, en el Amorebieta y el Logroñés, en Primera RFEF, le hicieron descubrir una categoría en la que va a estar el Zaragoza el próximo curso. ¿Qué se va a encontrar?
Una Liga muy competitiva. Es verdad que en el Logroñés no estuve ni tres meses, creo, y al final no consiguieron el objetivo y luego en Amorebieta, a pesar del descenso, mis números desde que llegué fueron de mitad de tabla. Hay clubs muy importantes, con mucha historia también. Y la verdad es que hay que pensar que, de 20 equipos, descienden cinco, que es el 25%. Eso quiere decir que hasta la última jornada o hasta faltando pocas citas te puedes jugar tanto el meterte en posiciones de privilegio como de descenso. En esa Liga tan competida pasas por toda serie de fases y si consigues tres o cuatro resultados buenos te colocas arriba y, si sumas esos mismos malos, te acercas abajo. Es una categoría con la que hay que tener mucho cuidado.
¿Qué consejo le daría al Real Zaragoza para adaptarse a la nueva realidad?
Adaptarse pronto, claro, pero más que eso es por el rol que va a tener el Zaragoza en esta categoría, la exigencia que va a soportar, que siempre tiene y más ahora con este descenso y en esta categoría. Pero es como todo, un camino largo y con un objetivo claro, pero es que la meta hay que conseguirla al final de temporada, no en septiembre o en octubre. Lo que más va a necesitar es calma, que todos sabemos que allí y en ese contexto es muy difícil.
El club apostó por Lalo Arantegui en marzo, fue el director deportivo que le eligió a usted para el Real Zaragoza, en la 17-18, su primera elección en ese anterior proyecto. ¿Qué le inspira Lalo?
Yo creo que me inspira fiabilidad por su capacidad de trabajo y ese componente sentimental que por supuesto le une al Zaragoza. Todos tenemos claro que el club con él está en buenas en buenas manos y que va a hacer al final un buen proyecto, lógicamente como no puede ser de otra manera en el caso del Zaragoza y para esta categoría.

Natxo González y Lalo, en un entrenamiento del Zaragoza en La Romareda en la 17-18. / JAIME GALINDO
Antes hablaba de calma y paciencia y Lalo la tuvo con usted en aquella 17-18. Tras un mal inicio se logró la mejor puntuación global en Segunda en estos años, con 71 puntos, con una segunda vuelta magnífica.
Lalo tiene claro que la paciencia y confiar en el trabajo es clave y la prueba está ahí. Se confiaba en el día a día y no solamente en lo que se plasmaba los domingos, sino que el trabajo entendíamos que iba a tener su recompensa y así fue. Algo que no ha ocurrido en los últimos años en el Zaragoza, que esa paciencia no ha existido. ¿Cuántos entrenadores han pasado en las ocho temporadas más recientes desde que me fui? Una barbaridad. Para mí hay que unir tres aspectos fundamentales. Por un lado la confección de la plantilla y del cuerpo técnico, que haya una buena conjunción de profesionales, que eso seguro que va a existir. Luego es ese puntito de de paciencia que hay que tener en momentos de curvas, que ojalá no los haya, pero que muy posiblemente pasen. Y luego el tercero es la afición, que eso ya lo tienes. Son las tres patas fundamentales para conseguir los objetivos.
Aquella temporada acabó con la promoción ante el Numancia, con el equipo lanzado al llegar a ella y la cruel eliminación con el gol de Diamanka tras un partido donde se fallaron muchas ocasiones. Ese día no se puede olvidar...
Ese momento lo recuerdo mucho, siempre irá conmigo. Cuando tengo tiempo me pongo partidos de aquel Zaragoza en esa temporada, por tanto es una cosa que siempre andará unida a mí. Lo que pudo cambiar todo con un poco más de fortuna aquel día, pero estos momentos son los que en una vida todo va para un lado o va para otro. Y fue para la eliminación. Hubiera sido muy distinta la historia estos años, claro. Siempre lo tendré presente por cómo llegábamos, por cómo fue la eliminatoria y cómo es posible que no se diera. Fue duro, sin duda.

Natxo González, en el banquillo del Sant Andreu. / SANT ANDREU
Volviendo al presente, ¿qué le parece la apuesta por Ibai Gómez? Es un técnico joven, con poca experiencia en los banquillos, en un sitio con tanta presión...
Lalo tiene esto, es una apuesta se podría decir muy de autor. A Ibai lo conozco por lo justo, un poco de sus resultados en el Arenas de Getxo y un poco el tramo ese que estuvo en Andorra. Pero Lalo lo tiene claro y ya está. Y lo bueno es que con tiempo van a ir haciendo un poquito el equipo en función de la idea del entrenador, que creo que es lo que también ha faltado últimamente en el Zaragoza en estos años.
¿Y los primeros fichajes qué le parecen?
Sobre todo conozco a Rubén Díez y a Jaume Jardí, dos muy buenos futbolistas y que pueden dar mucho en esa categoría, de los otros (Pereira, Ademo y el meta Peña) no tengo muchas referencias. Lógicamente se va a hacer un equipo muy competitivo seguro.
"Hablé con él cuando cogió otra vez la dirección deportiva aceptando la propuesta del Zaragoza. Le llamé para decirle que a ver qué coño hacía, que si estaba pirado por otra vez meterse en ese lío (sonríe). Es una prueba más de ese sentimiento de Lalo con el Zaragoza"
Con Lalo ha seguido manteniendo la relación muy fluida estos años. ¿Cómo lo ve?
Hablé con él cuando cogió otra vez la dirección deportiva aceptando la propuesta del Zaragoza. Le llamé para decirle que a ver qué coño hacía, que si estaba pirado por otra vez meterse en ese lío (sonríe). Es una prueba más de ese sentimiento de Lalo con el Zaragoza que hablábamos, que quiere ayudar al club en todo lo posible. Yo he ido teniendo relación cercana con él, como no puede ser de otra manera y como tienes con otra gente de fútbol, pero bueno, especialmente con él, porque para mí fue una persona importante en mi trayectoria.
No hubo ninguna posibilidad de un retorno de Natxo con él en este proyecto, ¿no?
No, qué va. Ninguno de los dos nos lo hemos planteado creo yo, así que nada de nada.
¿Qué sentirá cuando tenga que venir al Ibercaja Estadio o cuando el Zaragoza se enfrente al Sant Andreu en vuestro campo? Seguro que será especial, ¿no?
Sí, pero, ¿nos tocará en el mismo grupo?
"No me ha extrañado el descenso, desde fuera sí que tienes esa percepción. Al final lo que sientes es inestabilidad cada año, mucho cambio, poca continuidad, ausencia de una idea global y cuando juegas con fuego, pues acabas quemándote"
Parece que sí, que la división va a ser este/oeste y que en principio coincidirán.
No tengo ninguna información al respecto y a ver qué decide la federación al final. Si es así, claro que será muy especial. Muy bonito por lo menos para mí. Hombre, no es agradable enfrentarnos en esta categoría, me hubiera gustado más de haber sido en otra Liga más superior, pero sí que lógicamente será especial.
Antes hablaba de esa inestabilidad de los últimos años, donde el Zaragoza ha rondado el descenso que al final se ha dado en la pasada temporada. ¿Usted veía que de tanto jugar con fuego podía llegar?
Sí, por supuesto. No me ha extrañado, desde fuera sí que tienes esa percepción, ¿no? Al final lo que sientes es inestabilidad cada año, mucho cambio, poca continuidad, ausencia de una idea global y, como usted dice, cuando juegas con fuego, pues acabas quemándote. Y hay ejemplos como el Dépor, como el Málaga, clubs muy importantes que por esa inestabilidad acaban descendiendo. Por lo tanto, a mí realmente no me ha sorprendido.
"Yo me refiero en el Zaragoza a la inestabilidad que se ha generado por las urgencias y por no tener esa pausa en momentos delicados. Creo que siempre el entorno se ha comido un poquito todo lo que ha sucedido y si no funciona todo se pone patas arriba y no nos sirve y ahora toca lo siguiente, que probablemente tampoco durará mucho"
Con todo, el tamaño del Málaga o el Deportivo no se puede comparar con el del Zaragoza, por historia y respaldo social.
El Deportivo fue campeón de Liga y de Copa no hace mucho y al Málaga lo vimos en Champions hace todavía menos tiempo. Lo que quiero decir es que más allá de títulos o trayectoria, son dos o tres clubs con mucha historia y con una masa social increíble. Yo me refiero en el Zaragoza a la inestabilidad que se ha generado por las urgencias y por no tener esa pausa en momentos delicados. Creo que siempre el entorno se ha comido un poquito todo lo que ha sucedido en el Zaragoza y, si no funciona en momentos delicados, todo se pone patas arriba y no nos sirve y ahora toca lo siguiente, que probablemente tampoco durará mucho. Eso es la inestabilidad de la que yo hablo y que para mí ha sido el gran problema.
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