La transformación del mercado laboral
La revolución de la IA amenaza a 250.000 trabajadores muy cualificados de Aragón: estas son las profesiones más expuestas
Casi el 40% de los empleos de la comunidad corresponden a actividades donde la automatización de tareas tiene un mayor recorrido, lo que afecta especialmente a quienes hasta ahora parecían más protegidos frente a las revoluciones tecnológicas

Las oficinas y despachos son algunos de los sectores más expuestos a los cambios y reestructuraciones que provocará la inteligencia artificial. | EUROPA PRESS / Europa Press
La inteligencia artificial ya ha comenzado a alterar el mercado laboral aragonés. Lo hace sin grandes sobresaltos ni ajustes masivos de plantilla, pero sí mediante una transformación silenciosa que afecta especialmente a quienes hasta ahora parecían más protegidos frente a las revoluciones tecnológicas. Los trabajadores cualificados de oficinas, despachos y empresas del ámbito digital son actualmente los más sensibles a los cambios y reestructuraciones que trae esta herramienta, los cuales ya empiezan a percibirse.
Administrativos, ingenieros, contables, programadores, consultores, analistas financieros, especialistas en recursos humanos o profesionales de la comunicación forman parte del grupo de ocupaciones más expuestas a los avances de la inteligencia artificial. En Aragón, estas profesiones reúnen al 39,9% de los ocupados, lo que equivale a alrededor de 250.000 trabajadores.
La cifra procede del monográfico Mercado de trabajo y productividad en la era de la inteligencia artificial, publicado recientemente por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en su revista Cuadernos del Mercado de Trabajo. El estudio, elaborado por expertos de Analistas Financieros Internacionales (AFI) identifica como ocupaciones más expuestas a la IA a los profesionales científicos e intelectuales, los técnicos y profesionales de apoyo y los empleados administrativos y contables.
Aunque el porcentaje aragonés se sitúa ligeramente por debajo de la media nacional, que alcanza el 42,5%, la comunidad ocupa la décima posición entre las autonomías por peso de estas profesiones especialmente expuestas a la automatización de tareas cognitivas. Por delante aparecen territorios con una mayor concentración de servicios avanzados y actividades intensivas en conocimiento, como Madrid (51,7%), Cataluña (47,8%), País Vasco (47,5%), Baleares (43,8%) o Navarra (43,2%). Aragón se sitúa por encima de autonomías como la Comunidad Valenciana, La Rioja, Castilla y León o Andalucía.

Peso de las ocupaciones mas expuestas a los avances de la IA por comunidades autónomas. / Hugo Barreiro
La principal conclusión del estudio rompe con una idea que acompañó a anteriores transformaciones tecnológicas. Si la mecanización primero y la robotización después afectaron principalmente a trabajadores manuales, la inteligencia artificial pone ahora el foco sobre los denominados white collar, es decir, profesionales que trabajan con información, documentación, conocimiento especializado y tareas cognitivas.
"Las profesiones de mayor cualificación y remuneración, que tradicionalmente se habían visto menos expuestas a la sustitución tecnológica, aparecen ahora en primera línea", señala el informe del SEPE. La irrupción de herramientas capaces de redactar informes, resumir documentos, analizar grandes volúmenes de información, programar código o automatizar procesos administrativos está desplazando el impacto tecnológico hacia actividades que hasta hace pocos años parecían a salvo de la automatización.
Los más expuestos
Los sectores más expuestos son precisamente aquellos donde la economía del conocimiento tiene mayor peso. El estudio identifica niveles de exposición cercanos al 100% en actividades como los servicios financieros, la programación y consultoría tecnológica, los servicios jurídicos y contables o las telecomunicaciones. También aparecen entre las ramas más afectadas la investigación científica, la publicidad, los estudios de mercado, la arquitectura y la ingeniería. La razón es que la inteligencia artificial generativa destaca especialmente en tareas relacionadas con la gestión de información, la elaboración de documentación, la programación informática, la generación de informes, la traducción de contenidos o el análisis de datos. Sin embargo, exposición no significa desaparición.
Para Javier Fabra, vicerrector de Estrategia Digital e Inteligencia Artificial de la Universidad de Zaragoza, la clave está en interpretar correctamente lo que significan estos datos. "La IA generativa es una oportunidad para mejorar las eficiencias y reducir tiempos en muchísimas tareas", explica. Para el experto, lo que realmente está ocurriendo es una automatización creciente de actividades repetitivas y procedimentales, incluso en puestos que requieren formación especializada.
"Lo que facilita la inteligencia artificial es la repetición. Hay trabajos que requieren cualificación, pero en los que muchas tareas son rutinarias. Esas tareas pueden automatizarse, pero eso no significa necesariamente que desaparezca el puesto de trabajo", señala.
Fabra insiste en que la tecnología debe entenderse como una herramienta de apoyo capaz de liberar tiempo para actividades de mayor valor añadido. "Un administrativo que antes dedicaba muchas horas a tareas documentales puede emplear ahora ese tiempo en analizar indicadores de negocio o aportar conocimiento sobre el funcionamiento de la empresa. Lo importante es reorientar el trabajo hacia funciones más avanzadas", afirma.
Una transición incierta
Las conclusiones del SEPE apuntan en la misma dirección. Pese a la elevada exposición de determinadas ocupaciones, el estudio no detecta una destrucción neta de empleo asociada a la inteligencia artificial. Los autores describen una fase de transición en la que la tecnología está provocando una recomposición de tareas y funciones más que una sustitución masiva de trabajadores. De hecho, el informe destaca que el crecimiento reciente del empleo en España se concentra especialmente en ocupaciones menos expuestas a la automatización, mientras que las más expuestas siguen creciendo, aunque a menor ritmo.
"Estamos en un momento en el que muchas empresas todavía no saben muy bien cómo reorganizarse", reconoce Fabra. «Algunas están reubicando trabajadores y otras sustituyen determinadas funciones por soluciones de IA. Todavía estamos en una fase de aprendizaje», añade. La velocidad del cambio es precisamente una de las mayores preocupaciones del mundo académico. «El principal reto es la adaptación. Todo evoluciona tan rápido que los perfiles profesionales cambian continuamente», explica el vicerrector.
La transformación laboral coincide además con un momento especialmente relevante para Aragón. La llegada de grandes inversiones vinculadas a centros de datos está situando a la comunidad en el radar de las grandes compañías tecnológicas internacionales. Para Fabra, esa circunstancia puede convertirse en una oportunidad histórica. "Tenemos una oportunidad como nunca hemos tenido para situar Aragón en el mapa internacional", sostiene.
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