Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La opinión de Sergio Pérez

Diego González, Tachi y un Real Zaragoza con centrales que den miedo

El Real Zaragoza tuvo un agujero tremendo en el centro de la defensa la temporada pasada. Lalo ya ha amarrado a Tachi y a Diego González para Primera RFEF. Parecen dos buenas piezas para la categoría

Diego González, durante la rueda de prensa de su presentación.

Diego González, durante la rueda de prensa de su presentación. / JAIME GALINDO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergio Pérez

Sergio Pérez

Zaragoza

Recuérdenlo por un momento. Seguramente, un escalofrío recorrerá su cuerpo. De partida, los centrales del Real Zaragoza la temporada pasada fueron Pablo Insua, Radovanovic y Tachi. El cuarto de la fila no tuvo dueño hasta que se incorporó El Yamiq en el mercado de enero. Su rendimiento fue decepcioante. La acumulación de lesiones debilitó todavía más un área del campo de vital importancia para el buen funcionamiento de un equipo. Las soluciones de emergencia tampoco dieron resultado: Saidu siempre estuvo desubicado cuando jugó ahí y las pruebas con Pomares, mejor olvidarlas.

El Real Zaragoza jugó sin centrales de nivel toda la temporada. Fueron muy mal elegidos por Txema Indias en verano y el serio error de la planificación tampoco fue solventado con el curso en marcha. España se acaba de proclamar campeona del mundo por segunda vez para disfrute y gozo de todos nosotros con una pareja de centrales extraordinaria: Pau Cubarsí, que ni suda, y Laporte, infranqueable.

A la selección le han hecho solo un gol durante todo el campeonato, la prueba más fehaciente de su solidez. A ello también ha contribuido la manera colectiva de defender, la de Unai Simón ocupando siempre espacios fuera del área y un concepto brillantemente desarrollado por Luis de la Fuente alrededor de Rodri y el balón.

Tachi golpea un balón en el primer entrenamiento de la pretemporada.

Tachi golpea un balón en el primer entrenamiento de la pretemporada. / JAIME GALINDO

El fútbol se entiende cada día más como un deporte de equipo, en el que es fundamental que cada pieza sume su valor al total. No debe fallar ninguna ficha. Si lo hace, el resultado final se resiente. Sin embargo, hay cosas que no han cambiado y conservan la tradición histórica: es capital contar con una columna vertebral fuerte, en la portería, la defensa, el medio y el ataque.

Para esta temporada en Primera RFEF, que el Real Zaragoza tiene la obligación de hacer que sea la última, Lalo Arantegui ha perfilado el dibujo de casi toda la plantilla con anticipación, muy a su estilo. Está ya solo pendiente de otro central, del delantero de referencia y, si acaso, ya veremos, de algún añadido más.

El último en llegar ha sido Diego González, central izquierdo procedente del Ceuta que pasó por el Huesca. Es un futbolista de buena talla para Primera RFEF. En Segunda también hubiera parecido poco. Hará pareja con Tachi, otro que lo mismo. Dos hombres con experiencia en el escalón superior, curtidos, con categoría para esta categoría.

El Real Zaragoza ha de ser todos, el primero Ibai Gómez, que se ha de hacer con el sitio desde el principio, marcar su sello e imprimir estilo. Venimos de una temporada en la que el agujero en el centro de la defensa fue terrible. Y de un éxito descomunal de España con una pareja que ha producido admiración a cada partido. Será determinante que esa parte del campo del equipo esté bien sujeta al terreno. Que los centrales del Real Zaragoza den miedo. Pero a los rivales.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents