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El Real Zaragoza acumula más de dos meses buscando director general

Mariano Aguilar, principal responsable del proceso, lleva entrevistando candidatos desde un mes antes de que se hiciera oficial la salida de Fernando López, el 2 de junio

Los consejeros Juan Forcén y Mariano Aguilar, durante una junta de accionistas.

Los consejeros Juan Forcén y Mariano Aguilar, durante una junta de accionistas. / ÁNGEL DE CASTRO

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Jorge Oto

Jorge Oto

Zaragoza

El Real Zaragoza insiste en tropezar en la misma piedra que tanto daño le ha provocado y que le ha dejado hecho unos zorros. Inmerso en el peor momento de su historia, el club aragonés se empeña en hacer del vacío de poder un hábitat natural ya sea en la parcela deportiva o en la ejecutiva. Allí, en los despachos, la dirección general permanece desierta desde hace demasiado tiempo. Mucho más que el mes que ha pasado desde que el club sacrificó a Fernando López, única víctima hasta ahora del mayor fracaso en la existencia de la entidad.

Porque la realidad es que el proceso destinado a contratar un nuevo director general comenzó hace más de dos meses. Fue entonces cuando se realizaron las primeras entrevistas a candidatos que cumplían el perfil con el que se pretendía cubrir un puesto para el que López, al que la propiedad y el consejo dejaron solo en el palco durante buena parte del tramo final del curso pasado, ya se daba por amortizado. Se buscaba una figura más cercana y reconocible por la afición y con recorrido empresarial o en la dirección y gestión desde los despachos.

El club encomendó la tarea a Mariano Aguilar, el consejero más contestado y rechazado por un zaragocismo que lleva tiempo exigiendo su salida del Zaragoza. Pero, lejos de producirse o de, acaso, reducir su peso específico en la toma de decisiones relevantes, el madrileño sigue ejerciendo y conservando voz y voto en un club que no ha acometido movimiento alguno en su cúpula más allá del referido cambio en la dirección general, si bien también está decidido que Jorge Mas, al que se pudo ver el viernes en el palco del estadio de Miami presenciando el Argentina-Cabo Verde de diecisesiavos de final del Mundial, se aparte de la presidencia para dar paso a otra figura más cercana y con mayor arraigo. También este proceso está estancado a pesar de que el club, en el que los frenazos duran mucho más que los acelerones, se empeña en transmitir que tanto una cosa como otra, especialmente el relevo en la dirección general, solo es cuestión de tiempo.

De hecho, el proceso habría llegado ya a su fase final, con tres candidatos destinados a disputarse el puesto. Será, como ha venido siendo hasta ahora, Aguilar el encargado de señalar al elegido, pero no hay ni fecha ni plazos previstos. En este sentido, la única referencia pública se remonta al comunicado del 2 de junio, apenas unas horas después de consumarse el descenso, en el que anunciaba la salida del club del madrileño, que al día siguiente se despedía con otro escrito. "He intentado desempeñar esta responsabilidad con la máxima dedicación, honestidad y respeto hacia una institución con una enorme historia y un significado muy especial. Mi compromiso con el club ha sido absoluto, trabajando siempre con la convicción de tomar las decisiones que en cada momento considerábamos mejores para la entidad. El resultado, sin embargo, no ha sido el que todos deseábamos, y lo asumo. Comparto plenamente la decepción por no haber alcanzado el objetivo deportivo y con ello mi parte de responsabilidad. Me marcho con la conciencia de haber dado todo lo que estaba en mi mano y también sabiendo que os he fallado; por ello, zaragocistas, os pido disculpas", dijo López, que, sin embargo, siguió acudiendo a las oficinas del club hasta el 30 de junio, cuando volvió a despedirse, esta vez, a través de Linkedin.

En aquel primer comunicado, el Real Zaragoza publicaba que la destitución de López, que ha durado dos años en el cargo, suponía la puesta en marcha del proceso de selección destinado a encontrar su sustituto, pero la realidad es que Aguilar ya llevaba entonces más de un mes inmerso en una tarea de la que se le designó máximo responsable. Y el contador sigue en marcha.

El esperpento es colosal. Más de dos meses lleva el club inmerso en pleno cásting por un director general y un periodo similar en busca de un nuevo presidente. Mientras, faenas relevantes como la campaña de abonados, el puntual pago a empleados y proveedores, o los más que probables ajustes económicos derivados del descenso a Primera RFEF se están perfilando sin esa figura que debería ser relevante en la toma de decisiones que escapan a la dirección deportiva y que requieren un perfil más ejecutivo.

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