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La reforma de la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza va para largo

La caída de inversiones y las estrecheces económicas relegan una actuación que sigue sin fecha

El abandono y la dejadez preside el estado de las instalaciones de la Ciudad Deportiva.

El abandono y la dejadez preside el estado de las instalaciones de la Ciudad Deportiva. / Jaime Galindo / EPA

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Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

No habrá reforma integral ni actuaciones relevantes en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza a corto plazo. Ni siquiera a medio. No hay previsión alguna en torno a unos trabajos que siguen sin fecha y a los que el descenso del primer equipo a Primera RFEF relegan todavía más en la lista de tareas pendientes. Así que va para largo a pesar de las continuas referencias al plan director en torno a una reforma integral que nunca llega.

Las directrices desde la propiedad son claras. La drástica reducción de ingresos como consecuencia del descenso provoca que la absoluta prioridad sea el primer equipo y su retorno inmediato al fútbol profesional. Todo lo demás queda en un segundo plano, incluida una obsoleta Ciudad Deportiva, cuyo lamentable estado precisa de actuaciones urgentes ya no solo por razones estéticas, sino, sobre todo, de seguridad e higiene.

Pero habrá que seguir esperando y, al parecer, durante bastante tiempo. No están previstas mejoras sustanciales durante toda la temporada y, a expensas de lograr o no el ascenso, la demora apunta a prolongarse durante algún año más. Y eso que el director deportivo, Lalo Arantegui, ha subrayado en numerosas ocasiones la necesidad perentoria de actuar cuanto antes en torno a una reestructuración, a todos los niveles, de la Ciudad Deportiva. Por supuesto, también en lo que a sus instalaciones hace referencia.

Pero no hay dinero. O no para esto, al menos. Los problemas de liquidez son una evidencia, como lo demuestran los retrasos en el pago de nóminas a jugadores, empleados y proveedores. Y eso que el presidente, Jorge Mas pregona a los cuatro vientos que la propiedad no escatimará en recursos. "Tenemos claro que debemos mejorar instalaciones y condiciones de trabajo. Queremos que nuestros jugadores crezcan en un entorno profesional y exigente desde edades tempranas. De nuevo, la inversión en este sentido está garantizada", prometió el dirigente en la entrevista elaborada y publicada por el club unos días después de consumarse el descenso.

De hecho, en el proyecto Zaragoza 2027 presentado a comienzos de 2025 por el exdirector general Fernando López, la reforma de la Ciudad Deportiva ocupaba un lugar preferencial. En esa hoja de ruta, destinada a acometer una "transformación profunda dentro de su estructura para construir un club más profesionalizado, fuerte y con herramientas que nos conviertan en referencia", el apartado de infraestructuras se centraba en "la construcción del estadio modular y La Nueva Romareda, y el inicio de la remodelación de la Ciudad Deportiva". Mientras que las dos primeras se han llevado a cabo, la última de ellas sigue esperando.

Y lo que te rondaré, morena. Como reflejó este diario hace apenas un mes, la desidia, el abandono y la dejadez lo envuelven todo en un recinto deportivo construido hace más de medio siglo (1974) y que, sede de los entrenamientos del primer equipo, del filial y de todas las categorías base del club, apenas ha experimentado mejoras durante todo este tiempo.

Se acumulan las goteras, los amasijos de hierros, los hierbajos y la decrepitud, el desamparo afecta a prácticamente todas las zonas, si bien alcanza su punto más álgido en el área social, la más cercana a la entrada a unas instalaciones donde los problemas surgen ya en los accesos, tanto por delante como por detrás, muy lejos de ser los adecuados, llenos de baches y convertidos en una peligrosa trampa cuando llueve.

El agua verde estancada en la piscina, manchas amarillas de óxido, cristales rotos y una brutal sensación de abandono e inseguridad lo inundan todo. O las grandes goteras en zonas de vestuarios, en el gimnasio para las categorías base o el comedor, donde los trabajadores, que no dan abasto, son lo único decente.

Cristales sin arreglar desde hace muchos años, falsos techos caídos en salas cerradas que bien pudieron ocasionar alguna desgracia o material de entrenamiento (porterías) en mal estado subrayan el inaceptable estado de unas instalaciones sin agua caliente en algún vestuario y en la que los padres deben esperar a sus hijos en el parking ante la falta de un habitáculo destinado para ellos, obligados a trasladar a sus hijos a la Ciudad Deportiva en sus vehículos ante la falta, desde hace tiempo, de autocares destinados a ello.

Paulino, exjugador zaragocista, se refirió recientemente a ello en unas declaraciones en las que expuso que "la cocina se inundaba constantemente y no podíamos desayunar", en referencia el bar-restaurante en el que la plantilla se cita cada mañana antes de entrenar.

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