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Joan Campins recuerda la presión de jugar en el Real Zaragoza: “Si las cosas van mal, te lo hacen saber”

El lateral balear recuerda su etapa en La Romareda, la exigencia de la afición zaragocista y el doloroso 6-2 ante la Llagostera que dejó al equipo sin playoff de ascenso.

Joan Campins con la camiseta del Atletic Lleida esta temporada

Joan Campins con la camiseta del Atletic Lleida esta temporada / Atletic Lleida

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Hay derrotas que no se olvidan aunque pasen los años. En el caso del Real Zaragoza, la tarde de Llagostera sigue ocupando un lugar doloroso en la memoria reciente del zaragocismo. Aquel 6-2 en Palamós, con el rival ya descendido y con el equipo blanquillo dependiendo de sí mismo para jugar el playoff de ascenso, dejó una cicatriz profunda en el club, en la afición y en muchos de los futbolistas que formaban parte de aquella plantilla. Uno de ellos fue Joan Campins, lateral balear formado en La Masía, que ahora ha recordado cómo vivió su etapa en La Romareda, la presión de jugar en un histórico y las consecuencias de aquel derrumbe que todavía resuena en Zaragoza.

Joan Campins llegó al Real Zaragoza en el mercado de invierno de la temporada 2016-17 gracias a Narcis Julia, que lo había fichado nada más terminar su etapa juvenil para el FC Barcelona B, con quien debutó en Segunda División. "El Real Zaragoza tiene una repercusión muy grande en el fútbol, pero tenía dudas sobre si salir o no porque estaba en el filial del Barça. Llegué a La Romareda con Lluís Carreras, que había sido mi entrenador en el Barça y fue una experiencia muy movida", recuerda el balear que firmó un contrato el viernes de madrugada y horas después estaba haciendo un larguísimo viaje en bus hasta Almería para estrenarse con la elástica blanquilla.

Joan Campins fichó por el Tarazona tras su etapa en el Real Zaragoza

Joan Campins fichó por el Tarazona tras su etapa en el Real Zaragoza / SD TARAZONA

Como otros futbolistas que han pasado por el club aragonés en la última larga etapa en Segunda División, el lateral también ha querido remarcar las dificultades para adaptarse y mostrar su mejor versión en La Romareda por el ambiente. "Es un sitio increíble cuando las cosas van bien, pero cuando todo va mal te lo hacen saber. Fue una etapa que hubo luces y sombras porque el inicio fue muy bueno, nos metimos en playoff, pero al final perdimos la posición en la última jornada y fue una devacle que a día de hoy todavía recuerdan", confiesa Campins sobre la fatídica última jornada en Llagostera.

"Nos bastaba un empate para jugar playoff en Primera División. Perdimos 6-2 contra la Llagostera con ellos descendidos y obviamente el recibimiento no fue del agrado de la gente, que lo entiendo. Fue un palo muy gordo, lo que era un cambino muy bonito porque íbamos a jugar un playoff, terminó siendo más duro de lo que pensábamos", analiza el lateral formado en La Masía.

Campins también comentó las grandes diferencias entre la presión de jugar en el filial del Barça o el Real Zaragoza. "Es un contexto muy diferente, la exigencia y los detalles sí que importan. Hay una derrota y que te vean de noche no agradable. Es algo que te marca. Vas por la ciudad, las cosas van bien y la gente te lo agradece, pero si va la situación mal y te permites el lujo de salir, la gente no lo tolera tanto. Es un club donde la exigencia es máxima y lo entiendo porque es un histórico que ha tenido grandes momentos", recuerda Campins que insiste en la importancia de tener una conducta y unos valores acordes a la historia del Real Zaragoza.

Dongou pelea un balón en el fatídico encuentro contra la Llagostera

Dongou pelea un balón en el fatídico encuentro contra la Llagostera / EL PERIÓDICO

"Estábamos pensando ya en la semana siguiente y en el playoff. Tuvimos una desconexión atípica por todo lo que te estás jugando y acabas sin ningún premio", incide el lateral, que no jugó ni un minuto en el descalabro de Palamós. Campins quedó sorprendido con el nivel de Vallejo esa misma temporada. "Era muy joven, pero era capitán, era una persona muy seria a la que se le tenía mucho respeto, a mí me gustó mucho como Diego Rico o Bono, Dongou y Cabrera. Todos te marcaban la exigencia del día a día".

"Tuvo que ir la gente en coches de la policía hasta su domicilio"

Por último, Campins quiso recordar lo que sucedió en Zaragoza tras la derrota frente a la Llagostera. "Tuvimos que dar la cara y la afición expresa su opinión. Cuando llegamos a Zaragoza nos estaban esperando donde las oficinas que teníamos aparcados los coches. La gente paró a la entrada de la ciudad y tuvo que ir en los coches de la policía hasta su domicilio por no aparecer por La Romareda menos algunos que sí fueron a recoger su vehículo. La afición se fue a la Ciudad Deportiva, saltaron la valla y destrozaron los vehículos pensando que eran nuestros, pero eran de los jugadores del filial".

Campins tuvo otra experiencia en el fútbol aragonés al firmar por el Tarazona en Segunda B tras estar una temporada en la Primera División de Bélgica. "Fue una etapa muy agradable. Me pusieron muchas facilidades y conseguí jugar todo. Mantuvimos la categoría, estuvimos en media tabla y me sirvió para tener una oportunidad más profesional en Primera RFEF, concluye el lateral de Palma que esta temporada jugará en el Yeclano de Segunda RFEF.

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