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Rubén Díez, jugador del Real Zaragoza: "Estoy donde quiero y donde tengo que estar, jugar en el Zaragoza no está pagado"

El aragonés derrocha entusiasmo tras cumplir un deseo que dio por imposible: "Llegué a perder la esperanza y a creer que nunca me sacaría esa espina"

VÍDEO | Entrevista con Rubén Díez, jugador del Real Zaragoza

Jaime Galindo

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Jorge Oto

Jorge Oto

Boltaña

Hábleme de sensaciones.

Solamente llevamos dos sesiones en Boltaña, pero la verdad es que las cosas van bien, intentando coger los conceptos en los que está insistiendo mucho el míster y que poco a poco creo que se irán reflejando en los partidos que tenemos a partir de ahora. 

Sesiones marcadas por el buen ambiente, pero, sobre todo, la intensidad. Pura energía el estilo Ibai.

Y hay que darle mucha importancia todo, sobre todo al ambiente  porque a lo largo de toda temporada eso va a marcar mucho. Evidentemente, también en lo que se refiere a juego y conceptos que tiene el míster, pero creo que, a nivel humano, que el equipo esté junto y sea una piña es fundamental.

Rubén Díez, jugador del Real Zaragoza. No suena mal.

Pues sí, la verdad es que suena bien, muy bien. Ojalá hubiese llegado antes, pero al final las cosas llegan cuando tienen que llegar y estoy contento de estar aquí dispuesto a ayudar a devolver al club al lugar donde debe de estar.

¿Quién se lo iba a decir, eh? Lo de llegar a un Zaragoza en Primera RFEF, digo.

Sí, yo creo que nadie hubiese apostado a que eso pasaba, pero tiene que servir de aprendizaje a nivel de club para que errores que se han cometido no se vuelvan a cometer y que el Zaragoza tire hacia arriba sabiendo que va a ser un año complicado en la categoría. Pero el club tiene que dar ese pasito adelante y los jugadores también, por supuesto, para conseguir el objetivo.

¿Cómo sufrió usted la caída del Zaragoza?

Bueno, pues al final desde la lejanía como un zaragocista más. No me perdía ni un partido del Zaragoza, ni del Cádiz, que al final era el que marcaba la salvación. Siempre sacabas esa pequeña esperanza porque pasaban las jornadas y seguías estando prácticamente a un partido y, de hecho, le aseguro que no la perdí del todo hasta el día de Las Palmas, cuando se consumó el descenso, pero sabiendo que era muy complicado porque la situación no acompañaba en absoluto.

¿Cuándo vino con el Ceuta, aún con varias jornadas por delante, ya vio claro que esto no tenía arreglo? 

Bueno, tenía la esperanza, la verdad, en sumar un par de victorias como se había hecho semanas antes frente a Racing y Almería. Soy de las personas que siempre creen que las cosas van a pasar de forma positiva, pero al final no pudo ser.

¿Siempre tuvo claro que iba a fichar por el Zaragoza independientemente de la categoría en la que estuviera?

Sí, cuando firmo soy consciente de la realidad, que se barajaban los dos escenarios y en ambos yo estaba dispuesto a venir, evidentemente. Hubiese sido mucho mejor en Segunda división, pero las circunstancias son las que son. Entonces, cuando firmo ya sé la posibilidad que puede haber y por desgracia así acabó siendo, pero por mi cabeza nunca ha pasado ni una pequeña señal de arrepentimiento porque estoy donde quiero estar y donde tengo que estar para intentar ayudar al equipo de mi tierra, a mi equipo de toda la vida. Así que, aun así, contento.

¿Renunció a ofertas mucho mejores?

Es que firmo pronto por el Zaragoza porque cuando sale la opción prácticamente ya todo lo que me pudiera salir lo dejo de lado. Es verdad que en ese momento solo tengo la renovación de Ceuta y bueno, para mí no se podía comparar. Me daba igual la categoría porque para mí estar en casa, estar en el Real Zaragoza, y tener por fin la oportunidad de jugar ante mi gente, no está pagado.

¿Llegó a perder la esperanza y a creer que nunca se sacaría esa espina?

Pues la verdad es que sí, no nos vamos a engañar. Yo creo que he dado tantas vueltas y me he tenido que mover tanto para buscarme un poco la vida que al final llega el momento en el que dices ¡hostia, esto no llega! Y mira tú por donde, cuando igual no me lo esperaba, consigo hacer un buen año con el Ceuta en Segunda y sale la opción.

¿Con quién compartió la noticia nada más recibir la llamada? 

Bueno, la primera persona con la que lo comento todo es con mi pareja y de nosotros dos no sale nada hasta que ya empieza a estar un poco avanzada la cosa. Entonces ya se lo digo tanto a mis padres como a mi círculo de amigos más íntimos que, claro, da la casualidad de que son todos socios del Zaragoza. 

¿Qué queda de Jamelli?

Pues creo que queda muy poco la verdad. Al final, con los años uno va evolucionando tanto a nivel personal como a nivel futbolístico y creo que he cambiado mucho desde aquel rubio del Giner al que llamaban Jamelli que era prácticamente un delantero. Te vas adaptando y reinventando sobre el campo y tanto la temporada pasada como la anterior he estado jugando más de mediocentro y la verdad es que me encuentro muy cómodo. Pero siempre dispuesto a jugar donde sea mientras sea ayudar lo que haga falta. 

Ademo, Saidu, Ander, Terrer, usted… tela marinera lo del centro del campo…

Eso es lo mejor que le puede pasar a la plantilla, que en todas las posiciones haya muchísima competencia sana y que el que juegue apriete porque sabe que como se despiste un poco el que no está jugando le va a pasar por delante. Creo que eso es lo que va a marcar mucho la diferencia, ya no solo en el centro del campo que es donde yo me ubico sino en cualquier posición sea en defensa, en la delantera o en los extremos, para que el equipo rinda al máximo.

"El que me ha sorprendido mucho es Lucas Terrer, al que el año pasado prácticamente no vi y que, en la semana y media que llevamos, la verdad es que me ha sorprendido. Es un chico con muchísima energía, con buen pie y con unas condiciones muy buenas que si sigue creciendo será importante en el Zaragoza en los próximos años"

Los galones de mando, en todo caso, se los repartirán usted y Ander.

Sí, bueno al final creo que los que hemos venido nuevos con experiencia tanto de la categoría como de años, aparte de intentar aportar lo máximo a nivel de fútbol también podemos ayudar sobre todo a los más jóvenes a intentar llevarlos por el camino correcto para que tengan buenos hábitos.

¿Le está sorprendiendo alguien en especial?

Es verdad que a Pinilla lo vi más el año pasado, pero el que me ha sorprendido mucho es Lucas Terrer, al que el año pasado prácticamente no vi y que, en la semana y media que llevamos, la verdad es que me ha sorprendido. Es un chico con muchísima energía, con buen pie y con unas condiciones muy buenas que si sigue creciendo será importante en el Zaragoza en los próximos años.

Rubén Díez posa para EL PERIÓDICO en las instalaciones del hotel Monasterio de Boltaña-

Rubén Díez posa para EL PERIÓDICO en las instalaciones del hotel Monasterio de Boltaña. / Jaime Galindo

Usted conoce bien la Primera RFEF¿Qué le espera al Zaragoza?

Una categoría bastante complicada. Fuera de casa, muchos campos no son estadios. En Segunda división en cualquier campo va a haber gente y te vas a sentir futbolista, pero en Primera RFEF hay campos diferentes a los que está acostumbrado el Zaragoza. Por eso, será importante dar ese paso adelante. Pero la temporada va a ser muy larga y habrá momentos en los que seguramente pasemos una mala racha porque pasa en todos los niveles y a todos los clubs del mundo. Y ahí es cuando el club, afición y jugadores tienen que arroparse entre todos porque eso va a ser clave, Tengo claro que en una de las claves en Primera RFEF es que el equipo esté junto y todos vayan en la misma dirección porque va a ser largo. 

¿Un buen comienzo es vital o no tanto? 

Yo creo que todo el mundo firmaríamos un buen comienzo, aunque con el Ceuta no empezamos bien y, de hecho, creo que en las primeras diez jornadas estábamos más cerca del descenso que del playoff y al final nos sobraron dos semanas. Evidentemente, cuanto mejor empecemos más fácil será el camino. 

¿Qué le pide Ibai?

Que con balón estemos pendientes el uno del otro para ocupar los espacios y que nos divirtamos compitiendo. Esa es una de las bases que él exige, que nos divirtamos y luego pues que insistamos también un poquito con los más jóvenes para crear hábitos y rutinas positivas que al final es lo que marca muchas veces la diferencia.

¿Tuvo que convencer mucho a Diego González, compañero suyo en el Ceuta, para que viniera?

No, la verdad es que no. Hablé con él un par de veces pero en cuanto le salió la opción poco había que convencerle. Yo creo que, al final, cuando te llama un club de este calibre es difícil decir que no.

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