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La portería del Real Zaragoza vive una nueva revolución: ocho fichajes en cuatro años

Anartz Peña y el objetivo de Fuoli traerán un nuevo cambio total en el arco, donde desde 2022 han llegado Rebollo, Poussin, Badía, Femenías, Andrada y Adrián

Anartz Peña, en su presentación de ayer y con Fuoli, objetivo para la portería, en la imagen superior.

Anartz Peña, en su presentación de ayer y con Fuoli, objetivo para la portería, en la imagen superior. / JAIME GALINDO

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Santiago Valero

Santiago Valero

El Real Zaragoza vuelve a acometer, esta vez tras el descenso a Primera RFEF, una nueva revolución en su portería, con la llegada de dos porteros para el primer equipo, uno de ellos ya presentado, el arquero vasco Anartz Peña, que coincidió con Ibai Gómez en el Arenas de Getxo, y otro con la aspiración en forma de guardavallas titular que representa Diego Fuoli, con contrato en el Sabadell y con el que habrá que negociar un traspaso o más probablemente pagar la cláusula, que en caso de que el cuadro arlequinado logre el ascenso este viernes a Segunda sube a 800.000 euros. El tercer portero será Marcos Manolache, a caballo entre el filial y el primer equipo. Con Peña y Fuoli, o el que venga, el Zaragoza habrá fichado a 8 arqueros para el primer equipo en los últimos cuatro años, una barbaridad para un puesto donde la estabilidad es vital.

Y ese gran movimiento en esta etapa reciente llega tras cinco temporadas, desde 2017 hasta 2022, donde la dupla formada por Cristian Álvarez y Álvaro Ratón fue inamovible y se repartieron todos los partidos en esos cursos. Hasta que en ese mercado de verano y para la 22-23 la nueva propiedad, Real Z LLC, y Miguel Torrecilla apostaron por aumentar la competencia con la llegada de Dani Rebollo, ahora en el Nástic, con ficha del filial y dinámica del primer equipo tras fallar otras vías como Gaizka Campos, que hasta fue anunciado por el club y al que hubo que indemnizar con 30.000 euros por romper el contrato por culpa de un tuit que el arquero había hecho 9 años antes, y Andoni Zubiaurre.

Andrada y Adrián, en un entrenamiento de esta pasada temporada.

Andrada y Adrián, en un entrenamiento de esta pasada temporada. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Rebollo hizo tridente con Cristian Álvarez y Ratón en la 22-23, si bien fue el argentino el que más jugó, y en el verano de la 23-24 la decisión de Juan Carlos Cordero fue el francés Gaetan Poussin para una temporada muy complicada bajo palos. Cristian comenzó a lesionarse con asiduidad, Poussin tuvo grandes fallos y Rebollo acabó jugando hasta la llegada en enero cedido del Elche de Edgar Badía, indiscutible en la segunda vuelta salvo en un paréntesis antes de una nueva lesión de Cristian, en una apuesta a la que por parte de Cordero y del propio arquero se le intentó dar continuidad en la siguiente temporada.

No se quedó Badía, que no convencía a Víctor, y se recurrió a Joan Femenías y por la sorprendente continuidad de Poussin, decidida ya en julio por el entrenador y que empezó el curso como indiscutible y a un nivel muy alto. Femenías, titular antes de lesionarse en el estreno de esa Liga, no dio el rendimiento esperado y en enero anunció su retirada Cristian Álvarez. El club no ejecutó el verano pasado el año opcional de Femenías, Poussin presionó para marcharse y lo hizo al Red Star de la Ligue 2 francesa y llegaron primero Adrián, cedido por el Alavés, y Andrada, a préstamo por el Rayados de Monterrey, si bien todo el verano Txema Indias intentó el fichaje del rayista Dani Cárdenas.

Poussin, en la pasada pretemporada en Benasque.

Poussin, en la pasada pretemporada en Benasque. / Jaime Galindo.

Andrada jugó más que Adrián, pero su etapa se cerró con el puñetazo a Pulido en el derbi mientras que el arquero balear, de convincentes actuaciones en sus primeros partidos y hasta de una continuidad pensada allá por enero, se marchó del Zaragoza sin ganar ninguno de los 16 partidos oficiales que disputó, 15 de Liga, para dejar su sitio en el último choque, en la segunda parte ante el Málaga, al arquero Manuel Obón, del filial y que tampoco continúa en la entidad.

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