FÚTBOL
Gaizka Toquero: "Ver al Real Zaragoza donde está da pena, pero no podemos vivir permanentemente del pasado"
El exjugador, impulsor de proyectos de fútbol base tras su retirada, analiza la gestión del talento joven y valora la experiencia de incombustibles como Messi, además de opinar sobre el futuro del club zaragocista

Gaizka Toquero, en la jornada retro de LaLiga, donde ejerció de modelo de la camiseta del Athletic. / LALIGA
Cuando uno ve llegar a Gaizka Toquero (Vitoria-Gasteiz, 1984) tiene la sensación de que el tiempo apenas ha pasado por él. Se retiró en 2019, pero nunca dejó de estar en activo. Simplemente cambió las botas por la americana. Como si siguiera atacando espacios, ha encadenado proyectos sin descanso: agente, comentarista en DAZN, consultor deportivo, impulsor de la Vitoria-Gasteiz Cup o fundador de Futbolmaps, una red global de experiencias, visorias y programas de inmersión para jóvenes futbolistas que sueñan con entrenar y competir en España.
No ha desperdiciado un solo segundo desde que decidió colgar las botas. Lo hizo con una idea muy clara: "Todo lo que he aprendido en el campo quiero compartirlo para que otros disfruten tanto como lo hice yo". Esa filosofía sigue marcando cada paso que da. En el Sports Summit Madrid 2026, celebrado en IFEMA, atiende a quien le pide una fotografía, una conversación o un consejo con la misma cercanía con la que encaraba cada partido.
Se sienta con SPORT sin mirar el reloj para hablar de los vicios y las virtudes del fútbol base, de su Athletic, de maestros como Ernesto Valverde o Marcelo Bielsa, y de otros excompañeros que dejaron de ser alumnos para convertirse en referentes, como Andoni Iraola o Iñigo Pérez. Pero, sobre todo, habla de una manera de entender el fútbol y la vida que le convirtió en un icono para toda una generación de aficionados. El hombre que llevó el 'dorsal 2' y acabó siendo el particular lehendakari del balón sigue transmitiendo la misma autenticidad que le hizo único. Un jatorra en toda regla, como llaman en Euskadi a la buena gente.
Pregunta. Fue sincero consigo mismo al asumir que la lesión de rodilla no le iba a permitir seguir viviendo del fútbol en el terreno de juego, pero ha conseguido que siga siendo su vida desde otros roles.
Respuesta. Sí, la verdad es que tenía muy claro que quería seguir trabajando y seguir vinculado al fútbol, que al final es lo que ha sido, por suerte, mi profesión y mi pasión. Empecé como agente de futbolistas, aunque eso ya lo he dejado un poco a un lado. Ahora estoy con temas más relacionados con torneos, con FutbolMaps, una nueva plataforma que hemos creado, y también nos hemos metido en un club de Vitoria. Estoy con distintos proyectos, pero sobre todo muy focalizado en el fútbol amateur y en la formación.
A veces proyectamos sobre ellos nuestros sueños o nuestras frustraciones. Y la realidad es que menos del 0,5%, o incluso menos, llega al fútbol profesional. Lo que quiero para mis hijas es que disfruten del deporte, que hagan amistades, que tengan una vida saludable y que aprendan valores
P. ¿Qué ha descubierto desde que está tan cerca del fútbol formativo?
R. Han cambiado muchas cosas. Algunas para bien y otras para mal. Creo que los entrenadores están mucho mejor preparados que antes. Hay más formación, más cursos y más recursos. Antes era todo más de vieja escuela, de lo que cada uno había aprendido por experiencia. A veces incluso pienso que algunas cosas de aquella época también tenían valor.
Las instalaciones también han mejorado muchísimo. Yo jugaba en campos de arena cuando era pequeño y ahora prácticamente todo es césped artificial o natural. Las condiciones son mucho mejores. Pero también creo que debemos aprender a trabajar con pocos medios, porque no todos los clubes disponen de los recursos de los grandes equipos.
Lo importante es tener gente profesional, gente que quiera formar y ayudar a los niños y niñas. Muchas veces nos centramos demasiado en el resultado y no tanto en la formación. Creo que ahí todavía tenemos mucho margen de mejora. Lo importante es que los niños disfruten, aprendan y tengan alrededor personas que quieran sacar lo mejor de ellos sin obsesionarse únicamente con ganar.

El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo (d) junto al delantero del Deportivo Alavés Gaizka Toquero durante la temporada 2016/2017. / Kiko Huesca / EFE
P. También ha mudado el camino hacia la élite. Antes lo normal era ir quemando etapas y ahora da la sensación de que todo el mundo quiere llegar cuanto antes. Juveniles en el primer equipo son normales.
R. Yo tuve mucha suerte porque jamás sentí presión para ser futbolista. Nunca. Gracias a mis padres. Vengo de una familia trabajadora, humilde, y jugaba al fútbol porque me gustaba jugar al fútbol. Creo que ese debería seguir siendo el objetivo de cualquier niño. El problema es que muchas veces los padres queremos que nuestros hijos consigan lo que nosotros no conseguimos.
Yo soy padre de dos niñas y por eso lo digo. A veces proyectamos sobre ellos nuestros sueños o nuestras frustraciones. Y la realidad es que menos del 0,5%, o incluso menos, llega al fútbol profesional. Lo que quiero para mis hijas es que disfruten del deporte, que hagan amistades, que tengan una vida saludable y que aprendan valores. El deporte transmite muchísimas cosas positivas. Ojalá lleguen a ser profesionales de lo que quieran, pero yo no les meto presión para que entrenen más o para que lleguen más lejos que nadie.
El deporte te enseña a convivir, a ayudar a los demás, a formar parte de un equipo, a respetar y a esforzarte. Para mí eso es lo verdaderamente importante. Y creo que en el fútbol muchas veces nos olvidamos de ello. Tenemos que conseguir que los niños y las niñas estén a gusto, que disfruten de pertenecer a un grupo y que entiendan esos valores que el deporte transmite.
El primer Lamine Yamal que hubo en España prácticamente fue Iker Muniain. Con quince años hizo la pretemporada con nosotros y yo ya estaba en el primer equipo. Casos así tiene que haber porque existen futbolistas especiales. Lo que no podemos hacer es normalizar los casos extraordinarios
P. ¿Quiénes fueron las personas más importantes para construir esa manera de entender el fútbol?
R. La familia, sin ninguna duda. Al final, la educación que recibes en casa te marca para toda la vida. Yo nunca tuve presión por meter un gol, por jugar bien o por jugar mal. Nunca. Mis padres trabajaban muchísimo. Muchas veces ni siquiera podían venir a verme jugar porque trabajaban los sábados por la mañana. Me llevaba el padre de algún amigo y me iba a jugar tan tranquilo. Luego volvía a casa y jamás me encontré a mi padre diciéndome que había fallado una ocasión o que debería haber hecho esto o aquello. Nunca. Eso me ayudó muchísimo. Iba a los partidos tranquilo. Algunas veces jugaba mejor y otras peor, pero nunca sentí esa presión. Y creo que eso me ayudó a llegar al fútbol profesional.

Gaizka Toquero, durante el homenaje que el Athletic y el Alavés, dos de sus exequipos, le brindaron en San Mamés. / Javier Zorrilla / EFE
P. Ahora aparecen fenómenos como Lamine Yamal. Son ejemplos extraordinarios, pero también pueden generar falsas expectativas en muchos niños.
R. Yo siempre pongo el mismo ejemplo. El primer Lamine Yamal que hubo en España prácticamente fue Iker Muniain. Con quince años hizo la pretemporada con nosotros y yo ya estaba en el primer equipo. Casos así tiene que haber porque existen futbolistas especiales. Lo que no podemos hacer es normalizar los casos extraordinarios. Ese es el problema. Estamos normalizando cosas que no son normales.
No es normal que un niño de quince años esté jugando con el primer equipo de un club como el Athletic. Puede pasar porque aparezca un talento extraordinario, pero no puede convertirse en la referencia para todos los demás. Lo normal es que un chico de quince años esté estudiando, esté con sus amigos, haga vida social, entrene tres días por semana y disfrute del fútbol.
Lo normal es que no llegue al fútbol profesional. Por eso los estudios siguen siendo fundamentales. Porque aunque llegues al fútbol profesional, también te van a servir muchísimo después. Y si no llegas, que es lo más probable, los vas a necesitar todavía más. Los estudios te ayudan a entender el mundo, a prepararte para el futuro y también para el día después de tu carrera deportiva. Creo que eso es algo que nunca deberíamos olvidar.

El delantero del Athletic, Gaizka Toquero (i), celebra junto a sus compañero, el defensa Koikili Lertxundi (c) y el delantero Iker Muniain (d), un gol ante el Sporting en 2011. / LUIS TEJIDO / EFE
P. ¿Cómo ha visto a su Athletic esta temporada?
R. Pues sufriendo un poco, porque después de la temporada que había hecho el equipo anteriormente, metiéndose en Champions y firmando muy buenos partidos, siempre quieres verle ahí arriba. Pero también tenemos que ser conscientes de cuál es la realidad del Athletic.
Muchas veces exigimos al Athletic que todos los años esté en Champions o que todos los años esté peleando por Europa, y no es tan sencillo. Hay grandes equipos que se refuerzan muy bien cada temporada. Nosotros tenemos una filosofía que no cambiaría por nada, pero también hay que reconocer que en determinados momentos supone una limitación porque no puedes acceder a determinados jugadores que otros clubes sí pueden fichar.
Ahora bien, es una decisión que hemos tomado como club y en la que creemos profundamente. Apostamos por la cantera y la historia nos ha demostrado que de la cantera del Athletic salen grandísimos futbolistas. Este año, por diferentes circunstancias, quizás también por cuestiones físicas, no se han conseguido los resultados de otras temporadas, pero tampoco hay que volvernos locos. Forma parte del fútbol.
¿Valverde? En el fútbol las cosas cambian muy rápido. Quién sabe si volverá algún día. Ya hubo momentos en los que parecía imposible que regresara y luego volvió. Nunca se sabe. Lo que sí creo es que debemos estar muy agradecidos por todo lo que ha aportado al Athletic durante tantos años
P. ¿Cómo valora la salida de Ernesto Valverde?
R. Yo tuve la suerte de tenerle como entrenador y para mí es un grandísimo entrenador. Lo ha demostrado en todas las etapas que ha tenido. Sinceramente, creo que es uno de los mejores entrenadores de la historia del Athletic y, probablemente, para muchos el mejor. Ha sabido entender perfectamente lo que significa este club. Ha dado muchísimo tanto como jugador como entrenador y creo que merece un enorme reconocimiento por todo lo que ha hecho. Pero también es verdad que todas las etapas tienen un principio y un final. En el fútbol las cosas cambian muy rápido. Quién sabe si volverá algún día. Ya hubo momentos en los que parecía imposible que regresara y luego volvió. Lo que sí creo es que debemos estar muy agradecidos por todo lo que ha aportado al Athletic durante tantos años.

El entrenador del Athletic de Bilbao, Ernesto Valverde, (d) da istrucciones ante el jugador Toquero durante un entrenamiento realizado en 2014. / LUIS TEJIDO / EFE
P. Llega una nueva etapa con un entrenador diferente, Edin Terzic, además alguien que no pertenece a la tradición del club.
R. Sí, y tampoco pasa nada por eso. A veces parece que cuando llega alguien de fuera existe una desconfianza inicial, pero el fútbol demuestra constantemente que lo importante no es de dónde vienes, sino lo que eres capaz de hacer. Mira el caso de la Real Sociedad. Mucha gente tenía dudas cuando llegó un entrenador de fuera, una persona que no era de la casa y que quizá no tenía el conocimiento previo que otros sí podían tener. Sin embargo, los resultados han sido extraordinarios.
Al final lo importante es la capacidad para trabajar, para transmitir una idea y para convencer a los jugadores. A veces los cambios también son positivos porque aportan nuevas perspectivas. En el Athletic llevábamos varios años con una etapa muy definida y ahora comienza otra distinta. Habrá que darle tiempo y ver cómo evoluciona, pero creo que siempre es bueno afrontar los cambios con la mente abierta.
Ya cuando era futbolista, Andoni (Iraola) se veía que tenía una inteligencia especial para entender el juego. Tenía un control de lo que ocurría sobre el campo que no era habitual. Después le gusta muchísimo lo que hace. Ha estudiado, se ha preparado, tiene experiencia en vestuarios importantes y las ideas muy claras
P. Da la sensación de que su generación está produciendo una cantidad enorme de entrenadores de primer nivel. Ahí está Iraola.
R. No es casualidad. Andoni Iraola lo demuestra. Ya cuando era futbolista se veía que tenía una inteligencia especial para entender el juego. Tenía un control de lo que ocurría sobre el campo que no era habitual. Después le gusta muchísimo lo que hace. Ha estudiado, se ha preparado, tiene experiencia en vestuarios importantes y, sobre todo, tiene algo fundamental: unas ideas muy claras. Creo que eso es clave para cualquier entrenador. Saber exactamente cómo quieres jugar y no ir cambiando constantemente de una cosa a otra. Tener una identidad reconocible y trabajar sobre ella. Andoni lo tiene clarísimo y por eso está consiguiendo los resultados que está consiguiendo. No me sorprende en absoluto que un club como el Liverpool haya apostado por él.

El entrenador del Athletic de Bilbao, Marcelo Bielsa (i), da instrucciones a Gaizka Toquerdo durante el partido disputado en la 2011/2012. / Alberto Morante / EFE
P. Lo mismo con Iñigo Pérez, finalista de la Conference con el Rayo y nuevo entrenador del Villarreal. Otro de los que compartió vestuario con usted.
R. Pues muy parecido. Además, estuvo trabajando junto a Andoni y también viene de una escuela muy marcada por todo lo que se ha vivido en el Athletic. Hay una forma de entender el fútbol, de trabajar la cantera y de transmitir conceptos que les ha acompañado a muchos de ellos. Se nota que han mamado fútbol desde muy pequeños y que han tenido entrenadores con las ideas muy claras.
Luego es verdad que cada entrenador tiene que adaptarse a los futbolistas que tiene. No puedes hacer exactamente lo mismo si tienes a Messi que si tienes a Harry Kane. Si tienes a Messi, probablemente te interese más jugar por dentro, acercarle el balón, generar situaciones donde pueda recibir entre líneas. Si tienes a Harry Kane, quizá te interesa más tener extremos a pierna natural que puedan poner centros porque es un jugador dominante en el área. Pero una cosa es adaptarte a las características de tus jugadores y otra renunciar a tu identidad. Los grandes entrenadores consiguen ambas cosas: mantener una idea clara y, al mismo tiempo, sacar el máximo rendimiento de las piezas que tienen.
A veces tenemos demasiada facilidad para jubilar a este tipo de jugadores. En cuanto cumplen cierta edad parece que ya no pueden marcar diferencias y creo que es un error enorme. Obviamente Messi no es el mismo que tenía 25 años. Pero sigue siendo uno de los mejores futbolistas del mundo
P. Por edad todavía podría estar en este Mundial... Hay varios jugadores de su generación que siguen compitiendo al máximo nivel.
R. (Ríe) Yo ya me retiré hace tiempo y ahora estoy centrado en otras cosas. Estoy disfrutando mucho de esta nueva etapa, de mis empresas, de mis proyectos y, sobre todo, de la familia. Cuando eres futbolista te pierdes muchas cosas. Viajas constantemente, estás concentrado, juegas los fines de semana, tienes compromisos durante todo el año. Es una vida maravillosa y me siento un privilegiado por haberla vivido, pero también tiene sacrificios. Ahora estoy disfrutando de otra etapa distinta, más cerca de mi familia y valorando mucho más el tiempo. Es algo que cuando eres jugador profesional no siempre puedes hacer.
P. ¿Cómo está viendo a Messi?
R. Es una auténtica locura. Al final estamos hablando de futbolistas irrepetibles. Messi empezó el Mundial haciendo un hat-trick, algo que nunca había conseguido en una Copa del Mundo, y vuelve a demostrar que sigue siendo decisivo. A veces tenemos demasiada facilidad para jubilar a este tipo de jugadores. En cuanto cumplen cierta edad parece que ya no pueden marcar diferencias y creo que es un error enorme. Obviamente Messi no es el mismo que tenía 25 años. Eso es evidente. Pero sigue siendo uno de los mejores futbolistas del mundo. Lo demuestra cada semana con el Inter Miami y lo sigue demostrando con Argentina.
Por eso me parece un error escuchar continuamente que Argentina ya no es tan fuerte porque Messi ya no es el que era. Hay que tener muchísimo cuidado con ese tipo de afirmaciones. Lo mismo ocurre con Cristiano Ronaldo. Igual hoy ya no tiene las mismas condiciones físicas que hace diez años, pero como le pongas tres balones dentro del área te va a marcar dos goles. Sigue teniendo una capacidad de definición extraordinaria. Y podríamos hablar también de Modric o de otros jugadores de esa generación. Creo que hay que tener muchísimo respeto por ellos porque todavía tienen mucho que aportar en un torneo como este.

El delantero argentino del FC Barcelona Lionel Messi (2d) conduce el balón presionado por los jugadores del Athletic de Bilbao Igor Gabilondo, Carlos Gurpegui, Gorka Toquero y Javi Martínez en la temporada 2010/2011. / Andreu Dalmau / EFE
P. ¿Qué es lo que más echa de menos del fútbol?
R. Competir. Sin ninguna duda. Siempre me ha encantado competir y sigue gustándome hacerlo. Lo que más echo de menos es esa sensación del día de partido, los nervios previos, enfrentarte a alguien que no conoces y querer superarle. Eso sí que lo echo de menos. Luego hay muchas otras cosas que, si las pones en una balanza, compensan. He tenido la suerte de jugar en clubes históricos como el Athletic Club, el Deportivo Alavés o el Real Zaragoza. He tenido una carrera que jamás habría imaginado cuando era un niño. Ahora toca disfrutar de otras cosas que también valoro muchísimo, especialmente del tiempo con la familia. Pero la competición sigue siendo lo que más echo de menos.
P. Habla del Real Zaragoza, donde se retiró. Fue allí para intentar devolver al club a Primera y la próxima temporada lo veremos fuera del fútbol profesional por primera vez en 77 años.
R. Sí, es una pena. Nosotros nos quedamos muy cerca. Hicimos una gran temporada y acabamos terceros. Estuvimos muy cerca del ascenso, coincidí allí con Borja Iglesias, pero nos eliminaron en el play-off. Ver al Zaragoza donde está ahora da pena porque es una ciudad que vive muchísimo el fútbol y que está muy identificada con su equipo. Sinceramente, creo que su sitio no es donde está actualmente. Pero tampoco podemos vivir permanentemente del pasado. Hay que afrontar la realidad y trabajar para mejorarla. Creo que han llegado personas muy válidas.
Ahí están Lalo Arantegui, que ha vuelto a la entidad y conoce perfectamente el club. También Javi Ros, que es una persona trabajadora, que ama al Zaragoza y que entiende muy bien lo que representa ese escudo. Y luego figuras como Cristian Álvarez, que conocen la casa y pueden transmitir a los jugadores lo que significa defender esos colores. Eso es muy importante. Cuando llegas a un club como el Zaragoza tienes que entender dónde estás y la responsabilidad que supone representar a una afición así.
Cuando llegué al Athletic el único dorsal libre que quedaba en el primer equipo era el número 2. No había más opciones. Estuve ese medio año con él y luego, cuando terminó la temporada, sí tenía la posibilidad de cambiarlo
P. Cuando llegó al Athletic mucha gente decía que parecía más mayor de lo que era. Ahora da la sensación de que has envejecido bastante mejor que muchos futbolistas.
R. Eso me dicen. Tampoco creo que sea para tanto, pero sí intento cuidarme. Al final hemos sido deportistas profesionales durante muchos años y te acostumbras a determinados hábitos. Intento seguir cuidando la alimentación, seguir entrenando y mantenerme activo. Ya no por una cuestión estética, sino sobre todo por salud. Quiero tener energía, encontrarme bien y seguir disfrutando de esta etapa durante muchos años.
P. Si jugara hoy, probablemente sería lo que ahora llaman un jugador con aura. Sobre todo con aquel dorsal '2'.
R. (Ríe). Puede ser. La verdad es que todo el mundo me sigue asociando a ese número. Y además fue una casualidad absoluta. Yo llegué tras estar cedido en el Eibar y ya tenía ficha profesional, así que no podía utilizar un dorsal del filial. El único libre que quedaba en el primer equipo era el número 2. No había más opciones. Estuve ese medio año con él y luego, cuando terminó la temporada, sí tenía la posibilidad de cambiarlo. Pero como me había dado suerte, decidí mantenerlo. Con ese dorsal marqué en la semifinal de Copa, marqué en la final, viví momentos inolvidables y pensé que era mejor no tocar nada.
Mientras estuviera en el Athletic iba a seguir jugando con el 2. Luego ya, cuando salí del club, sí cambié de número. En el Alavés llevé el 18 porque es una fecha especial para mi mujer. Su cumpleaños es el día 18 y quise tener ese detalle con ella. Después llevé también el 23 porque es el cumpleaños de mi hija mayor, que nació el 23 de abril. Si hubiera seguido jugando más años probablemente habría intentado llevar también una fecha relacionada con mi hija pequeña. Siempre me ha gustado que los dorsales tengan algún significado personal.

Los jugadores del Athletic, celebrando uno de los goles de Gaizka Toquero (3i) en el partido que enfrentó al Real Valladolid en el estadio de San Mamés en la 2009/2010, el del célebre grito de 'Ari, ari, Toquero Lehendakari'. / Miguel Toña / EFE
P. Cuando está viendo un partido y sale un balón dividido cerca de usted, ¿todavía se activa el instinto?
R. Totalmente. Me sigue pasando incluso ahora cuando estoy comentando partidos. Se me va la cabeza o el pie detrás del balón sin darme cuenta. Son muchos años haciendo lo mismo. Lo llevas tan interiorizado que te sale de forma natural. Ves al Cholo Simeone en la banda o a muchos exfutbolistas convertidos en entrenadores y les pasa exactamente igual. Hay acciones que sigues viviendo como si estuvieras dentro del campo. Eso no desaparece nunca.
P. Hubo una época en la que casi todos le querían como 'lehendakari'. ¿Le habría gustado algún día tener un papel político? En 2021 llegó a presentarse a las elecciones de AFE.
R. No, la verdad es que no. Respeto muchísimo la política porque es necesaria y porque hacen falta personas que se dediquen a ella, pero yo me veo muy lejos de ese mundo. A mí me apasiona el fútbol. Me apasiona la formación, trabajar con niños y niñas, organizar proyectos que puedan ayudarles a crecer y generar oportunidades. Creo que todavía hay muchísimo trabajo por hacer ahí y es donde realmente me ilusiona invertir mi tiempo y mis esfuerzos.
P. Tiene proyectos internacionales, campus y programas en países como India. ¿Qué visión existe fuera de España sobre nuestro fútbol?
R. España es una potencia mundial. Lo es a nivel profesional, pero también lo es a nivel formativo. Tenemos entrenadores extraordinarios, instalaciones magníficas y una metodología que es admirada en todo el mundo. Además, contamos con muchas ventajas como país: el clima, la gastronomía, la seguridad, las ciudades... Hay muchísima gente que quiere venir aquí a formarse. Y ahora, además, también somos una referencia en el fútbol femenino, algo que me alegra especialmente.
Nuestra idea es aprovechar todo ese conocimiento y acercarlo a gente de otros países. Queremos que puedan beneficiarse de la formación que existe aquí y, al mismo tiempo, generar oportunidades para los profesionales españoles. Cuando ves lo que están haciendo entrenadores como Iraola, Unai Emery, Mikel Arteta o Íñigo Pérez, entiendes perfectamente por qué el mundo mira hacia España.
También ocurre con nuestras canteras. La Masia, Lezama, la cantera del Villarreal, la del Celta... Hay muchísimo talento y muchísimo conocimiento acumulado. Lo que intentamos con nuestros proyectos es precisamente eso: exportar esa formación y, al mismo tiempo, atraer a gente de fuera para que pueda vivirla de primera mano aquí en España.
Fuente: Sport
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