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La opinión de Sergio Pérez

Las dolorosas heridas con Ander Herrera y las cicatrices que el Real Zaragoza tendrá que cerrar

Lalo quiere que Ander sea la bandera del proyecto en Primera RFEF: ha sido un gran jugador y es un líder aunque su carrera está en el ocaso. Las heridas por las fallidas negociaciones para su vuelta en 2024 todavía no han sanado

Ander Herrera, a la derecha, en su presentación con Boca Juniors junto a Juan Román Riquelme.

Ander Herrera, a la derecha, en su presentación con Boca Juniors junto a Juan Román Riquelme. / MATIAS MARTÍN CAMPAYA

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Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

En el verano de 2024, Ander Herrera estuvo en negociaciones para regresar al Real Zaragoza y convertirse en la bandera de un proyecto de ascenso que en aquel momento comandaba Víctor Fernández desde la banda. Sin embargo, las conversaciones no llegaron a buen puerto y Ander decidió renovar por el Athletic de Bilbao.

Aquel episodio provocó un terremoto de reacciones y el jugador quedó en un lugar difícil a ojos del zaragocismo: su decisión casó mal con cualquiera de las declaraciones que había hecho jurando amor eterno por un escudo que a nadie cabe duda que quiere con toda su alma. Sin embargo, el proceso negociador estuvo lejos de ser ejemplar. El futbolista no estuvo bien y, como no estuvo bien, quedó mal.

Aquel momento dejó una herida profunda en un sector importante de la afición del Real Zaragoza. Una herida que todavía no ha sanado ni está curada a pesar de que Herrera ha militado en Boca Juniors durante el último año y medio. Ha sido en esas cuando el club aragonés ha vuelto a aparecer en la vida del canterano.

Ander Herrera celebra un gol con la camiseta de Boca Juniors.

Ander Herrera celebra un gol con la camiseta de Boca Juniors. / JUAN IGNACIO RONCORONI

Lalo Arantegui quiere que Ander sea la bandera de su proyecto de ascenso en Primera RFEF. Así lo reconoció públicamente la semana pasada durante la rueda de prensa de presentación de Ibai Gómez, que también está por la labor. Herrera fue compañero suyo en el Athletic y, además, son amigos.

Cuando se culmine, si no sucede nada extraño que eche al traste la operación, el regreso de Herrera habrá que interpretarlo como una manera de cerrar el círculo de su carrera profesional donde todo empezó y como un gesto para ayudar al club a volver al fútbol profesional a los 37 años. El momento físico de Ander tampoco es el mejor: ha tenido seis lesiones musculares en el último año y medio en Argentina.

Pero si se cierra, su vuelta puede ser una buena noticia mirándola desde diferentes prismas. Herrera ha sido un gran jugador y es un líder, algo de lo que ha adolecido el vestuario en la última temporada. Ha faltado ejemplo y capacidad de movilizar en la buena dirección. Si regresa, habrá quien todavía no le perdonará lo sucedido hace dos años. Si su aportación es buena cuando ruede el balón, la herida acabará cicatrizando a la velocidad a la que suceden las cosas en el fútbol.

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