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El Real Zaragoza no tiene prisa en cerrar la plantilla y prioriza las salidas de Liso y Bazdar

Con casi todos los componentes de la dirección deportiva en Boltaña, todo apunta a que el delantero y el central que restan por llegar no lo harán a corto plazo

Lalo Arantegui, junto a Fran Gracia, en el ascensor del hotel a su llegada, este miércoles, a Boltaña.

Lalo Arantegui, junto a Fran Gracia, en el ascensor del hotel a su llegada, este miércoles, a Boltaña. / Jaime Galindo

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Jorge Oto

Jorge Oto

Boltaña

Sin prisa, pero sin pausa. Así afronta el Real Zaragoza el trabajo destinado a abrochar una plantilla a expensas de los dos últimos refuerzos que faltan por llegar. Serán un delantero y un central, salvo improbable giro de los acontecimientos, pero ninguno de ellos lo hará de forma inminente. O esa es la previsión del club.

De hecho, todo apunta a que ambas incorporaciones de demorarán en el tiempo hasta bien entrado el mes de agosto. La dirección deportiva, con la tranquilidad que otorga tener hecho el grueso del trabajo, afronta el cierre del plantel con los deberes casi hechos por completo, pero consciente de la necesidad de acabar bien la faena con dos efectivos de garantías que aporten al cuerpo técnico liderado por Ibai un perfil distinto a lo que ya se tiene en esas posiciones.

Para completar la punta del ataque junto a Espiau, el Zaragoza dispone de una reducida lista de candidatos entre los que todavía figura Jesús de Miguel. El delantero madrileño, todavía en pleno proceso de recuperación de sus problemas de pubis, se mantiene entre las opciones preferidas por el club, que, en todo caso, lleva tiempo estudiando posibles alternativas. De Miguel quiere jugar en el Zaragoza, pero el club supedita cualquier desenlace a su evolución médica. Desde luego, si el jugador debe pasar por el quirófano, algo que de momento no está contemplado, su llegada quedaría totalmente descartada.

Tampoco hay avances significativos respecto a ese central que aún estaría por venir. De hecho, también este capítulo estaría abocado a un amplio recorrido, habida cuenta de que, en principio, entre Hugo Carrillo y Hugo Barrachina debe salir un descarte. El otro formaría terna junto a Diego y Tachi a la espera de un cuarto hombre.

Así que no hay nada avanzado en ambas cuestiones, pero eso no inquieta ni preocupa en el seno de la entidad aragonesa, centrada absolutamente en el trabajo de campo, la adquisición de tono físico y la absorción de los conceptos impartidos desde el cuerpo técnico. Sin prisa, pero sin pausa. Así afronta el Real Zaragoza el trabajo destinado a abrochar una plantilla a expensas de los dos últimos refuerzos que faltan por llegar. Serán un delantero y un central, salvo improbable giro de los acontecimientos, pero ninguno de ellos lo hará de forma inminente. O esa es la previsión del club.

De hecho, todo apunta a que ambas incorporaciones de demorarán en el tiempo hasta bien entrado el mes de agosto. La dirección deportiva, con la tranquilidad que otorga tener hecho el grueso del trabajo, afronta el cierre del plantel con los deberes casi hechos por completo, pero consciente de la necesidad de acabar bien la faena con dos efectivos de garantías que aporten al cuerpo técnico liderado por Ibai un perfil distinto a lo que ya se tiene en esas posiciones.

Para completar la punta del ataque junto a Espiau, el Zaragoza dispone de una reducida lista de candidatos entre los que todavía figura Jesús de Miguel. El delantero madrileño, todavía en pleno proceso de recuperación de sus problemas de pubis, se mantiene entre las opciones preferidas por el club, que, en todo caso, lleva tiempo estudiando posibles alternativas. De Miguel quiere jugar en el Zaragoza, pero el club supedita cualquier desenlace a su evolución médica. Desde luego, si el jugador debe pasar por el quirófano, algo que de momento no está contemplado, su llegada quedaría totalmente descartada.

Tampoco hay avances significativos respecto a ese central que aún estaría por venir. De hecho, también este capítulo estaría abocado a un amplio recorrido, habida cuenta de que, en principio, entre Hugo Carrillo y Hugo Barrachina debe salir un descarte. El otro formaría terna junto a Diego y Tachi a la espera de un cuarto hombre. Ha de ser, en todo caso, un central de envergadura que aporte agresividad y centímetros de los que ahora mismo no andan sobrados los inquilinos en nómina en esa parcela.

Así que no hay nada avanzado en ambas cuestiones, pero eso no inquieta ni preocupa en el seno de la entidad aragonesa, centrada absolutamente en el trabajo de campo, la adquisición de tono físico y la absorción de los conceptos impartidos desde el cuerpo técnico. De hecho, el club prioriza ahora acelerar las salidas de Liso y Bazdar, abocados a una marcha segura. De momento, ambos siguen en Boltaña, donde ya están el director deportivo Lalo Arantegui, que llegó junto a Fran Gracia este miércoles, un día después de que lo hiciera Quique García, otro de los componentes de la secretaría técnica, que tomó el relevo de Néstor Pérez, que había estado al principio del stage.

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