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La intensidad y las directrices de Ibai Gómez: del "nos divertimos compitiendo como animales" al "me revienta encajar gol"

El técnico fue muy insistente en varios aspectos del juego y se mostró muy activo en la banda

Vídeo | Amistoso de pretemporada entre el Real Zaragoza y el Deportivo Aragón

Rubén Ruiz

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Zaragoza

Ya se había visto desde el primer entrenamiento que Ibai Gómez no solo es un técnico intenso, sino un enamorado del fútbol y un loco de la táctica y ya desde el primer día, en el estreno de los amistosos de pretemporada, se vio lo que quiere el Real Zaragoza. La privilegiada posición de la prensa en el campo número 6 de la Ciudad Deportiva, justo detrás del banquillo, permite escuchar y comprender lo que dice de forma cristalina y, a partir de ahí, saber cómo va a moldear el técnico al conjunto aragonés. La idea, luego hay que ir puliendo la práctica.

Al término del calentamiento, Ibai, con su ya característica gorra, se acercó al grupo de titulares y les dejó muy claro lo que quería de ellos: "Nos divertimos compitiendo como animales desde el primer día", advirtió. Y ya desde el primer minuto se vio cómo estaba encima de los jugadores, corrigiendo de forma constante y apretándoles.

A los extremos les insistió mucho en que se cerrasen, "sin pasillos interiores, lo de fuera es del lateral", les decía a Hansson y a Jardí en la primera parte y a Pau Sans y Cuenca en la segunda. Y al mediapunta y al delantero les marcaba el momento de ir a tope con la presión, que va a ser, sin duda alguna, la principal característica del Real Zaragoza de Ibai Gómez: "Aguanta, aguanta, ¡ahora! ¡Arriba, dale, dale, dale!".

Durante todo el partido fue corrigiendo la posición de sus jugadores, pero siempre bajo dos premisas que repitió mucho voz en grito, que fueron "juntos y estrechos". Esa directriz en defensa, de llevar el peligro siempre hacia fuera, contrasta mucho con la idea en ataque, porque es justo la contraria, buscar el juego por dentro para obtener ventajas con el último pase o por fuera con los laterales. "Está bien, Iker (Vadillo), lo importante es intentarlo, da igual fallar", le dijo al punta tras un fallo en un pase por dentro.

A los centrales les persistió en que se abrieran para sacar la pelota desde atrás y a los medios les apremiaba para que uno se incrustara para generar ventajas y al otro para que se dejase ver, pero siempre, en ataque, estando escalonados, en perpendicular y no en paralelo. Y siempre "perfilados", tanto a los centrales como a los centrocampistas, tanto en fase ofensiva como defensiva. En el primer caso, para sacar ventaja del control y romper líneas y, en el segundo, para estar activos a la hora de decidir si salir de zona a morder o tomar la decisión de recular.

Del que más encima estuvo en la primera mitad fue de Saidu, al que le ve madera de gran mediocentro, pero que necesita ser moldeado, aunque celebró más acciones suyas de las que le corrigió. Y tras el descanso departió mucho con Diego González, al que desde el primer momento se le ve madera de líder. El central no solo iba colocando piezas sin parar, sino que le iba a preguntando a Ibai sobre ello para hacerlo de la mejor forma posible. Y aunque no hubo ni un ápice de bajón en nadie, el castellonense entendió desde el primer segundo que la intensidad no se negocia.

Ahora bien, pese a que es un entrenador de animar y no de cabrearse, sí que se enfadó con el gol del Deportivo Aragón, que llegó tras un mal pase de Westerveld, aunque no le señaló: "Me revienta encajar un gol", dijo dirigiéndose al banquillo acompañado de alguna palabrota, aunque enseguida salió para aplaudir y animar al guardameta, porque aunque el error fue grosero llegó por una petición del propio Ibai a sus guardametas, que es jugar con los pies y muy altos para hacer de líberos ante la altura de la defensa.

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