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El cambio de vida en el Real Zaragoza no trae otros resultados, más de cinco meses sin ganar un partido oficial

El 29 de marzo, en el comienzo de la Semana Santa, selló su última victoria, para llevar ahora camino del medio año sin vencer y tres empates y ocho derrotas como trágico balance

Tobajas, en primer plano, Tachi y Barrachina, tras el 2-0 en Tarragona.

Tobajas, en primer plano, Tachi y Barrachina, tras el 2-0 en Tarragona. / Carlos Gil-Roig

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Santiago Valero

Santiago Valero

Un descenso como el vivido por el Real Zaragoza el curso pasado siempre es traumático, sobre todo por la terrible recta final que firmó el equipo con David Navarro a los mandos y después de que con el entrenador zaragozano parecía haberse recuperado tras la salida de Sellés. El 29 de marzo pasado, Domingo de Resurrección para más señas, el equipo zaragocista ganaba al Racing, líder de Segunda, en un encuentro repleto de buenas sensaciones que plasmaba la reacción en pos de la permanencia con Navarro, con 9 puntos de 12 posibles tras su aterrizaje en el banquillo. Ya no volvió el equipo a ganar más, con 10 jornadas finales que dieron con sus huesos en Primera RFEF de forma más que merecida para un Zaragoza al que el cambio de vida no le ha devuelto la sonrisa.

Con una propiedad nueva, A.GAIN, con un técnico recién llegado, Ibai Gómez, con 15 fichajes, 14 si se cuenta la salida de Hansson tras arribar, con una plantilla reconstruida de arriba abajo prácticamente, pero en Tarragona ante el Nástic tanto cambio no se notó en absoluto en los marcadores, lo que vale por encima de las sensaciones, siempre tan subjetivas. La vida siguió igual para este Real Zaragoza de Primera RFEF al que sus seguidores viern despeñarse con malos resultados hacia el descenso y que, con más de 2.000 de ellos en el Nou Estadi, lo vieron también empezar el intento de vuelta al fútbol profesional con un bofetón que implica continuar una mala racha que dura 11 partidos seguidos de Liga, algo más de cinco meses, con solo tres empates y tres puntos de 33 posibles.

Tras aquella victoria que sabía a permanencia ante el Racing, al Zaragoza se le ha olvidado ganar en partido oficial. Sumó un empate con el Leganés, también firmó tablas ante el Ceuta en un encuentro que marcó un punto de inflexión en su descenso y también en Las Palmas, donde escribió su epitafio. El resto, hasta ocho duelos, han sido derrotas. Mirandés, Granada, Sporting y Málaga vencieron en el Ibercaja Estadio y Córdoba, Huesca, Valladolid y ayer el Nástic en Primera RFEF le superaron como visitante, un dato aterrador que necesita de una enmienda urgente el sábado ante el Antequera, ya que subir directo, el verdadero objetivo, exige fallar muy poco y el equipo de Ibai ha empezado la Liga con tropiezo.

Sí que ha sido capaz de ganar el Zaragoza amistosos en estos poco más de cinco meses, aunque los ensayos tienen el valor que tienen, bastante escaso. De hecho, el equipo de Ibai firmó una nutrida pretemporada en citas veraniegas se refiere, con hasta ocho encuentros, con cinco victorias, frente a Utebo, Sanse, Villarreal B, UD Logroñés y Bilbao Atheltic, las tres últimas ante rivales de Primera RFEF, y tres tropiezos (Numancia, Barbastro y Andorrra). Pero esos son amistosos, lo que importa es el fuego real.

Y ese fuego real, el Zaragoza es una máquina de dar disgustos a sus aficionados. Ocho victorias, doce empates y hasta veintidós derrotas, el récord histórico junto a la 12-13, selló para bajar la temporada pasada. Y la actual ya la ha empezado con una derrota más.

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